El alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, visitó junto al primer teniente de alcalde y concejal de Servicios Públicos, Guillermo Díaz Guerra, el parque de La Estrella, en el distrito Suroeste, junto al concejal de zona, Javier Rivero, para conocer el estado de las obras que se ejecutan en este enclave. Sirva un dato para valorar la importancia del lugar donde se actúa: el parque La Estrella, con 27.000 metros cuadrados, mide la mitad que el García Sanabria, de 54.000, y una superficie similar que el de Santa Catalina, de 28.000, en El Sobradillo.

El alcalde de Santa Cruz con el concejal de Servicios Públicos, a la izquierda, y el representante de la contrata. | | TRINO GARRIGA

Desde fuera, pocos dirían que el parque estará listo para julio, según las previsiones que actualizaron los dos directores de la obra al alcalde; eso implica un retraso de dos meses respecto a la estimación inicial, casi una anécdota si se compara con la demora que padece el parque de Las Indias, que se había anunciado que estaría finalizado en agosto pasado, o el de El Granja, que promete en convertirse en El Escorial de los parques de la capital tinerfeña.

La rehabilitación del parque de La Estrella se acomete a través de una llamativa decisión municipal: el viejo colegio del barrio de Santa María del Mar, donde se localiza el área de recreo, se subastó hace ya cinco años –el comprador fue el único que pujó, el propietario del centro Virgen del Mar que ya se levanta a velocidad de vértigo sobre la parcela del antiguo centro docente que eran de titularidad municipal–. Con el dinero de la venta, que ascendió a 800.000 euros, más otros 200.000 euros de aportación del Ayuntamiento, se afrontó la rehabilitación que comenzó el año pasado.

Desde fuera parecería aventurado asegurar que esté listo en julio, si bien es cierto que la obra mayor ya se ha llevado a cabo, cuando se ejecutaron siete zanjas drenantes, en las que solo en una de ella no se encontró un piso permeable; en cada una se habilitaron los correspondientes pozos además de encauzar un barranquillo que se canalizó. A partir de ahí, se replanteó la obra para adaptarla a las características de la zona, tanto de viento como de sombra. A consecuencia de esos criterios, se dio un cambio de orientación a la pista multidisplinal que se habilitará para la práctica de futbito y baloncesto.

Adaptado a los nuevos tiempos, el parque de La Estrella incorporará un área de calistenia, y el alcalde preguntó si el equipo técnico había consultado a los que realmente saben de esto: “los máquinas son los que practican con los elementos de calistenia de La Granja”. A ese planteamiento, los directores de obra garantizaron que el equipamiento que se instalará en La Estrella “será el mejor”.

Entre los atractivos de la zona, las dos áreas infantiles que se habilitarán, una para niños menores de 4 años y otra, para mayores. También se habilitarán otras tantas zonas para perros, a los que el regidor invitó que se habilitaran en función del tamaño de la mascota, mientras los directores de obra precisaron que también se adaptaron los caminos respecto al proyecto que se ideó en octubre del año 2018.

El pavimento precisamente que se utilizarán en los senderos fue el motivo de otras de las conversaciones, tal vez por la mala experiencia con el parque de La Granja, que se deberá levantar el que se instaló. “El tiempo da la razón de lo mejor”, concluyó el alcalde Bermúdez, partidario del uso de la piedra pequeña compactada, nada que ver con lo sintético, “un foco de infecciones”.

Aunque en la rehabilitación ha borrado la estrella que daba nombre al área central del parque, se devolverá a su estado original y en un lateral se ha previsto la acometida para dar servicio a la cafetería, en previsión de cuando se resuelva el concurso para su concesión.

También el alcalde se interesó si se había incorporado vegetación, después de que uno de los directores de obra le explicada que en el parque de La Estrella se plantaron algunos de los ejemplares de los laureles de india que estaban en la avenida de Anaga y que resultaron afectados por la tormenta Delta, en 2005.

Cementerio vegetal

En realidad, fueron plantados de forma desordenada utilizando el parque de La Estrella a modo de “cementerio vegetal”, eufemismo que intentó buscar uno de los directores de obra, mientras a Guillermo Díaz Guerra parecían salirse los ojos de las órbitas, sobre la mascarilla, para corregir, “se trajo a esta reserva”. Precisamente el concejal de Servicios Públicos aprovechó el paseo por el parque para hacer un repaso de la Botánica que aprendió cuando estudió Farmacia y que demostró no haber olvidado.

El concejal del Suroeste, Javier Rivero, buscó ser más práctico en clave de vecino, preocupado por la colocación de unos pivotes en los accesos. “Eso te tocará desde el distrito”, le confió el alcalde, después de elogiarle la idea de poner en marcha un cine de verano, si el Covid lo permite en agosto. A partir de ahí, no siguió dando ideas el propio Rivero.

Desde estuvo La Estrella, y a la espera de su reposición, el alcalde oteó el cercano campo del equipo de fútbol de Santa María del Mar, “ahí le pusimos el césped hace dos años”, mientras no faltó quien lamentó la imagen de la parte alta del parque por el estado del cercano gimnasio del que solo queda el nombre, porque hasta las tarimas de madera y las ventanas desaparecieron y que ya tiene requerimiento de Disciplina Urbanística, susurró el concejal de Distrito, para en su condición de responsable de Accesibilidad recordar que a la constructora que deben tener en cuenta que las aceras tendrán los rebajes en la reapertura.

El representante de la contrata Construcciones Olano deslizó una pregunta a los técnicos: “Los bancos... ¿Son para sentarse cómodamente o como siempre?”. La respuesta: “Como siempre”, para antes de despedir al alcalde dejarle una reflexión: “No sé cómo lo haces pero logras que el equipo de Obras nos saquen hasta la última gota de sangre”, en referencia al beneficio industrial y las incorporaciones realizadas al proyecto inicial. El alcalde le espetó: “¿Y tú no te das cuenta cómo la ciudad de agradece ese esfuerzo?”. Ahora, a esperar que llegue julio.