Unos 250 ejemplares de los 2.600 laureles de indias (Ficus microcarpa) que existen en la capital están afectados por el denominado hongo de la madera (Lasiodiplodia theobromae), “el cual está asociado a la pérdida de la vitalidad de los árboles”. De estos 250, “un total de 43 ejemplares se encuentran en un estado de gravedad”. Estos se localizan en zonas como la Rambla de Santa Cruz, la avenida de Anaga, el parque García Sanabria o la avenida Benito Pérez Armas. Así se informó en la reunión celebrada recientemente en el Ayuntamiento para valorar el “decaimiento” que están sufriendo los laureles de india de Santa Cruz, en la que participaron más de una veintena de expertos en materias de Biología, Ingeniería Agrícola y Arboricultura.

Ya a mediados de febrero de este año, y según lo adelantó EL DÍA, los informes sobre la masa arbórea del municipio elaborados por el área de Servicios Públicos del Consistorio chicharrero, que dirige el edil Guillermo Díaz Guerra, del PP, alertaban de la presencia de este hongo. El también primer teniente de alcalde tachaba la situación de “preocupante” e indicaba que se estaba evaluando la dimensión del problema, con el fin de averiguar cuántos ejemplares estaban afectados.

Asimismo, en aquel momento, Díaz Guerra anunció que el Ayuntamiento de Santa Cruz había pedido la colaboración del departamento de Sanidad Vegetal del Gobierno canario, así como del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, “con cuyos técnicos ya hemos mantenido algunos encuentros y realizado visitas con el fin de encontrar pautas adecuadas y consensuadas de actuación”.

En la reunión celebrada recientemente con los expertos se han propuesto actuaciones para intentar salvar estos árboles, aunque también se ha admitido que la tala de algunos ejemplares es inevitable. Asimismo, se ha instado al Consistorio a estudiar si “el actual porcentaje de afectación continúa en aumento o se estabiliza o decae”. De cara a la reposición de los que se talen, se recomienda seleccionar ejemplares cuyas características presenten una adaptación óptima al entorno de Santa Cruz.

Durante el estudio de los árboles afectados, se ha detectado que “los análisis del agua de riego arrojan valores de aguas alcalinosódicas, con pH por encima de 9 y alta concentración de sodio”. “Los análisis de las hojas han dado bajas cantidades de zinc y cobre, carencias a corregir junto a los excesivos valores de sodio de agua”.

Los expertos han apuntado que este hongo no suele ser agresivo, sino de carácter oportunista, pero en el caso de los laureles de Santa Cruz, “está comportándose como patógeno activo”. Estos indican que, debido a que la mayoría de los ejemplares están rodeados de pavimentos no permeables, “hay que aumentar la dosis de riego y la aireación de las raíces”.

Contraproducente

“Sería recomendable la apertura de orificios en el pavimento de determinadas zonas, para humedecer el suelo y que el agua llegue a las raíces. Y como complemento, es conveniente hacer aplicaciones nutricionales (materia orgánica)”. Los expertos advierten que sería contraproducente realizar podas drásticas, especialmente en los ficus más afectados.