Pedro González Telmo (Fromista-Palencia, 1190- Tuy-Pontevedra, 1246) fue inculcado al sacerdocio por su tío y preceptor, Tello Téllez de Meneses, cursando estudios científicos y humanidades en la Universidad de Palencia, primera Universidad de España.

Al ser nombrado canónigo de la Catedral de Palencia, desfiló por toda la ciudad a lomos de un caballo lujosamente enjaezado, con gran pompa y cortejo. Las ovaciones recibidas lo ensordecieron de tal manera que, al picar espuelas, perdió el equilibrio y fue a dar de bruces en un barrizal, ante las risas y burlas de todo el pueblo. Agradeciendo a Dios la humillación sufrida, renunció a su cargo de Canónigo e ingresó como novicio en el convento de la Orden de Predicadores de Palencia.

Su apostolado lo inició visitando todos los pueblos de Castilla. Al irse extendiendo su fama de Santidad, su nombre empezaría a ser conocido y reverenciado hasta tal punto que doña Berenguela lo eligió confesor de su hijo Fernando III el Santo.

La gente de la mar

Conocedor de las penalidades de la gente de la mar, la dureza de su trabajo, los peligros de su labor diaria, y la angustia en la que quedaban sus familias, conseguiría subsidios del Rey, creando lo que hoy se conocen como las cofradías de pescadores.

Al ser llamado a Portugal por su prima Mayor Alonso de Meneses, esposa del Conde de Trastámara, se instaló en el hospital de Güimaraes, desde donde difundió su apostolado. Luego pasó a Santiago de Compostela, Lugo y Tuy, en las que sus predicaciones eran seguidas de extraordinarios prodigios. También se dedicaba a construir puentes, como los que todavía se utilizan en Bromista, Bayona, y Rivadavia.

El domingo de Ramos de 1246, cuando estaba predicando en el convento de las monjas de Pexegueiro (Tuy), anunció que se acercaba su muerte y que deseaba recibirla en Compostela; por ello, al terminar la misa quiso tomar el camino de Santiago, pero la fiebre se lo impidió y tuvo que regresar a Tuy, donde falleció y fue enterrado en su Catedral. En el sepulcro, reconstruido en 1579, se lee: “Aquí reposa San Telmo, el Patrón de los Navegantes”.

180 milagros

Existía tanta protección directa de San Telmo con la gente de la mar que, 12 años después de su muerte, el obispo Gil Pérez de Ceveira, fiel devoto suyo, recopiló 180 de los milagros realizados, los cuales fueron avalados por 96 testigos. Ante todas estas evidencias, el papa Inocencio IV lo beatificó el 15 de abril de 1254, siendo declarado Patrón de los navegantes y pescadores por Bula Pontificia de 1741.

Los marineros gallegos se encargaron de divulgar las virtudes del santo, y su devoción se extendió por todo el mundo cristiano y en la mayoría de los puertos de mar existe una parroquia dedicada en su honor.

En nuestra comunidad, se han levantado ermitas en San Sebastián de La Gomera, destruida por los piratas hugonotes en 1571 y vuelta a reconstruir en 1689; en el puerto de La Estaca (El Hierro) fue edificada en 1689 y reconstruida en 1725; la de Santa Cruz de la Palma se construyó en 1574, aunque hoy la Imagen se encuentra en la ermita de la Virgen de la Luz, sobre una peana que representa un galeón a todo trapo; en Las Palmas de Gran Canaria, la ermita del siglo XVI fue incendiada en la invasión de Van Der Does en 1599. La actual, edificada en 1747, se encuentra en el antiguo muelle.

En la isla de Tenerife se le dio culto en los tres grandes puertos dedicados al comercio exterior: Garachico, Puerto de la Cruz, y Santa Cruz de Tenerife.

En Garachico, la imagen se veneraba en la ermita construida en 1579, la cual sería destruida en la erupción del volcán Arenas Negras (1706), siendo el Santo trasladado a la ermita de Los Reyes.

San Telmo

En Puerto de la Cruz, la imagen se encontraba en la iglesia del convento dominico de San Telmo, levantado en 1608 y desaparecido en un incendio en 1778; entonces, los maestres del gremio de mareantes le construyeron la ermita que todavía perdura, y tomaron la obligación, ellos y sus descendientes, de sostener la fiesta con el 1,5% de sus ganancias.

En Santa Cruz de Tenerife, su ermita ya aparece dibujada en el plano de Torriani de 1588. Fue construida a expensas de la cofradía de pescadores con las limosnas recibidas el día de su festividad litúrgica.

Una torre de 19 metros

En el año 1893 a la ermita se le agregó una torre de 19 metros, la cual tuvo que ser demolida después del temporal de 1918; años después, la apertura de la calle obligaría a reducir el pequeño templo. Su fachada, curiosamente construida de espaldas al océano, está configurada por una puerta de cantería, y consta de espadaña y una pequeña sacristía.

La capilla mayor estuvo decorada con frescos relacionados con temas marineros: La tempestad, en los extremos del Evangelio, y navegación feliz, al lado de la Epístola.

La imagen de San Telmo, de candelero, ataviada con el hábito de la orden dominica, porta una vela en la mano izquierda y un navío en la diestra.

Su festividad se celebra el 14 de abril. Antiguamente era una de las mejores fiestas de Santa Cruz de Tenerife, y a ella solían acudir los pescadores del barrio de El Cabo, acompañados de familiares y vecinos.