La depuradora de Santa Cruz de Tenerife. | | E.D.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife fue dotada de alcantarillado en 1927, cuando ya contaba con 62.000 habitantes. El proyecto, realizado por los Ingenieros de Caminos Rafael de Villa y Calzadilla y José Maldonado y Dugour, también comprendía finalizar la red de distribución de agua potable, la incineración de basuras, y el aprovechamiento de las aguas residuales. A finales de los años 60 se llevaría a cabo un nuevo plan de obras de mejora, y aumento de la red existente.

El servicio de alcantarillado y el tratamiento de los vertidos estarían a cargo de los operarios municipales hasta que en 1981 comenzó a gestionarlo Emmasa, coincidiendo con la puesta en marcha de la Depuradora y de las estaciones de bombeo necesarias para salvar la orografía.

La Estación Depuradora de Aguas Residuales de Santa Cruz de Tenerife (EDAR), instalada en 1980 por el Ministerio de Obras Publicas, fue construida en una parcela de 46.000 m2, cedida por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en el Polígono Industrial Costa Sur, en el barrio de Buenos Aires.

La Laguna y El Rosario

Hasta la EDAR llegan las aguas residuales procedentes de la zona alta de la ciudad, La Laguna y El Rosario –en el año 2020 se registró un caudal medio de 24.000 metros cúbicos al día– donde se regenera y controla exhaustivamente para que cumpla lo establecido en el régimen jurídico de la reutilización de las aguas depuradas (R.D.1620/2007). Actualmente, el Ministerio para la Transición Ecológica está llevando a cabo obras de ampliación de la EDAR, para mejorar el tratamiento de las aguas y duplicar su capacidad actual. Estas obras, declaradas de interés general por el Estado, lograrán duplicar la capacidad de tratamiento de la planta, hasta alcanzar los 55.000 metros3 diarios.

La EDAR, basada en tecnología de fangos activos de tipo convencional, inicia el proceso de depuración con el pretatamiento en el pozo de gruesos, donde un conjunto de rejas de cribado retiene los elementos de más peso y tamaño, continuando luego por las rejas de finos, en las que se separan las partículas más pequeñas. Este proceso finaliza con el desarenado y el desengrasado, donde por medios mecánicos se hacen hundir las arenas y flotar las grasas.

Después, para sedimentar y precipitar los sólidos en suspensión y reducir la demanda bioquímica de los sólidos orgánicos, se utilizan tres decantadores circulares de 46 m de diámetro y 3 m de altura. Aquí, el detritus que constituye la materia en suspensión se separa en el decantador primario por medios físicos, de manera que los fangos primarios se depositan en el fondo del decantador, separándose del agua que continúa su ciclo. El tratamiento biológico, que elimina los contaminantes del agua mediante el uso de microorganismos, se realiza en tres cubas de aireación de 45 x 20 x 3.2 metros, equipadas con turbinas.

Luego, el agua pasa a los decantadores secundarios, donde mediante un proceso físico se producen dos corrientes, una de agua depurada y clarificada, y otra de fango.

Gas y fango

El fango espeso pasa a un digestor anaeróbico, donde se reduce la materia orgánica. La digestión anaerobia produce gas metano y fango digerido. El gas metano que se acumula en el gasómetro puede ser usado para producir energía, mientras que el fango digerido pasa al proceso de deshidratación donde, a través de centrífuga, se elimina la mayor parte de agua posible, con el fin de hacerlo menos voluminoso y transportable.

Por último, el agua depurada recibirá un tratamiento terciario, mediante un sistema de filtración, lo que permitirá reutilizarla en el riego de los parques y jardines de la ciudad, y en el baldeo de plazas, calles y aceras. También se envía al Sur de la Isla.