05 de agosto de 2020
05.08.2020

La Salud 'sube' al siglo XXI

Los vecinos del bloque 8 de la calle La Orotava, en las Mil Viviendas de este barrio, disfrutan la renovación de una construcción con más de 50 años de antigüedad

04.08.2020 | 22:43
La Salud 'sube' al siglo XXI

En 2008 se pusieron en marcha los ARRU, acrónimo de Áreas de Regeneración y Renovación Urbana que engloba la colaboración del Ministerio de Vivienda, Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, Ayuntamiento de Santa Cruz y la propia comunidad de vecinos del inmueble donde se interviene. En la puesta en marcha de estos planes de mejora del parque de viviendas juegan un papel fundamental los administradores de fincas, encargados en muchos casos de crear desde la comunidad hasta gestionar el proceso administrativo. Tres años transcurren desde los primeros trámites hasta que es realidad.

Belén Mesa tiene 41 años. Nació en el barrio de La Salud, donde hoy precisamente desarrolla su actividad como administradora de fincas, tarea que no le es ajena. Dicha actividad la desarrolló primero su abuelo, Manuel Mesa, y luego su padre, del mismo nombre. En la actualidad tiene su propio despacho profesional en Salud bajo, por debajo de la molienda de gofio, cerca de la avenida Venezuela. Atrás quedan los años cuando se dedicaba a ordenar los recibos para el cobro de alquileres.

En la actualidad, y con el aval de una década de entrega independiente, esta administradora gestiona un total de setenta comunidades de vecinos; en su mayoría -sesenta- en el barrio de La Salud, en las llamadas Mil Viviendas. En esta zona se descubren dos tipologías de construcciones claramente diferencias: las viviendas individuales y los bloques; las primeras, edificadas hace 58 años; las segundas, hace 48.

Belén Mesa muestra algunos de los edificios del barrio de La Salud que han sido objeto de los ARRU (Áreas de Regeneración y Renovación Urbana) que se comenzaron a gestionar con la promoción del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 2008 y que ya son una realidad. "Desde que comienza el trámite hasta que se desarrollan las obras transcurren unos tres años", explica la administradora. Pero su labor comienza incluso antes de que se plantee una actuación de mejora urbanística. "En muchos bloques ni siquiera ha existido comunidad de vecinos, sino que se limitan al mantenimiento de sus casas sin mirar de puertas a fuera". Comienza así la historia de adaptar a la burocracia del siglo XXI las viviendas de promoción pública que se entregaban a mitad del siglo pasado en función del número de hijos o incluso a vecinos que se quería trasladar de sus barrios de referencia, como ocurrió con Los Llanos.

Uno de los bloques que ha caminado de la mano de Belén Mesa es el número 8 de la calle La Orotava, en Salud Alto; diez viviendas que se distribuyen en cinco alturas. Fue la segunda comunidad que comenzó a gestionar. Esta administradora asegura que conoció la figura de los ARRU a través de los propios vecinos. "El ayuntamiento de Santa Cruz se preocupó de organizar reuniones en la zona para explicarles que desde Viviendas Municipales se ofertaban planes para la renovación del parque de viviendas". En el caso de Belén, todo le fue más sencillo, porque ya tenía constituida esta comunidad, trámite que es requisito fundamentar porque para acogerse al acuerdo en el que participan el Ministerio de Vivienda, el Gobierno canario, el Cabildo de Tenerife y el propio Ayuntamiento. Ahora, todo pasaba por celebrar asambleas de vecinos y ratificar con un acta su deseo para acogerse al ARRU, incluyendo una declaración que faculta al presidente a suscribir el acuerdo y el acuerdo, también por escrito, en el que la comunidad de vecinos asume el compromiso de aportar la cuantía que le corresponde, que equivale al 10% del coste total de la obra. Por vecino, antes eran 1.125 euros, y en la actualidad se desembolsan 1.375.

Los trabajos se limitan a los espacios públicos: estructura, cubierta, fachada, bajantes -uno de los grandes problemas de las Mil Viviendas de La Salud-, filtraciones y afecciones a las vigas de las cubiertas... hasta acondicionar el inmueble para las telecomunicaciones del siglo XXI. El ARRU deja en el olvida los contadores que estaban colocados sobre listones de madera, las tuberías de uralita o plomo en una actuación que va desde el acceso a la vivienda hasta precisamente la puerta de cada hogar. En el número 8 de la calle La Orotava, por empleo, se habilitó un cuarto para telecomunicaciones, así como una trampilla desde la que se puede acceder a la azotea; hasta ahora la entrada a la azotea solo se podía acceder desde uno de los bloques.

Belén Mesa destaca la importancia de la mediación del administrador, hasta el punto de que es el depositario de la plena confianza de los propietarios de las viviendas en las que se intervienen. Así se demuestra en la visita al bloque 8, donde doña Rosa, que años atrás hizo las veces de presidenta de la comunidad, le entrega con total confianza las llaves para mostrar los cuartos de luz o acceder a la azotea. Una confianza ganada a pulso. Así, después de ver la nueva fachada, sin humedades y con renovada pintura -tanto la principal como la que da a una plaza trasera, con reposición de los bajantes en PVC-, o la caja de escalera puesta a punto, Belén Mesa, se despide de doña Rosa pero, antes, al ir a salir y notar cómo se atasca la puerta, casi le pide permiso para enviar al cerrajero.

La administradora destaca la importancia de formar equipo y lograr complicidades. "Aquí, en La Salud, el pago básico del recibo de comunidad al mes puede ser de 17 euros". Y ya es todo un mérito el cobrarlo. Para reunir fondos, es trabajo de ingeniería financiera, pues se redondea el recibo mensual en veinte euros...

Belén Mesa se aprendió la historia. De las primeras reuniones con los técnicos de Viviendas Municipales pasó a convertirse casi en promotora de los ARRU como una fórmula que haga viable el mantenimiento de los inmuebles. Ser propietario de un edificio conlleva velar por su mantenimiento y la inversión genera creación de puestos de trabajos. Es la filosofía.

Ser pensionista no es un obstáculo; de nuevo aparece ahí el ahínco de Belén Mesa, que ha encontrado en Asuntos Sociales una solución para quienes no tienen fondos para acometer la mejora de su edificio. "Y pagan", garantiza.

En el más difícil todavía, ha logrado combinar el ARRU previsto en el bloque 11 de Los Realejos con plan para instalar ascensores, lo que redundará en la calidad de vecinos de los residentes y la revalorización de las viviendas, que incrementan un 50% los 40.000 euros que algunos han pagado por pisos de 70 metros cuadrados (un salón, un baño, tres habitaciones y cocina) sin arreglar las zonas comunes. Belén Mesa elogia los atractivos de los ARRU, hasta el punto que ella ya tiene otros cinco gestionados, tres presentados y cinco en cola; una fórmula para garantizar la calidad de vida y la adaptación al siglo XXI.

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