Usted solucionó los problemas con su partido y llegó a un acuerdo con ellos que hizo posible su readmisión? ¿Qué es lo que le hizo dimitir después y renunciar a su acta en el Ayuntamiento de Santa Cruz?

Básicamente las continuas injerencias por parte de Matilde Zambudio y también descubrir que en el Ayuntamiento se anteponían los intereses políticos a los de los ciudadanos. Y eso no es algo que diga ahora, ya lo expliqué en mi carta de renuncia.

¿Puede decirme algún ejemplo de esas prácticas?

La salida de Las Teresitas. Se trataba de un plan aprobado ya y solo había que seguir con los trámites administrativos. Simplemente teníamos que aprobar el planeamiento y darle continuidad, informar al Gobierno de Canarias para que se tramitase su evaluación ambiental, comunicárselo al Cabildo. Nos pidieron tiempo porque estaban posicionados en contra. Pero ya habíamos acordado que no se iba a parar ningún planeamiento que estuviera avanzado. Volver al origen cuando todo está en marcha, pues no, yo no creo que se deba parar ningún proyecto por ser del anterior ayuntamiento. Considero que todo lo que es bueno para Santa Cruz de Tenerife lo es independientemente de quién lo haya iniciado.

¿Bloquear el plan de la Playa de Las Teresitas no fue una decisión técnica?

Fue absolutamente política. El Partido Socialista estaba en contra de aprobar el plan y Podemos también. Querían negociar la manera de modificar un plan especial que no admitía modificaciones sustanciales porque ya estaba aprobado.

Pero ustedes habían pactado la continuidad del plan.

Sí, intentaron ganar tiempo para negociar entre ellos, pero en ningún momento el plan estuvo parado. Yo llevé la aprobación a la Junta de Gobierno y se pasó al lunes siguiente porque querían tiempo. Entramos en el estudio de detalle, donde solo se pueden modificar pequeños aspectos, pero la edificabilidad y el uso no admiten modificación en el estudio de detalle. Es como cambiar la pintura o el diseño final de un hotel, pero el hotel tendrá la misma edificabilidad y seguirá habiendo aparcamientos subterráneos.

¿Se quejó usted de que le redujeron el presupuesto?

Cuando se negociaron los presupuestos para obras e infraestructuras, había muchas cosas empezadas, pero sin rematar. Sin mi aprobación, se redujo de un plumazo el 30% del presupuesto de infraestructuras. Me quejé y le dije a la alcaldesa, Patricia Hernández, que había muchas cosas por hacer y no podían hacerse sin presupuesto. No lo solucionó.

¿Se produjeron injerencias de la señora Zambudio en el área de Urbanismo que usted llevaba?

Zambudio es Zambudio, ella va por libre. Nada más llegar al Ayuntamiento de la capital decidimos que todos los lunes habría una reunión de grupo para debatir internamente y coordinar nuestras actuaciones. Pero Zambudio se iba a su despacho y me dejaba con su secretaria. O me daba órdenes de que hiciera esto o lo otro, que me reuniera con Carlos Garcinuño, con Joaquín Mañoso. Mire, yo me reúno con quien sea necesario, pero las decisiones municipales no se imponen desde fuera: se toman de conformidad con lo que contemplaba nuestro programa.

¿Por qué participaban en las decisiones municipales Garcinuño o Mañoso si no son miembros del consistorio?

Zambudio los metió en su grupo de asesoramiento personal.

Lo de Carlos Garcinuño es curioso: Juan Amigó quiso hacer un cambio en las listas aprobadas y colocarlo en su lugar y dejarlo a usted fuera. ¿No le sorprende que luego se volviera a tirar de él?

Cuando las listas ya estaban aprobadas en Canarias y comunicadas a Madrid, Zambudio me llamó y me dijo que ha estado pensando y que prefiere que Garcinuño vaya en lugar mío. Y yo le digo: "Mira, cuando yo me senté contigo para aceptar ir en las listas, hablé con Carlos [Garcinuño] y le dije que si él quería estar que yo me iba. Pero yo tengo ahora un estudio [un apartamento] en Santa Cruz y estoy viniendo constantemente, si se toma una decisión se toma, y si tiene unas consecuencias laborales para mí, y una vez se comunican oficialmente las listas no me voy a volver para atrás." ¿Qué pensaría la opinión pública de un cambalache así? Entonces hablé con Juan Amigó y se lo dije: "Yo ya no me voy. Ya me has puesto aquí y aquí me quedo".

Cuando usted dimite, se presiona a Evelyn Alonso para que renuncie a ser concejal y deje paso al señor Garcinuño? ¿Por qué tanto interés de que alguien que ya fue concejal con el PP se incorpore al equipo de la Zambudio?

Él tiene mucha relación con el anterior equipo directivo de Urbanismo. Él nombró al gerente y nombró a los que están, los jefes del servicio y tiene muy buena relación con ellos. Garcinuño quería que yo hiciese lo que él me decía, quería dirigir mi trabajo desde fuera del Ayuntamiento. Pero yo soy urbanista y sé de qué va esto. He estado 20 años viendo el negocio desde el otro lado del mostrador, y sé perfectamente cómo funciona. Le agradezco sus consejos pero mis decisiones las tomo yo.

¿Los asesores de Zambudio tenían algún interés particular en el urbanismo de Santa Cruz?

Hay intereses que pueden ser lícitos, pero hasta cierto punto. Le pongo un ejemplo: la calle que queda perpendicular a la Avenida de Bélgica, sin terminar, es una parcela de un cliente de Garcinuño, que pretendía que el Ayuntamiento le expropiase y acabara esa calle. Eso no es legítimo, ni lícito. Que done el suelo y asfalte la calle. Yo no voy a poner dinero público porque no veo interés general claro en hacerlo. Más ejemplos: Mañoso vino con una carpeta con asuntos de la zona de Cabo Llanos.

Se refiere usted a Joaquín Mañoso, uno de los socios de Carlos Garcinuño...

Sí, resulta que la zona de Cabo Llanos no se completó en su momento, por mantener El Tanque y por el reagrupamiento de la edificabilidad del sector que no se acabó de materializar. La urbanización se dejó sin terminar. Proponer otra vez que intervenga el Ayuntamiento, cuando no se han cumplido las obligaciones urbanísticas, pues nosotros no podemos hacer nada, primero debemos revisar qué se ha cumplido y qué no, para declarar el incumplimiento. Primero que terminen las calles y se acabe la urbanización y después ya decidimos si disolvemos la junta.

Ha citado usted antes a Mañoso y Garcinuño, dos personas que tuvieron un determinado papel en el asesoramiento a Zambudio en cuestiones vinculadas al área que llevaba usted. ¿Tuvieron también un papel Juan Amigó y su socio Lorenzo Quintero? ¿Participaban también en las decisiones municipales?

Conmigo no, pero con la señora Zambudio se reunían asiduamente, en el Ayuntamiento. Llegaron incluso a pedirle mi dimisión a Zambudio. Eso ocurrió cuando empecé a decirles a Joaquín y a Carlos que no. Ellos venían todas las semanas a Urbanismo a plantear asuntos. Carlos llegó a venir con un folio con una serie de cosas que según él yo tenía que hacer.

¿Cree que desde antes de incorporarse se quería sacarlo a usted para colocar a Garcinuño?

Creo que sí.

¿Tuvo usted la percepción de que se defendían intereses particulares?

Sí. Mire, los intereses son obvios, intereses compartidos con otros empresarios: para poder dirigir el planeamiento, como en el caso de la calle; o lo de McDonald's, que fue otra asunto que paré yo. Me vino un informe de la secretaria para modificar el artículo que se refiere a la posibilidad de abrir restaurantes de entre 20 y 200 mesas en determinados suelos, alegando que había sido un lapsus del plan y no lo tenían contemplado. Y esto lo paré y les obligué a rectificar el informe diciendo que no, porque era una modificación sustancial y sí estaba contemplada, y ellos querían que el empresario montara un restaurante y esto no se podía hacer. No hubo modificación, pero el expediente se borró del sistema informático de la Gerencia Municipal de Urbanismo.

¿Cómo dice? ¿Quién lo borró? ¿Cómo dice? ¿Quién lo borró?

Yo no, desde luego. No tenía acceso. A partir de entonces se cambiaron los protocolos para ver quién podía haberlo hecho. Y ya no volvió a subir el gerente de Urbanismo a mi despacho, porque fue entre él y la secretaria. Acabó presentándome su solicitud de jubilación anticipada.

¿Son estos los motivos por los que decidió renunciar e irse?

Fue una suma de muchos motivos. A medida que va pasando el tiempo, me voy dando cuenta de que nada más llegar al Ayuntamiento se produce una especie de aislamiento.

¿Se quejó usted a la alcaldesa de ese ninguneo?

Sí. Le dije que para enmendar los presupuestos en las áreas que yo llevo, tenían que llegar a acuerdos conmigo. El concejal soy yo. Pero no se cerró ningún acuerdo. Y después fue lo de Las Teresitas, que si no es una cosa es otra. O cuando me opuse a mantener los carnavales a pesar de la calima. Estaba en contra porque había motivos suficientes para suspenderlos. Todos esos motivos venían reflejados en el plan municipal. Todas las islas habían suspendido los carnavales, medio Tenerife se estaba quemando en incendios, y había unos índices de concentración de partículas muy superior a lo permitido. Y ya se había suspendido el día anterior. Teníamos que haber mantenido la suspensión [de los Carnavales], lo dije, pero no me hicieron ningún caso.

Cuando usted le plantea este asunto a la Alcaldía...

Había un aislamiento continuo siempre. De hecho, cuando yo estoy en la Junta Local de Seguridad y hablo con ellos y lo digo, también les comento que de todos los que están allí el único habilitado era yo. Técnicamente la decisión que tome la alcaldesa puede ser políticamente incorrecta o tener repercusiones económicas, pero tienes que estar amparada por la seguridad técnica. El índice de contaminación era un peligro para la salud pública. Tenía que haberse mantenido la suspensión del día antes, sobre todo cuando todas las demás islas habían cancelado los carnavales. Fue un error.

¿Esa decisión podría tener consecuencias de carácter penal?

No lo sé, yo no soy jurista. Pero entiendo que uno tiene que ser consecuente con sus decisiones y asumir sus responsabilidades.

¿Usted comunicó a la dirección de su partido en una denuncia interna cuáles fueron los motivos de su renuncia?

Sí, le escribí a Fernando Viñas y le conté las continuas injerencias y desprecios que he tenido que soportar, y le aporto todos los emails que lo prueban.

¿Y qué le contestan?

Nunca recibí respuesta a esta denuncia. Nunca he hablado con Espejo ni Cuadrado. Comuniqué la renuncia al partido con copia de los emails, cartas, etcétera, en donde denuncio los incumplimientos del pacto, lo ocurrido con Las Teresitas o mi oposición a celebrar los carnavales, y nadie de Ciudadanos, jamás, se puso en contacto conmigo.

¿Tiene usted la sensación de que Zambudio y sus compañeros se sintieron aliviados cuando usted presentó la dimisión?

Sin duda. Al menos en un primer momento. Luego no tanto. No esperaban que ocurriera lo que pasó con Evelyn.

¿Qué relación tiene usted con Evelyn Alonso?

Muy buena, le deseo mucha suerte. Es una gran persona y ha sufrido muchísimo por defender las ideas del partido. Yo estaba delante la noche de las elecciones, cuando Zambudio le dijo que se alegraba de tener solo dos concejales, porque así no había salido ella. ¿Cómo puede alguien decir algo así? Desde el primer momento intenté que entrara a trabajar en el ayuntamiento y no, ni de coña. Se opuso Matilde.

¿No es la única persona a la que se quitó de encima?

Sí, nada más hacerse cargo de mi área, también cesó al único arquitecto que hay jefe de Urbanismo, Pedro Luis Rodríguez, un técnico excelente, una persona con muchos años en la Administración, que domina muy bien el planeamiento. Yo tengo un gran concepto de él. Lo cesó fulminantemente, porque podía obstaculizar sus maniobras. Lo despidió sin haber hablado con él ni un minuto.

¿Le estorbaba?

Obviamente.

Por lo que cuenta usted, a Matilde Zambudio es mejor verla de lejos...

Yo entiendo que quien lidera un equipo tiene que intentar unir a la gente, encajar todas las piezas. Pero todos los que han tratado con ella se han dado de baja, curiosamente menos Evelyn y yo mismo. Había una foto en Instagram, o en Facebook, que nos hicimos en la Plaza Weyler, todos los candidatos de la lista municipal. De todos los que salen en la foto, quedamos Evelyn y yo. Logró espantar a todo el mundo, no se llevaba bien con nadie, ha logrado que todos se dieran de baja del partido.

En relación con la polémica sobre el 'tamayazo'. ¿Eran usted y la señora Zambudio conscientes de que incumplían las instrucciones del partido cuando pactaron con Podemos y el PSOE convertir a Patricia Hernández en alcaldesa?

Matilde me aseguró siempre que tenía el apoyo de Madrid, y el visto bueno de Espejo me lo dio Matilde. Me mostró un guasap de Espejo diciendo que tenían problemas en Badajoz o algo así, y que hiciéramos lo que quisiéramos, que podíamos pactar con el PSOE. Pero no puedo saber ahora si era de verdad, lo adjunté en el pliego de descargo por mi expulsión que mande a Ciudadanos. Tampoco sé qué instrucciones recibió de los negociadores, porque siempre me impidió la asistencia a las reuniones del pacto. No fui a ninguna reunión con el Partido Popular ni con Coalición. Nunca. No quería.

¿Zambudio le dijo que la posición de su partido era apoyar a Podemos y el PSOE para convertir a Patricia Hernández en alcaldesa?

Sí.

¿Y usted la creyó?

Sí. Como un tonto, ¿no?

¿Cómo ve usted a Ciudadanos en Canarias?

Está atravesando una situación muy complicada por todas las decisiones contradictorias que se han tomado a nivel nacional con las islas. Me consta que no lo están haciendo bien y tendrán que recomponer el partido. El tiempo dirá si los ciudadanos volverán a confiar en nosotros con todas las decisiones contradictorias que se han adoptado.

¿Le parece razonable que Ciudadanos haya cambiado de posición en relación con Santa Cruz? Porque le pidieron a Evelyn Alonso que hiciera justo lo contrario de lo que se le pidió antes a ustedes.

Es todo un disparate. Yo cada vez lo entiendo menos. A mí me expulsaron del partido por hacer lo que le han exigido a Evelyn Alonso que haga.

¿Sigue usted afiliado a Cs?

Sí. Y no. Voy a darme de baja. Esta entrevista es como una despedida.

¿Recibió presiones durante su etapa en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife?

Sí, presiones para el plan, para hacer determinadas cosas, pero eso es lo normal. Yo nunca hice caso a las presiones.

¿Por qué no ha querido usted hablar hasta ahora?

Porque en el fondo todo esto es muy doloroso. Es evidente que yo no soy político, es obvio que me metí en un mundo del que me cuesta comprender muchas cosas. Yo soy un técnico que ante una situación determinada busco la mejor solución posible. Y lo hago siempre con la intención de aunar esfuerzos, no de enfrentar a las personas. Quiero una sociedad más limpia, mejor, más trabajo...

¿Se equivocó al meterse en política?

No me arrepiento. Y tampoco de haber dimitido. Las cosas ocurren cuando deben pasar.

¿Y a qué se dedica ahora?

A mi estudio profesional, a la arquitectura y al urbanismo, a energías renovables, a lo que llevo haciendo los últimos 25 años: trabajar.