11 de febrero de 2020
11.02.2020

Luján González: "Taganana no se siente un pueblo querido"

El presidente de la AV La Voz del Valle, señala que "uno de los problemas a los que nos enfrentamos es la despoblación"

10.02.2020 | 22:27
El presidente de la AV La Voz del Valle, Luján González.

Luján González (Santa Cruz de Tenerife, 1963), lleva al frente del colectivo 19 años, aunque ya desde 1987 participaba de la vida pública del pueblo y siempre manteniendo la idea de que Taganana sea independiente, como lo fue en 1812.

¿Cuál es la premisa de un pueblo como Taganana, el más grande de Anaga?

Pues dentro de intentar sobrevivir como pueblo, una de las grandes preocupaciones se centra el en grave problema de la despoblación. No vale la pena luchar por cosas que queremos conseguir si no vas a tener lo más importante, que son las personas, tu gente, el pueblo. El pueblo no son las casas, los caminos o las carreteras sino los vecinos. Se habla siempre de continente cuando hay que hablar de contenido, que son las personas. También los problemas comunes que tienen otros pueblos, como el saneamiento, suministros o servicios, entre otros, muchas cosas que nos lastran como comunidad establecida desde hace siglos.

Habla de un problema grave de un enclave incluido en la Reserva de la Biosfera en donde la naturaleza es importante pero la intervención humana también.

Sí. Por eso digo lo de la despoblación. El factor humano es importante cuando se habla de esa nominación y de hecho se nos dijo que se primaba a la población con respecto a la naturaleza. Pero la realidad es que el problema se centra en que no se ha hecho nada. Parece que somos los que molestamos. Ha existido pasividad en las políticas contra la despoblación desde las administraciones, ya sea el Ayuntamiento de Santa Cruz, el propio Cabildo de Tenerife o el Gobierno de Canarias. Falta de voluntad. Nosotros decimos muchas veces que las cosas no se hacen no porque no exista dinero, sino porque no hay voluntad en hacerlas.

Pero no obviará que el dinero es fundamental para desarrollar Taganana y Anaga en infraestructuras o servicios.

Sí. Dinero habrá, pero lo que no existe son las ganas para hacer las cosas. Es como decir que me ayuda a cavar papas mañana y luego no va porque no quiere. Hablo de cuando existe energía por empeño, se quieren hacer las cosas para mejorar, ayudar... No cuando se habla de que los vecinos somos incautos, les engañamos y sacamos los cuatro votos. Tagananeros no solo somos los que vivimos en Taganana y estamos censados, sino los que viven fuera y tienen amor por su terruño. Ellos también se tienen que concienciar. Y deberían manifestarse, además.

¿Considera que un pueblo como Taganana se siente respaldado desde las administraciones públicas?

Entiendo que Taganana no se siente querido. Pienso que desde las administraciones existe un sentimiento de paternalismo, si no exotismo. Estamos ahí y creo que piensan que somos algo exótico por lo alejado que estamos o por la idealización que se tiene del campo. Pero decimos que nuestra idiosincracia, que es lo que nos enriquece y diferencia, sin duda beneficia al resto del municipio y de la Isla de una forma más general. Es lo que se debería vender, más allá del paisaje y algo más, unas formas de vida, ideas ancestrales, un sentimiento... Pero lo que ha perdurado durante siglos y siglos se ha ido mermando en todos los pueblos, no solo en Taganana. Es mi opinión sin querer molestar a nadie.

El componente turístico ha marcado últimamente las políticas buscando un equilibrio.

Se ha desprotegido al sector primario y se ha mirado al turismo. Eso ha provocado que se haya olvidado la apuesta por el autoabastecimiento. Eso se ha ido perdiendo desde las propias familias que se ven sometidas a un urbanismo que ha provocado el olvido del campo. Dese cuenta que durante generaciones Canarias exportó alimentos y productos a todo el mundo. Ahora compramos absolutamente todo y se ven imágenes de personas que van a las ONG para que les den una bolsa de comida. Es lo que hay, desgraciadamente, y no se explotan fórmulas para que evitarlo.

Pero no se puede obligar a la gente a coger un sacho.

No. Lo que digo es que se propiciara el crear las herramientas para facilitar a cualquier persona que quiera que se implique en el campo. Hay gente que ha querido y no puede. En la FP de La Candelaria se puede estudiar cocina, mecánica, jardinería u otra profesión, pero no agricultura, por ejemplo ¿Lo ve? No quiero que se entienda que se vuelva al pasado, pero hay tecnología y técnicas de mercado para adaptarlas al sector primario. Sería una vía.

Por cierto, ¿todavía piensa que Taganana debería ser independiente?

Pues sí, por supuesto. Creo que Taganana, con todas las letras, debería ser independiente. Lo que voy a decir es una utopía. Ojalá que en un futuro pueda ser realidad. ¿Por qué tenemos nosotros que pertenecer a Santa Cruz? ¿Quién nos ha invitado a nosotros a un municipio que lo único que ha hecho es no dejarnos desarrollar?

Ya fue municipio entre los años 1812 y 1850 y sucesivos episodios políticos que le han hecho tener una idiosincrasia muy especial y un arraigo independiente, ahora que está de moda.

La vertiente Norte formaba parte de este municipio, que era Taganana, tras La Pepa (la primera Constitución española, 1812). A Santa Cruz le interesaba expandirse y el agua de la zona de Anaga, lo que era fundamental. Seguimos suministrando agua a Santa Cruz, pero no recibimos gran cosa salvo algunos servicios básicos y algo de paternalismo. Lo que se debe hacer desde el Ayuntamiento de Santa Cruz es crear economía, dar las herramientas a los jóvenes para que no se vayan y propiciar que otros vengan.

Volvemos a partir de la base de que sin población Taganana y Anaga en general se muere.

Claro. Hay normas muy restrictivas, segregar terrenos no se consigue fácilmente... Pero de lo que se trata es que no pase lo que está ocurriendo. No se dan oportunidades y la gente se va. Mire los pueblos de la Península, por ejemplo. Aquí tenemos ejemplos como Las Casillas que fue un lugar en el que en el siglo XIX habían más de 100 personas. Las Palmas de Anaga un tanto de lo mismo. Afur, Roque Negro y Taborno están aguantaditos con alfileres al igual que Taganana. Perdemos vecinos y los pueblos se mueren.

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