19 de enero de 2020
19.01.2020

Un estibador con alma de sindicalista

Antonio Fuentes se jubila tras 20 años en la estiba del puerto de Santa Cruz de Tenerife

18.01.2020 | 17:57
Un estibador con alma de sindicalista

Este tacorontero llegó al sector de la estiba del puerto de la capital tras dieciséis años como conductor de guaguas. "Venir al puerto fue una oportunidad", reconoce ahora. Se inició como sindicalista en la CANC, aunque alcanzó su madurez sindical como presidente comité de empresa de los estibadores.

Dio sus primeros pasos en la Confederación Autónoma Nacionalista Canaria (CANC), el sindicato que más tarde daría como fruto Intersindical Canaria (IC), pero hizo "carrera sindicalista" en el mundo de la estiba del puerto de Santa Cruz, un sector en el que las reivindicaciones se venden muy caras. Ahora, jubilado, analiza su trayectoria cerca del mar.

Antonio Fuentes dio el salto al mundo de la estiba tras dieciséis años en el transporte discrecional de viajeros -conductor de guaguas de turismo-. "Me bajé un viernes de la guagua y el lunes estaba aquí en el puerto", resume.

Y justifica este cambio por el "deterioro" de la vida en la profesión del transporte discrecional en ese momento. "Se rompieron los convenios e intuí que no iba a haber mucho futuro", indica.

En el puerto, sin embargo, descubrió un mundo que no conocía, pero que lo absorbió de tal manera que le dedicó "el cien por cien" del día y de la noche. Es decir, fue un camino en el que no volvió a dar marcha atrás. Todo lo contrario.

Tras obtener la confianza de sus compañeros durante varios años como representante sindical, Fuentes asumió la presidencia del comité de empresa de los estibadores, sector que en el puerto de Santa Cruz integran unos 180 profesionales. Y no fue poco el tiempo que le dedicó a esta labor. Haciendo cuentas, pasó doce de los veinte años que dedicó a la estiba defendiendo los intereses de sus compañeros como máximo responsable. "Que los compañeros deleguen en ti para que fuera presidente es un orgullo", reconoce.

"Venir al puerto fue una oportunidad. Habían pasado 25 años sin que se incorporara gente a este actividad, es decir, que se abrieran las listas, y en cuatro años se renovó casi por completo la plantilla", recuerda Antonio Fuentes.

En aquella época, la Sociedad de Estiba era semipública, por tanto tenían obligación de publicar los listados. "Por ahí se hicieron las pruebas de selección", añade. Ahora, la sociedad es privada al cien por cien, tras el abandono del Consejo de Administración por parte de la Autoridad Portuaria.

Para justificar la firmeza con la que el sector defiende sus derechos, Fuentes indica que cuando se entra en este trabajo "es como una familia en la que todos reman en la misma dirección". "Y el que no lo hace está equivocado y, por tanto, hay que convencerlo", sostiene.

La unidad como bandera

Solo así se explica que exista un sindicato único. "Si todos remamos para un mismo lado, las cosas tienen que salir", recalca. De las 180 personas que forman el colectivo en Tenerife apenas cuatro o cinco no comparten esta filosofía. "Nuestra bandera es la unidad. Y ese debe ser el camino", advierte.

"Desde los años 90 hasta ahora se ha cambiado la forma de actuar en los conflictos que hemos tenido. Ahora se arreglan más las cosas en los despachos", subraya. Las reivindicaciones de los estibadores han sido siempre muy intensas. "En las de 2017 nos estaban esperando porque pensaban que iba a pasar lo mismo que en el 97", comenta.

"Es verdad que hemos parado el puerto en momentos puntuales, pero siempre pensando en que estamos en una Isla y que los productos de primera necesidad tienen que entrar sí o sí", afirma Antonio Fuentes. "Cuando se exportaban tomates se procedió así también. Hay cosas que hemos afinado y que nos han ido bien", apunta.

Respecto a los cambios que ha sufrido la estiba en los veinte años en los que ha desempeñado su labor en ella, Antonio Fuentes detalla que antes no había, entre otras cosas, los medios técnicos que hay ahora. "Veníamos a las siete de la mañana o a las dos de la tarde para ver si venía la rotación y podías trabajar", recuerda. El trabajo de los estibadores se extiende las 24 horas, con cuatro turnos de seis. "Hoy, con el teléfono, cualquier compañero está fichado y no tiene que perder tiempo en llenar papeles", concreta.

No obstante, también cree que la sociedad de la estiba ha cambiado "en un 90%" con respecto a hace dos décadas. "Es una empresa moderna y modélica", asegura este estibador jubilado, quien presume del nuevo lugar que ocupan sus compañeros, desde el pasado mes de agosto, dentro del puerto de Santa Cruz: la antigua estación del Jet-Foil.

¿Habrá nuevas contrataciones tras las jubilaciones? "Con la crisis hemos tenido que reestructurar y repartir el trabajo para no dejar a nadie parado. Nadie lo ha hecho", explica Fuentes, a pesar de haber tenido picos con un 40% menos de actividad.

"El comité de empresa siempre ha defendido esto, porque aunque somos una empresa privada damos un servicio público, por tanto los barcos no pueden estar esperando para ser descargados por no haber estibadores. Y este trabajo no lo puede hacer cualquiera: hay que estar formado", destaca.

A partir de ahora, confiesa, dedicará más tiempo a su familia. "No solo el trabajo, sino estar dentro del comité lleva mucho tiempo. Son muchas horas y muchas reuniones", afirma. Según varios de sus compañeros consultados, el descanso "se lo ha ganado".

La Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios, de la que forman parte los trabajadores canarios, está incluida dentro de un consejo internacional de estibadores que representa ahora mismo a 160.000 empleados de todo el mundo. Casualmente, fue en el puerto de Tenerife donde se fundó ese consejo en el año 2000.

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