23 de octubre de 2019
23.10.2019
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El olor de las castañas invade Santa Cruz de Tenerife

Esta semana se han empezado a montar los primeros puestos de castañas en distintos puntos del municipio

22.10.2019 | 22:19
El olor de las castañas invade Santa Cruz de Tenerife
Saúl y Ariadna atendieron a los primeros clientes en la plaza de Santo Domingo, al lado del Teatro Guimerá.

Las calles de Santa Cruz ya empiezan a oler a otoño gracias a los primeros puestos de castañas que comienzan a poner sus ollas al fuego para tostar el esperado fruto, uno de los productos más tradicionales de la Isla que se asocia inevitablemente con el frío, la lluvia y el preámbulo de la Navidad.

Lo cierto es que el tiempo esta semana comienza a acompañar, pero algunos de los que mantienen esta difícil tradición esperan que el frío y el mal tiempo, "sin que llueva mucho", llegue de una vez por todas a la capital para que los vecinos y visitantes puedan comer con mucho más gusto esas castañas que encantan a pequeños y mayores.

"Es una sensación única. De noche, con mi novia, algo de frío y los dedos negros de estallar las cáscaras de las castañas. Luego la boca, el fruto y la sal es lo que nos lleva a otra dimensión", dijo de forma poética una pareja con bolsas de castañas en la mano.

Es una de las historias que se suman a lo que los vecinos pueden vivir durante los dos próximos meses en distintos puntos de la ciudad, aunque desde el Ayuntamiento se anuncia que "este año no se cubrieron todos los puestos de castañas que se ofertaron".

De momento hay pocas pero benditas y ya los olores empiezan a invadir lugares como, por ejemplo, la Rambla, la plaza de España o la zona del Teatro Guimerá.

Precisamente en este punto se encuentra el puesto de Saúl y Ariadna. Los preparativos comienzan antes de que se vaya el sol con la olla de asar bien caliente en espera de que los primeros clientes se acerquen. Nada más abrir el puesto, empieza la fiesta.

"Esto es así, puedes encontrarte con momentos en donde la gente se agolpa y otros instantes en los que tienes que esperar", señala el primero después de atender a los primeros clientes, una madre y dos niños deseosos de echarse las primeras castañas del año. "Llevan esperando para ver cuándo se abría el puesto", dijo la madre mientras Ariadna daba vueltas a la olla.

Saúl recuerda que desde los cuatro años está "entre castañas. Venía con mi abuela. Tenemos castañas para esta semana, en espera de que ya entrado noviembre podamos tener sin problema ninguno. Estas son las primeras, que son de la Península en espera de que tengamos las del país".

Sobre cómo se presenta el año, el castañero no quiere dar una opinión de lo que puede suceder, "ya que depende de muchos factores, si hay cantidad, si los clientes siguen comprando o si el frío y la lluvia acompañan para comprar un buen paquetito de castañas".

El puesto de Saúl vende los paquetitos de castañas a 2, 5 o 10 euros "dependiendo de lo que se quiera llevar la gente", más o menos el precio en el que se pueden encontrar en otras partes del municipio.

En cualquier caso, llegan las castañas y el momento de disfrutarlas.

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