Santa Cruz celebró en la tarde de ayer la ofrenda de flores a la Patrona de Canarias, en un acto protagonizado por el alcalde y la concejala de Fiestas, así como la reina adulta, el mago y la maga infantil y sus respectivas cortes de honor. En la comitiva oficial, algunos representantes municipales, como Zaida González y José Carlos Acha, del PP, que participaron por última vez como concejales de Santa Cruz, ya que en las próximas elecciones irán en listas a otras administraciones.

De la mano de la agrupación folclórica Farutes del Atlántico, se pasó del sorondongo de Lanzarote al tajaraste gomero, para luego proceder a la ofrenda a la Patrona.

A mitad de camino al baile de magos, en la Bodeguita Canaria, en Ángel Guimerá, un cantante en directo interpretaba "Qué será, qué será", ajeno a los ritmos típicos que iban a marcar la noche en el corazón del Santa Cruz antiguo. Luego, en el Guimerá, un letrero de "La Cubana" contrastaba con las malagueñas que se escuchaban llegar del Campo Castro, donde precisamente el grupo Farutes del Atlántico marcaba los primeros compases del baile en la víspera del 525 cumpleaños de la ciudad.

En la parte alta del recinto, cerca de los arcos de La Noria, ambiente más puro de tipismo, que como si de un degradado se tratara bajaba en intensidad conforme se acercaba a Bravo Murillo. Cerca de la Charca de La Casona los más jóvenes esperaban la verbena con la orquesta Olympia y Pepe Benavente, un clásico de los bailes ya como la misma isa.

En el recinto se habilitaron 650 mesas, en las calle de La Noria, Ni Fú-Ni Fá y Bravo Murillo, donde se reunieron unas 10.000 personas según la organización. Elegante estampa de La Noria presidiendo la cena de la que desde el puente Serrador siguieron cada detalle decenas de turistas. Y es que desde las ocho de la noche, Santa Cruz olía a viandas típicas, con calderos de los que emanaban aromas de la tierra. Fue una velada para disfrutar del casco antiguo de la capital, pasear vestido de canarios por donde en febrero reinan payasos y fantasías varias. Otra ropa, pero caras muy conocidas, asociadas directamente al movimiento vecinal, a los grupos del Carnaval y... algún político que buscó el saludo con notoriedad, incluso en la vera del barranco, entre el callejón del Miedo y los arcos, donde menos luz se había.

El control de acceso garantizó que los participantes acudieran ataviados, en una velada que, aunque inicialmente comenzó con menos afluencia, ganó en intensidad con el paso de las horas. Emotivo fue el recordatorio de la agrupación Bien mesa a Pedro Pérez, incondicional de las fiestas folclóricas como las de anoche y "Popeye" en Carnaval, o también a Miguel "El Mudo", sastre que ideó trajes típicos y muchos disfraces.

Desde la plaza Candelaria y La Noria, muchos se preguntaba cuántos trajes típicos existen. ¿Tantos como municipios? Muchos más. Como prueba, el traje de marinero de Santa Cruz de un miembro de Farutes del Atlántico. El baile fue un escaparate de tipismo, una oportunidad para olvidar tensiones y una fiesta de tradición que seguirá hoy con las cruces en barrios y actos en el parque.