Quirónsalud, un equipo médico especializado para las Urgencias en verano
Los Hospitales Quirónsalud en Tenerife ha creado una guía de consejos para prevenir y saber qué hacer en caso de sufrir un incidente este verano
Pie de atleta, picaduras de mosquito, golpe de calor, quemaduras solares… El verano y las vacaciones van de la mano de un incremento de los desplazamientos y los viajes, así como de los riesgos de sufrir patologías y enfermedades derivadas del calor. Desde Quirónsalud son conscientes de que el periodo estival pone a prueba la salud por la exposición solar, mosquitos, otitis o problemas gastrointestinales y ha creado una guía de consejos para prevenir y saber qué hacer en caso de sufrir un incidente este verano.
En los hospitales Quirónsalud de Tenerife, la salud no cierra por vacaciones, con un refuerzo de acuerdo con las necesidades de los pacientes, y con unidades médicas especializadas en los problemas más frecuentes del verano. El doctor Sergio Trujillo, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Tenerife, el doctor Pedro Rojas, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Costa Adeje y el doctor José Rojas, coordinador del servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Vida, acumulan la experiencia y el conocimiento más completo para garantizar la atención de cualquier urgencia en verano, tanto de los problemas frecuentes como específicos vinculados al calor.
Contar con un servicio de Urgencias blindado en personal y atención y con todas las garantías es sinónimo de seguridad y tranquilidad, con un equipo médico y profesional con años de bagaje atendiendo los problemas de salud más frecuentes del verano en las islas. Disfrutar de esta época del año, de las vacaciones, con familia y amigos, debe hacerse con precaución y prevención, pero también con la garantía de que Quirónsalud cuida de ti y de los tuyos.
En verano, es crucial la beber al menos 2 litros de agua al día, usar protector solar, sombreros y gafas de sol, consumir alimentos frescos y bien cocidos y usar ropa ligera y de colores claros. Estos son algunos de los consejos sencillos que pueden marcar la diferencia en las vacaciones y ante las altas temperaturas.
Pie de atleta y golpe de calor, apuesta por un verano seguro
Después del baño, secar bien los pies y mantenerlos hidratados es fundamental para evitar problemas derivados de la humedad como el pie de atleta. Se trata de una enfermedad de la piel causada por un hongo, que normalmente se da entre los dedos, y que suele ser provocada por ciertos gérmenes que se contagian por pisar suelos húmedos o por llevar calzado sintético, como piscinas o duchas comunes.
No es el único problema frecuente en verano, ya que a muchos el picor, ardor intenso, rojez e hinchazón son parte de sus recuerdos vacacionales. Estas molestias son algunas de las consecuencias de las picaduras de insectos, uno de los problemas más frecuentes en verano, más molesto que peligroso pero que puede suponer un riesgo en personas alérgicas. Las picaduras de mosquito, avispas o abejas son las más frecuentes, con una sintomatología típica meramente cutánea que puede combatirse con cremas antiinflamatorias o con antihistamínicos. Tal y como han señalado los doctores de Quirónsalud de Tenerife, en personas alérgicas pueden aparecer reacciones exageradas, como ampollas, sensación de asfixia, dificultad respiratoria, hipotensión o shock. Para evitar las picaduras de mosquitos, es importante aplicar los repelentes adecuados sobre la ropa, la piel o la ropa de cama y colocar mosquiteras en las habitaciones.
Canarias es tierra de sol y de playa, por lo que la exposición solar y las quemaduras de sol son una de las principales preocupaciones del equipo médico de Quirónsalud, en verano y todo el año. Las actividades al aire libre muchas veces suponen un largo periodo de insolación, por lo que es muy importante evitar la exposición directa al sol de los niños menores de 2 años y llevarlos siempre protegidos. En el caso de niños mayores y adultos, además de la ropa, se deben usar gafas, sombreros y crema solar fotoprotectora, aplicada media hora antes de la exposición y con aplicaciones repetidas con frecuencia. Las horas centrales del día, de 12 a 16 horas, no deben emplearse en actividades en áreas sin sombra, ya que el índice de radiación UV es el más alto y el riesgo de quemaduras es elevado, incluso con fotoprotección.
Exponer la piel a un verano de sol, arena, salitre, cloro, roces o golpes y actividad al aire libre puede generar heridas y laceraciones cutáneas que condicionan una excursión al monte o a la playa. Valorar la gravedad de la lesión va a ser el primer paso para saber qué hacer ya que, si es superficial y no existen cuerpos extraños dentro de la misma, ni rotura de vasos que impliquen un sangrado importante, se podrá tratar con una compresión con gasas estériles de algodón o un antiséptico adecuado (povidona yodada, o clorhexidina, entre otros). Las heridas y laceraciones deben ser protegidas siempre de la exposición solar y la sobreinfección, ya que puede alargar la curación y cicatrización.
Otitis, la pesadilla de las piscinas
La otalgia por baño, derivado de la inmersión en piscinas y mar, suele ser una de las causas más frecuentes de consulta en verano. La otitis se produce por la humedad, que altera el epitelio del conducto auditivo externo y hace que los gérmenes que habitualmente están en el conducto penetren, ocasionando la infección de oídos. Los doctores de Quirónsalud han recordado que para prevenirla es importante “no nadar en agua contaminada, no introducir objetos en el conducto auditivo, utilizar unos tapones adecuados y mantener los oídos secos y limpios”.
Otro de los problemas más comunes y que lleva a más pacientes a Urgencias en verano son los problemas gastrointestinales, como las gastroenteritis agudas, que suelen ir acompañadas de vómitos, un aumento del número de deposiciones, diarreas, fiebre elevada e intolerancia oral. La mayor parte de estos problemas en verano tienen como origen la intoxicación alimenticia y tienen el riesgo asociado de la deshidratación severa, sobre todo en niños y personas mayores.
Los cambios bruscos de temperatura o meterse en el mar de golpe puede conllevar el temido corte de digestión, que se puede prevenir cuidando los cambios radicales de temperatura corporal. Para ello, los doctores de Quirón Salud recuerdan no bañarse o ducharse con agua fría, sobre todo después de comidas copiosas, no tirarse al agua golpeando el vientre y entrar en la playa o la piscina de una forma lenta y progresiva.
También relacionado con el calor, la cistitis o infección de orina suele ser una dolencia habitual en las Urgencias en verano, evitable si se bebe el suficiente líquido, se atiende a no permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado puesto, y tener una correcta higiene genital.
Quirónsalud, Urgencias de verano
Con las altas temperaturas, la exposición al sol y las vacaciones hay enfermedades que tener en cuenta especialmente, ya que se trata de patologías que empeoran con el calor. Este es el caso de las enfermedades cardiovasculares, ya que el calor pone a prueba el corazón y los vasos sanguíneos. Por ello, el verano es un momento especialmente sensible para quienes han sufrido infartos o ictus, sufren arritmias o insuficiencia cardíaca, o tienen factores de riesgo como el colesterol alto, que pueden tener dificultad para tolerar las altas temperaturas
Los hipertensos y los enfermos del corazón, especialmente si son personas mayores, son más sensibles a los efectos negativos del calor, especialmente si se levantan rápido.
También es especialmente importante atender a las enfermedades neurológicas como la diabetes, Alzheimer, Parkinson u otras patologías que pueden conllevar una dificultad para percibir la sensación de sed y experimentar deshidratación con mayor frecuencia. Del mismo modo, el verano pone a prueba la insuficiencia renal, que aumenta los peligros derivados del calor, ya que los expone a mayores cambios de presión. Controlar la presión y el peso “es crucial”, subrayan los doctores.
También los pacientes psiquiátricos pueden tener un menor grado de conciencia del riesgo y asumir conductas inadecuadas con el verano y el calor ya que, además, los fármacos que suelen utilizar pueden agravar las consecuencias del calor
Qué hacer en un golpe de calor
El golpe de calor tiene síntomas como la alta temperatura corporal, piel roja y caliente, pulso acelerado, dolor de cabeza, mareos, náuseas, o confusión. Como medida de prevención, es importante mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol, usar ropa ligera y de colores claros, buscar sombra o lugares frescos. En caso de reconocer un golpe de calor hay que tratar de enfriar el cuerpo rápidamente, ya sea con baños de agua fría, compresas frías, hidratarse, y buscar atención médica de inmediato. Por su parte, en caso de deshidratación, los síntomas son una sed extrema, boca seca, orina oscura y escasa, fatiga, mareos, o confusión, que se previenen al beber suficiente líquido, especialmente durante actividades al aire libre, así como evitar bebidas alcohólicas y con cafeína.
Por otro lado, si hay enrojecimiento de la piel, dolor, ampollas, o descamación, se puede estar ante una quemadura por el sol, que pueden tratarse con cremas o lociones calmantes como el aloe vera para el sol, beber agua, y sobre todo evitar más exposición al sol.
Las infecciones gastrointestinales generan diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre que pueden mejorar al hidratarse, seguir una dieta blanda, y en casos graves acudir al médico. En caso de picadura de insecto, la hinchazón, enrojecimiento, dolor, picazón, y en casos graves reacciones alérgicas asociados a la dificultad para respirar, hinchazón generalizada, pueden paliarse al limpiar la zona afectada, aplicar hielo, usar cremas antihistamínicas, pero en casos de reacción alérgica grave es necesario buscar atención médica. Los repelentes de mosquitos, ropa de manga larga, o evitar áreas con muchos insectos, pueden ser grandes aliados para evitar esta incomodidad, una molestia habitual y frecuente en las Urgencias en los veranos.
Accidentes de tráfico y verano, cómo evitarlos
“Una temperatura en el interior del vehículo de entre 35 y 40 grados centígrados es igual de peligrosa que haber bebido cinco cervezas” por lo que, con ese calor, “el conductor deja de percibir entre el 15 y el 20% de las señales de tráfico y sus errores se incrementan hasta en un 35%”, subrayan los doctores de Quirónsalud.
Expertos de los hospitales Quirónsalud en Tenerife han elaborado una guía con consejos para evitar una de las desgracias que se incrementan en verano, los accidentes de tráfico. El calor afecta a las capacidades y al comportamiento del conductor porque las altas temperaturas conllevan una reacción en un área del cerebro, el hipotálamo. Esta glándula, que además de regular nuestra temperatura corporal, cumple otras funciones como control de nuestros estados de ánimo, modula el sueño y “permite la capacidad de reacción ante ciertas circunstancias inesperadas”, apuntan.
El exceso de calor afecta a las funciones y puede provocar fallos en la conducción, que se manifiestan como fatiga, cansancio, somnolencia, agresividad e incluso problemas en la capacidad de concentración y de atención, lo que limita los tiempos de reacción ante una circunstancia determinada. “Se deben evitar las horas de más calor para viajar, lo más recomendable es hacerlo a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, pero siempre con luz diurna”, apuntan los doctores.
En caso de conducir con calor, se debe estacionar el vehículo en zonas con sombra y, si no es posible, utilizar parasoles, lo que permite una disminución de 15ºC de temperatura respecto a la exterior e igualar las temperaturas del exterior y del interior antes de comenzar a conducir. Entre las medidas para evitar un golpe de calor en el coche o que las altas temperaturas sean un riesgo al volante, es recomendable bajar las ventanillas y encender el aire acondicionado, hasta alcanzar una temperatura de entre 21ºC y 22ºC, y posteriormente cerrarlas y acudir a la fuente del aire de modo que no se proyecte directamente sobre el cuerpo.
Bebidas, gafas de sol, ropa cómoda y holgada, un calzado que se debe ajustar al pie, evitando el uso de sandalias y chanclas, son otros de los consejos para una conducción segura. “Es importante recordar que debemos hacer una parada cada 2 horas aproximadamente o cada 200 kilómetros, comer alimentos ligeros como ensaladas, fruta y pasta”, recuerdan los doctores de Quirónsalud y recordara que “nunca se debe dejar, ni un instante, a un niño solo en el interior de un coche expuesto al sol”.
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