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Opinión | Un carrusel vacío

Marina Casado

Marina Casado

Profesora, Dra. en Literatura española. Premios de poesía: Carmen Conde, León Felipe, Paul Beckett.

Se venden eclipses y poetas

Eclipse parcial de luna visto desde Canarias.

Eclipse parcial de luna visto desde Canarias. / José Carlos Guerra

Esta madrugada se ha podido presenciar en Canarias un eclipse lunar parcial, con un nada desdeñable 93% de la luna cubierto. A estas alturas todavía aparece alguna que otra noticia en la que se describen nuevos estragos del eclipse solar del pasado 12 de agosto: gente que, desde que tuvo la genial idea de contemplarlo sin gafas especiales, arrastra problemas oculares. La verdad es que no se me ocurre cómo les pudieron quedar ganas después de toda la turra que dieron las redes sociales, en los días previos, acerca de las catastróficas consecuencias que podía tener cualquier imprudencia ante el eclipse. Yo, que soy muy aprensiva, tuve reparos incluso a la hora de mirarlo con gafas. Acabé haciéndolo tres veces y solo durante un segundo.

Me pilló de vacaciones en Cádiz, donde no iba a contemplarse en su totalidad. Pero fue muy bonito cuando la playa de La Caleta se bañó de una luz misteriosa, entre cenicienta y dorada, que no era la misma luz de los crepúsculos. Tenía algo de película de ciencia ficción. Había en la playa más gente que nunca: todos con sus gafas, como si fuéramos a presenciar el espectáculo de un inmenso planetario. No había resultado fácil conseguir las gafas: mi madre se recorrió las farmacias desde el día antes y solo había podido encontrarlas esa misma mañana. La cosa estaba tan complicada que no me sorprendería que se hubiera abierto un mercado negro de gafas para el eclipse.

Ha sido un gran negocio. Sobre todo, para las localidades en las que mejor podía observarse, como Soria o Teruel, donde se ha llegado a cobrar precios entre 500 y 900 euros por una noche. Y algunos alojamientos ya están anunciando sus tarifas para el 2 de agosto de 2027, cuando se presenciará el que, según dicen, será el gran eclipse del siglo. En este caso, los lugares estratégicos se situarán en el sur de la Península: Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Ceuta y Melilla. Los precios están ya por las nubes; en algunos medios, se habla de alojamientos turísticos que llegarán a cobrar 20.000 euros por noche.

Sorprende que, de pronto, todo el mundo se haya hecho fanático de la astronomía, hasta el punto de plantearse pagar decenas de miles de euros por no perderse este fenómeno. Porque, si ponen esos precios, es evidente que alguien habrá dispuesto a pagarlos. Creo que debemos encontrar el origen de esta repentina pasión en las redes sociales y en la viralización a la que han contribuido los consabidos “influencers”.

Un efecto parecido es el que se generó el pasado 18 de agosto con motivo del 90º aniversario del asesinato de Federico García Lorca a comienzos de la Guerra Civil. Las redes se llenaron de fotos y versos; casi siempre, los mismos versos: “Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. […] / No me encontraron”. Sin duda, un poema profético, dado que todavía no se ha descubierto –o al menos, no se ha hecho público– el paradero de su cadáver. El poema se titula “Fábula y rueda de los tres amigos” y forma parte de Poeta en Nueva York, el libro más complejo, a nivel interpretativo, del granadino. Dudo muchísimo que todas esas gentes que se dedican a compartir los consabidos versos se hayan animado a profundizar en dicho poemario, incluso en el poema. Más bien, alguien que sí conozca su obra lo habrá compartido por primera vez y, gracias a los procesos de viralización, se haya seguido compartiendo porque resulta que encaja perfectamente con el trágico final de Lorca, que además es símbolo queer y está de moda y sus dibujos, así tan surrealistas, quedan fenomenal en los cuadernos y en las bolsas de tela. Pero de ahí a leer Poeta en Nueva York hay más de un paso.

De repente el mundo se ha llenado de fanáticos lorquianos. No me entendáis mal: soy una firme defensora de la democratización de la cultura y opino, como Alberti, que el canto de un poeta “asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres”. Pero me gustaría que la gente se acercara de verdad a la obra de Lorca y no se limitase a compartir una publicación sobre él porque así parece más culto, y luego no se alarme cuando los adolescentes entren en una clase cantando el “Cara al sol”, que es el himno de los asesinos de Lorca, precisamente. Porque claro, son adolescentes y no lo hacen en serio, no saben bien lo que hay detrás… Pues ese es el problema: que nuestra sociedad no los haya educado para considerar que una dictadura es un crimen contra la humanidad.

A mí Lorca y la astronomía son dos cosas que me encantan, pero me parece muy triste verlos convertidos en meros productos de consumo.

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