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Opinión

Daniel Melián Lamas (Archivero municipal de Santa Cristóbal de La Laguna)

La Laguna

La memoria de los bimbaches

Un antiguo calco del yacimiento de La Candia conservado en el Fondo Ossuna revive en el Archivo Municipal de La Laguna

Calco del yacimiento de La Candia en papel vegetal de Manuel Ossuna Van den Heede.

Calco del yacimiento de La Candia en papel vegetal de Manuel Ossuna Van den Heede. / E. D.

Un antiguo calco de los grabados rupestres de La Candia (Valverde, El Hierro), conservado en el Fondo Ossuna del Archivo Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, permite acercarnos a uno de los testimonios más singulares del patrimonio arqueológico de Canarias, poniendo de relieve el papel de los archivos municipales como espacios vivos de conocimiento, investigación y divulgación de nuestra historia común. Su existencia muestra, además, que el patrimonio canario no se encuentra únicamente en sus yacimientos, sus monumentos o sus paisajes, sino que también permanece en los documentos que generaciones anteriores recopilaron, conservaron y transmitieron.

Es precisamente en este patrimonio documental donde, en ocasiones, un documento aparentemente sencillo puede convertirse en una pieza fundamental para reconstruir la historia de un lugar y, sobre todo, para comprender cómo los canarios de otras épocas observaron y estudiaron su propio pasado. Ese es el caso del antiguo calco de los grabados rupestres del yacimiento herreño de La Candia, una pieza que constituye uno de los testimonios documentales más interesantes vinculados al estudio histórico del arte rupestre de Canarias, tanto por su antigüedad como por su relación con las primeras aproximaciones al conocimiento y estudio de los grabados rupestres de El Hierro. Su conservación permite, además, acercarnos a la forma en que estos testimonios arqueológicos fueron observados, documentados y reproducidos en una época temprana de la investigación sobre el pasado prehispánico de la isla. Al mismo tiempo, constituye un ejemplo del extraordinario valor de las colecciones municipales del Excelentísimo Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna para conocer y difundir el patrimonio no solo propio sino de todo el Archipiélago.

Documento excepcional

El yacimiento arqueológico de La Candia constituye una de las estaciones de arte rupestre más emblemáticas de Canarias. Descubierto en 1875 por Aquilino Padrón y declarado en la actualidad Bien de Interés Cultural (BIC), resulta un enclave fundamental para acercarnos al conocimiento de los bimbaches, los antiguos habitantes de la isla de El Hierro, y a sus vínculos con el norte de África. El yacimiento destaca por sus paneles rocosos, en los que aparecen grabados alfabéticos de tipo líbico-bereber junto a diversos motivos geométricos de las que algunas de estas manifestaciones rupestres fueron calcadas y reproducidas a tamaño natural en la pieza conservada actualmente en el Fondo Ossuna.

El calco en cuestión, realizado con carboncillo sobre papel vegetal, tiene unas dimensiones considerables, aproximadamente 1.825 milímetros de largo por 920 milímetros de alto (1,825 por 0,920 metros). El soporte ha sido estudiado por el restaurador Rafael José Martín Cantos, quien señala que se trata de un papel fabricado entre comienzos y mediados del siglo XX a partir de fibras textiles, posiblemente recicladas y principalmente de algodón.

Uno de los aspectos más llamativos del documento es, precisamente, la identificación del lugar al que corresponden los grabados reproducidos en el calco. En uno de sus bordes aparece una leyenda fechada en 1904 en la que se señala que proceden de un sitio denominado «Los Letreros (sur de la Isla del Hierro, Canarias)», una denominación que los vinculaba con parte de los existentes en el yacimiento de El Julan (El Pinar, El Hierro).

Un análisis comparado de las composiciones del calco, especialmente de los motivos y su disposición, planteaba dudas sobre su pertenencia a El Julan y apuntaba a que correspondían al yacimiento de La Candia. Una identificación que fue posteriormente confirmada por la arqueóloga e inspectora de Patrimonio Histórico del Cabildo de El Hierro María Teresa Ruiz González.

Esta confusión resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico. Aquilino Padrón, descubridor de los grabados y posible autor del calco, había fallecido en 1904, por lo que cabe plantear la hipótesis de que la nota identificativa del documento pudiera haber sido realizada o completada posteriormente por Eduardo Dolkowsky, a quién el hermano del autor Matías Padrón le había encargado su entrega a Manuel Ossuna y Van den Heede identificando erróneamente la procedencia de los grabados.

Lejos de restar valor al documento, esta circunstancia aumenta su interés histórico. Pues el calco no constituye únicamente una representación gráfica de un conjunto rupestre, sino también una fuente histórica susceptible de ser analizada desde diferentes disciplinas: arqueología, historia, paleografía, conservación y archivística.

Archivo Municipal

El calco de La Candia pone de manifiesto que el Archivo Municipal de San Cristóbal de La Laguna es mucho más que un espacio de conservación documental. Sus fondos permiten investigar, interpretar y difundir testimonios relevantes de la historia y del patrimonio cultural de Canarias, mostrando cómo documentos conservados durante generaciones pueden adquirir nuevos significados a medida que son catalogados, estudiados y puestos a disposición de investigadores y de la ciudadanía.

La presencia de esta pieza en el Fondo Ossuna conecta la memoria de La Laguna con el patrimonio arqueológico de El Hierro. En este sentido, su conservación y estudio permiten recuperar información histórica y, al mismo tiempo, plantear nuevas preguntas sobre nuestro pasado, como las relacionadas con la autoría y cronología del calco, las circunstancias en las que fue realizado o la identificación del yacimiento representado. El caso de La Candia muestra así que la catalogación de los fondos históricos no consiste únicamente en ordenar y conservar documentos, sino también en hacer posible su estudio y favorecer nuevas interpretaciones.

Por ello, la labor municipal de catalogación, restauración y divulgación contribuye a preservar la memoria colectiva del Archipiélago y actúa como un puente entre el patrimonio, la investigación y la ciudadanía. San Cristóbal de La Laguna, cuyo conjunto histórico está reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, refuerza con esta labor su papel como lugar de conservación y difusión de la memoria de Canarias. La presencia en sus fondos de una pieza vinculada al patrimonio arqueológico de El Hierro constituye un buen ejemplo de cómo el patrimonio documental trasciende las fronteras de cada isla y forma parte de una historia compartida por el conjunto de la sociedad canaria.

Por lo tanto, conservar estos documentos significa proteger nuestra historia; estudiarlos, comprenderla; y difundirlos, hacerla accesible a todos.

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