Opinión | El trasluz
Robótica y neurosis

Robótica y neurosis. / ShutterStock
Están apareciendo ya programas de inteligencia artificial que “humanizan” textos generados por otras inteligencias artificiales. En otras palabras, un robot escribe un texto robótico y otro robot le quita lo que tiene de robótico. Le suprime, en fin, los excesos de perfección, de simetría, de equilibrio. Como si un muñeco de cera necesitara otro muñeco de cera que le despeinara un poco, a fin de que pareciera más real, antes de exponerlo en el museo. El término “humanizador” contiene una confesión involuntaria: la de reconocer que hay algo en los textos producidos por la IA que no termina de funcionar. Están demasiado compensados. No se contradicen. No tropiezan. No parecen escritos por alguien cuyo hijo pequeño haya pasado una mala noche o que lleve treinta años intentando comprender por qué le abandonó su mujer ni por qué le viene a la memoria con tanta frecuencia el olor del pasillo de su infancia. Quizá lo que les falta a estos textos sea precisamente un poco de neurosis.
Escribimos para averiguar algo que ignoramos acerca de nosotros mismos o del mundo que nos rodea, para dar forma a una obsesión, para dar vueltas en torno un agujero negro que nunca acabamos de nombrar. Cuando un escritor corrige un párrafo, negocia en realidad con sus fantasmas. Discute con una versión insatisfecha de sí mismo. Cada frase es el resultado de un conflicto. ¿Puede fabricar eso un algoritmo?
Imagino una fábrica inmensa. En una nave, miles de robots producen textos. En la siguiente, otros miles los humanizan, es decir, les añaden arrugas, pequeñas cojeras sintácticas, un poco de polvo existencial, como esos vaqueros que ya salen desgastados de fábrica o esos muebles nuevos que salen del almacén envejecidos, con el aspecto de haber pertenecido a nuestros abuelos. Venimos intentando desde hace siglos que los robots se parezcan a nosotros. Ahora fabricamos robots que se encargan de dar aspecto de personas a otros robots. Robots neuróticos, por decirlo rápido. Ahora bien, la neurosis no es nada fácil de reproducir fuera de un cuerpo humano. Permanezcamos atentos al fenómeno.
Fuente: La Nueva España
- La Bonoloto premia a Tenerife: más de 1,3 millones de euros 'viajan' a la isla
- Polémica en el Real B-Tenerife: Christian Gomis no pudo saltar al campo por una norma de creación reciente, pero el castigo que impuso el árbitro no está recogido en el Protocolo
- En estado grave un hombre que cayó con su vehículo a la azotea de una vivienda en Tenerife
- El mítico bodegón de esta ciudad de Tenerife donde tirar las cáscaras de manises al suelo es tradición: abierto desde 1980
- Juan Cruz (escritor y periodista): 'Muchas veces entrevistar me ha hecho mejor persona
- Comerciantes y vecinos de La Rosa evalúan el impacto de las obras: 'Era necesario, pero ha supuesto un esfuerzo de los negocios
- Un magistrado de Tenerife será el nuevo juez de enlace de España ante Estados Unidos y Canadá
- La Policía Nacional lo confirma: esta estafa busca vaciar las cuentas bancarias de los tinerfeños con una llamada
