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Opinión | Análisis

Pilar Ruiz

Riesgo cero

La Guardia Civil acordona la vivienda donde ha sido asesinada Mari Carmen.

La Guardia Civil acordona la vivienda donde ha sido asesinada Mari Carmen. / Héctor Fuentes

Ojalá vuelvan todas a casa después de las vacaciones. Pero no es fácil. El verano, lejos de ser un período de descanso y tranquilidad, lamentablemente es un escenario en el que aumenta la violencia machista. Y los asesinatos. Julio es, de hecho, el mes más mortífero del año. 149 de los 1.372 confirmados oficialmente desde 2003.

Los expertos señalan que los periodos de mayor convivencia continua actúan como un factor de riesgo de agresión. Y el fútbol. Un estudio de la Universidad de Lancaster reveló que la violencia contra las parejas aumentaba un 38 % cuando Inglaterra perdía un partido. Pero también un 26 % cuando ganaba o empataba. Un riesgo mayor si el partido se disputaba en fin de semana o en verano.

De hecho, sobrecoge la cantidad de estudios que los británicos han dedicado al tema tratando de identificar los denominados factores de riesgo. Entre las múltiples asociaciones benéficas que brindan ayuda a las víctimas, The Dash Charity alertó de un incremento del 79% de las llamadas de socorro durante la celebración de la Eurocopa de 2021, en comparación con el mismo período del año anterior. Refuge observó un aumento del 61 % en la demanda de ayuda entre abril de 2020 y febrero de 2021, coincidiendo con la pandemia y la crisis del coste de la vida. Otra asociación, Leeds Women’s Aid, estima en un 50% el incremento de las consultas en enero con respecto a diciembre. Navidad, otro de esos «factores de riesgo» que las investigaciones han ido señalando, cuando al tiempo de convivencia se suma el consumo de alcohol.

Otro estudio británico, publicado en The Economic Journal, muestra cómo el aumento del desempleo femenino incrementa la violencia contra ellas, mientras que un aumento del desempleo masculino disminuye la incidencia de las agresiones.

Por desgracia, esta disminución no se replica en España, donde una investigación publicada por Funcas señala que el riesgo de violencia machista aumenta cuando la mujer trabaja y el hombre está desempleado.

La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2024 revela que han sufrido violencia un 38,5% de las mujeres cuya pareja toma todas las decisiones económicas, pero también un 11,3% de aquellas que las toman por sí mismas.

Un 12,4% de las mujeres que han sufrido violencia por parte de su pareja la padecieron durante el embarazo. Y el Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS) de la Universidad Autónoma de Madrid señaló la ruptura de la pareja como un momento de especial riesgo. De hecho, en España uno de cada tres feminicidios se produce en un contexto de separación.

En Finlandia, un estudio situó el momento de más riesgo entre dos y tres años antes del divorcio, alcanzando su máximo entre los seis y doce meses previos, cuando normalmente se inicia el proceso de separación.

Los datos de la Macroencuesta evidencian que un 30,3% de las mujeres de 16 o más años residentes en España ha sufrido al menos un tipo de violencia por parte de su pareja actual o de parejas pasadas en algún momento de su vida. Pero no parece un fenómeno exclusivo de un país o de una cultura. La propia Organización Mundial de la Salud califica la violencia contra la mujer como «un problema de salud global de proporciones epidémicas». Un estudio publicado por este organismo en 2013 estimó que, a nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas lo fueron a manos de sus parejas.

Hasta Japón –uno de los países con las tasas de homicidio más bajas del mundo, con 0,23 por cada 100.000 habitantes, frente a los 0,69 de España o los 5,76 de Estados Unidos– registra que cerca del 20% de las mujeres víctimas de homicidio lo fueron en un contexto de violencia doméstica. Según datos de la Universidad de Ochanomizu, en Tokio, una de cada tres mujeres sufre algún tipo de violencia en el hogar y una de cada veinte ha vivido una experiencia cercana a la muerte. A ser asesinada.

Y en Corea del Sur, con apenas 0.

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