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Opinión | NOTAS DEL MÓVIL

Nolan, Homero y la semillita en el jardín de tu pibe promedio

Ilustración de fan yendo a ver La Odisea

Ilustración de fan yendo a ver La Odisea / @JVANGAA

No me he leído ni La Odisea ni La Ilíada, pero ahora que vi la peli de Nolan, tengo muchas ganas de hacerlo. Creo que esa es, a parte de muchas, una de las funciones más bonitas que tiene el cine mainstream: acercar, de mejor o peor manera, algo a aquellos que de otra manera lo veían como inaccesible.

Independientemente del cine que haga Cristopher Nolan, de si la adaptación es buena, mala o poco fidedigna al texto original, siento que el valor de invertir en proyectos así reside en que una persona que vivía al margen de una historia cuya relevancia ha trascendido más de tres mil años ahora puede tener un acercamiento a ella.

Y para ejemplo un botón. Recuerdo estar completamente fascinado con la mitología griega de pequeño, leer ‘La Metamorfósis de Ovidio' de Laurence Gillot en segundo de la ESO, y estudiar latín y griego en bachillerato. Pero bien sea por el tiempo o la falta de interés, como si fuera un nómada digital, todo mi conocimiento de lo clásico se quedó en mi cabeza un par de años, pagando entre poco y nada de renta, hizo su trabajo de manera mediocre y luego se fue sin dejar rastro.

Ahora tengo ediciones vistas para comprarme ambos libros. Me debato entre leerlos en verso o en prosa, entre si quiero una versión anotada o sin anotar, entre si leerme otras historias que me aporten contexto antes o ir directamente al grano.

En un momento donde quizás estamos demasiado enfrascados en la idea de que nos ha tocado vivir lo peor y que nadie más ha tenido las mismas angustias que nosotros, empezar a adentrarse en textos escritos hace mucho tiempo, pero que relatan la experiencia humana en su esencia, nos puede hacer sentir un poquito menos solos. Además de que nunca está de más tener una toma de contacto con aquellos ámbitos culturales que, por su impacto, se han consolidado como referentes y puntos de partida.

No quiero caer en un discurso de que Nolan está culturizando a esta generación, ni mucho menos. He leído y tengo presente la miríada de críticas que han caído sobre el filme, incluída la de Emily Wilson, clasicista y primera mujer en traducir La Odisea al inglés, que afirmó que le daría “vergüenza” haber escrito un guion así.

Pero insisto en que me parece destacable que esta sea una oportunidad para muchos de adentrarse en algo que se veía lejano o de poco acceso. Sobre todo teniendo en cuenta que la lectura que se hace del mundo retratado en la historia es, de muchas maneras, muy similar a la lectura que podemos hacer del mundo hoy en día.

Por eso, en un momento donde los principales referentes que tienen muchos hombres jóvenes son incels con mucho que decir y poco que aportar, que uno de los directores referentes para ellos (desde el momento en que decidieron que su peli favorita era Interstellar) lleve a la pantalla la historia de un hombre que en la búsqueda de la gloria lo perdió todo, es, como mínimo, de lo más sano que hemos tenido en mucho tiempo.

No estoy diciendo que tu pibe promedio vaya a ver La Odisea en el cine y mientras se atiborra la boca de palomitas tenga una epifanía que lo haga deconstruirse. Pero sí creo que es una semillita plantada en su propio jardín que, con suerte, eventualmente germinará a algo mayor.

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