Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Retiro lo escrito

Ceuta es también nuestra frontera

Personas que llegan esta tarde a Ceuta desde Marruecos y se encuentran con los militares que hasta las 20.C0 horas han estado desplegados en la playa

Personas que llegan esta tarde a Ceuta desde Marruecos y se encuentran con los militares que hasta las 20.C0 horas han estado desplegados en la playa / IVÁN ZAMBRANO- EUROPA PRESS

Hasta hace menos de 48 horas «no era posible facilitar cifras exactas sobre el número de marroquíes que han entrado en la Ciudad de Ceuta», pero al mediodía de ayer el Gobierno español precisaba que 48.300 de los 50.000 migrantes que lo hicieron ya habían sido expulsados. Perdón: «ya han regresado a Marruecos». Cua-ren-ta-y-ocho-mil-tres-cien-tos. ¿Cómo se obró el milagro? Pues vulnerando la sentencia del Tribunal Supremo, es decir, forzando deportaciones en caliente. Por lo demás, los expulsados, disculpen, los invitados cortésmente a regresar a su país, tampoco se han marchado demasiado lejos. En su mayoría permanecen en ciudades y aldeas cercanas a Ceuta. Comparecencia del presidente del Gobierno: se ha atacado la integridad territorial de España, lo han hecho las mafias, las autoridades marroquíes están colaborando de lo lindo. Esto va mal. Se entiende que el presidente no pueda decir la verdad desnuda y apuntar a la complicidad activa o pasiva de Rabat en esta agresión. Pero no deslizar siquiera una palabra de advertencia crítica, no demandar más compromiso y energía por parte de Marruecos, no advertir que España defenderá la plena soberanía sobre su territorio utilizando sus fuerzas armadas solo denota debilidad, voluntad de pasar página velozmente, canguelo postergado. Las mafias de la migración simplemente cobran por cogerte y llevarte. No planifican un ataque a la soberanía territorial de un país. Son inconsecuencias retóricas cuando evitas que se te escape una sílaba de verdad. Un marroquí no necesita ninguna organización mafiosa para trasladarse a Ceuta desde Castillejos (2 kilómetros), Tetuán (35 kilómetros) o Tánger (70 kilómetros). Esto es un episodio más de guerra híbrida inducida por Rabat. Marruecos no colabora en resolver un problema. Marruecos es responsable activa y directamente de dicho problema. No es una gamberrada: es una estrategia deliberada que forma parte de la política exterior de Rabat desde hace décadas.

Desconozco a un estado de la UE al que se le metan 50.000 extranjeros en su territorio y cuyo presidente del Gobierno sea capaz de protagonizar una rueda de prensa como la ofrecida ayer por Pedro Sánchez. Es un chiste, un meme, un memo, un mermado muy listo, el mejor de los conductores suicidas. Ya verán cómo antes del lunes se les ocurre que la crisis con Marruecos que no se atreven a reconocer es un motivo más para no convocar elecciones anticipadas. Saldrá algún necio –incluso aquí y ahora, en Canarias– con una sonrisita de comermierda agradeciendo que Sánchez está al frente del gabinete: «¿Se imaginan a Feijoo en esta situación?» Lo más asombroso de la barraca monclovita es que el presidente, como era de esperar, no ofreció ningún detalle sobre el uso del Ejército o la Armada y de los cuerpos de seguridad del Estado cuando se produzca una nueva arremetida. ¿Se utilizarán vehículos y material antidisturbios? ¿Cuál sería el modelo de intervención y qué vías existen para desescalar la situación hoy y en el futuro inmediato? Tampoco Marruecos se ha comprometido a nada. Mientras tanto, contra lo trompeteado por el Ministerio de Interior, a última hora de la tarde de ayer varios miles los marroquíes –en su mayoría muy jóvenes– todavía deambulaban por las calles de Ceuta. Se están produciendo reyertas, encontronazos, amenazas. Casi todos los comercios permanecen cerrados. Los ceutíes siguen encerrados en sus casas. Es una crisis política, social y diplomática de excepcional relevancia que ha evidenciado la torpeza, lentitud y fragilidad del Gobierno, así como los anacronismos y despistes del modelo de defensa nacional y su asombroso desdén hacia el Magreb. Y esta conmoción no ha bastado, sin embargo, ni para convocar la Diputación Permanente del Congreso ni para que se reúnan el jefe del Ejecutivo y el jefe de la oposición.

Leo un tuit de Gregorio Luri: «Ceuta es la frontera de Canarias». Parece un dislate, pero para nada. Ceuta, para nosotros, resulta efectivamente una frontera simbólica. Porque al parecer lo único que nos protege de lo que llama el Espabilado ataque a la nuestra integridad territorial son poco más de cien kilómetros de mar. Y no era ese el cuento que nos habían contado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents