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Opinión | En en camino de la Historia

Las trastadas de la inteligencia artificial

Los centros de datos para la IA están arruinando los objetivos de descarbonización de los gigantes tecnológicos

Los centros de datos para la IA están arruinando los objetivos de descarbonización de los gigantes tecnológicos / Agencias

Pocos podíamos pensar que la inteligencia artificial, cuando se propuso al mundo del conocimiento, pudiera abarcar un sinfín de cuestiones a las que podía darle respuesta, no solo desde la objetividad manifiesta sino prolongándose aún más hacia la predicción y en el campo de las ciencias de la salud, trascendiendo el de la prevención.

Todo comenzó en 1950 cuando el científico Turing publicó un artículo científico que fue revolucionario, instaurándose como nuevo paradigma al preguntarse si las máquinas podían pensar. Artículo donde no solo planteó esta cuestión, sino que introdujo una prueba escalofriante cual criterio para determinar si una máquina puede exhibir un comportamiento inteligente indistinguible del ser humano.

Lo que motivó, a partir de ahí, una serie de etapas llegándose hasta ahora mismo, proyectándose hacia un futuro donde la línea entre lo humano y la máquina se difumina.

Es más, se pudiera hasta considerar que en un futuro no tan lejano la inteligencia artificial derrotará al pensamiento humano. El logaritmo subsumirá al cableado neuronal y al pensamiento lógico.

Pero lo anecdótico y recurrente ha surgido recientemente al descubrirse que la inteligencia artificial también está capacitada para producir trastadas a la máquina de producción, sometiéndola a unas complicaciones de tal calibre que la inteligencia biológica tardaría un largo tiempo en resolver.

Pues, resulta que la inteligencia artificial se ha escapado de su laboratorio, saltándose todas las barreras de seguridad de la compañía Open AI, puesto que un modelo que estaba desarrollando en colaboración con otros modelos logró escapar del entorno sobre el cual se le había asignado una tarea, y accediendo a internet atacó a una nueva y distinta plataforma para obtener información que le ayudara a obtener información para resolver el reto planeado.

O sea, que la IA no falseó, no tergiversó, sino que fue capaz de realizar una jugada maestra o una treta imprevista que causó malestar en servidores aislados, como chiquillos que esperan la oportunidad para fugarse o crear una incomodidad al profesor.

Y podrán planear cuestiones tales como la carencia de talentos y dado el alto índice de abandono escolar temprano en Canarias, el segundo del territorio español que sube al 16% cuando en 2024 era del 13%. Pudiéndonos encontrar en una selva donde lo determinante será el sometimiento del pensamiento a una deriva que traspasará todas las esquinas del recorrido.

Lo cual nos hace situarnos, sin ambages de ningún tipo, ante una revolución tecnológica avanzada y destructiva donde, paradójicamente, somos los culpables de este cierto desenfreno incontrolable y que suplanta a cualquier estudio proyectado, al que deja fuera de juego a la primera de cambio.

Aparte de la guerra de drones y de material de guerra sofisticado que contemplamos en las diferentes pantallas -no solo destruyen in situ a personas y bienes- si añadimos las escaramuzas que puede hacer, la inteligencia artificial es tan impetuosa que puede lograr conducirnos al borde de un abismo con la fuerza de un vértigo insondable.

La inteligencia artificial se controlará en beneficio de la humanidad; lo mismo se dijo de la energía nuclear…. Y ya se ve. Aunque de momento las armas guiadas por IA parecen estar en alto y alejadas de nosotros. A no ser que nos hagan una imprevista trastada.

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