Opinión | Visiones atlánticas
HUGO LUENGO
Tiempo de cambios

Ferran Torres, tras lograr el gol en la final del Mundial ante Argentina
Nos anuncia el mundial de fútbol 2026. Vencedores luego de 2010, 2 estrellas, de las 23 que se reparten, entre 13 para las cinco primeras naciones de Europa, Alemania (4), Italia (4), España (2), Francia (2) e Inglaterra (1). Y las 10 restantes en Iberoamérica, Brasil (5), Argentina (3) y Uruguay (2). Gran espectáculo de nuestro tiempo, que este año nos hace campeones mundiales masculino y femenino. Dice el socialdemócrata Emiliano García Page que el fútbol «es cosa muy importante , como ejemplo de otras que lo son más». Éxito sostenido en el esfuerzo, la constancia y el talento; «11 juntos pueden más que 10 al servicio de uno». Al final se atreve a gritar un «Viva España». Desinhibición por unos días, donde la identidad nacional la soporta el deporte. Se visualiza en la TV a España como el único país del mundial con himno sin letra, que tampoco la tienen Bosnia Herzegovina, Kosovo y San Marino, fantasmas del nacionalismo. En España lo es «La Marcha Real» desde Carlos III, «Marcha de Honor» (1770), himno nacional más antiguo del mundo, que llegó a tener letra con Primo de Rivera (1927) y con Franco (1942).
Europa e Iberoamérica representan los dos modelos básicos del fútbol, el de «equipo» y el de «figura», ejemplificado en el partido final. España contra Messi, que junto a Pelé y Maradona son las tres figuras cumbres del fútbol. El mundial visualizó la diversidad racial integrada de los equipos nacionales, donde aparecen con fuerza África y Asia. El mejor contra España Cabo Verde, con un sólido juego de «equipo», que no ejerció Francia, jugando para su «figura» Mbappé, pichichi del mundial. En las calles españolas los jóvenes y todos proclaman sin complejos su identidad nacional con la «roja»; aunque carezca de letra nuestro himno. Con 26 jugadores y la edad media más joven 24,8 años, preparados para el próximo mundial 2030, España-Portugal-Marruecos.
Pero la ilusión nos traslada a un tiempo único de cambios múltiples, contra el muro de los Pactos de Estella (1998) y del «Tinnell» (2003), ambos contra el núcleo constitucional, pretendiendo cambiar el sujeto de la soberanía. Se exige una nueva hoja de ruta, con un equipo unitario. La referencia de la Fundación Atenea, «Soluciones para España: Un Programa Económico», economía de mercado subsidiariedad para suprimir triplicidades y una sensata dimensión del Estado. Cambios que ataca una izquierda que le teme al futuro, un antihumanismo que nos congela, nos quiere pequeños, protegidos, regulados y subvencionados, para eso construyen los muros que nos separan.
Ya vimos los resultados de la productividad/hora, congelada en Canarias desde el año 2000, que nos aleja de Europa y sin la cual es difícil subir salarios reales; arrastrados por una fiscalidad confiscatoria. No somos conscientes del deficiente marco institucional de la UE, del laberinto legislativo, enardecido a su vez por autonomías y ayuntamientos, que espantan la inversión. Simplifico y complemento los cambios:
1.- Fiscalidad Rigurosa: sustitución del actual IRPF progresivo, por un potente mínimo exento y familiar, con un modelo tipo Irlanda en torno al 20%, con deflactación automática, Sostenibilidad que exige corresponsabilidad fiscal de las autonomías, con impuestos propios suficientes. Se suma las crisis de deuda.
2.- Estado de Bienestar: el más pródigo del mundo, con un sistema de pensiones en quiebra. Nuevo modelo mixto de reparto y capitalización, que nos aleje con urgencia del actual esquema piramidal «Ponzi». Para la sanidad integrar los sistemas públicos y privados, como referencia el modelo Muface. La educación a competir con el «cheque escolar» y un currículum básico nacional. Esfuerzo y constancia ante el absentismo joven.
3.- Mercado de Trabajo y Vivienda: centrada en los jóvenes, arrastra pensiones, bienestar y demografía. Liberalizar el binomio suelo vivienda, con oferta congelada y acumulada desde el 2000. Revertir la Ley de vivienda del 2023 y aprobar la Agenda Urbana Española, que penaliza el planeamiento y al suelo.
4.- Subsidiariedad: para que opere la administración más cercana, suprimir triplicidades y reducción drástica de normas , leyes e impuestos, específicamente para pymes y mundo agrario.
5.- Inmigración: control de flujos conforme prioridades e integración nacional. Precisa para la sostenibilidad del estado de bienestar, sus servicios e infraestructuras.
No caben más dilaciones, obligados a trabajar en equipo. Tiempo de cambios y de la generación que llega. Como en el fútbol hay equipo y partido.
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