Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Retiro lo escrito

alfonso gonzález jerez

Se estrecha el camino

José Luis Rodríguez Zapatero,  durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, el pasado 2 de marzo.

José Luis Rodríguez Zapatero, durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, el pasado 2 de marzo. / Eduardo Parra - Europa Press / Europa Press

Este encantador estilo de razonar de Rodríguez Zapatero: «No es que no influyera, es que yo no hablé con nadie, con ninguna autoridad pública, del rescate de Plus Ultra… Por tanto, a partir de ahí, el conjunto de imputaciones que la acusación hace queda muy en entredicho». Uno se tiene que reír. Imaginemos a un acusado de violación. Se presentan contra él con un conjunto de indicios muy sólidos, lo suficiente para ser investigado rigurosamente. «Señoría», declara solemnemente, «jamás he tocado, ni siquiera he hablado con esa mujer, por tanto, a partir de ahí, el conjunto de imputaciones que se me hace queda muy en entredicho». El expresidente parece creer que basta con su palabra para que quede muy en entredicho cualquier cosa. Es maravilloso, sobre todo para un licenciado en Derecho. ¿Y eso de presentarse en una entrevista para responder a las preguntas con «eso se sustanciará en el juzgado» o «eso quedará claro en su momento»? ¿Para qué, entonces, conceder una entrevista? No era el formato para una explicación pública de esta naturaleza. Lo apropiado y coherente hubiera sido una rueda de prensa, no una charla con uno de los periodistas que practican una a veces ridícula y otras obscena apología del Gobierno todos los días en Televisión Española.

Mientras tanto, en el Congreso de los Diputados, era rechazada por segunda y definitiva, lo que no significa que el Gobierno no pueda presentar su proyecto presupuestario. Puede hacerlo, obviamente, pero una mayoría de la Cámara Baja (los 177 diputados del PP, Vox y Junts) impedirán que sean aprobados con una negativa en que casi con seguridad votará Podemos y se abstenga el PNV. Sin embargo, Coalición Canaria ha apoyado al Gobierno de Sánchez. Cristina Valido también respaldó con su voto la quita de hasta el 50% de la deuda de las comunidades autónomas: se supone quedarán exentos de 80.000 millones de euros. Es una operación de magia potagia inconcebible incluso para Juan Tamariz: la deuda no desaparece, se mutualiza, pues la absorbe el Estado. De acuerdo, no la abonarán las haciendas autonómicas: lo haremos nosotros con nuestros impuestos. Que nadie crea que se produce una liquidez inmediata, un chorro de dinero para educación, sanidad o dependencia. No será así, por no hablar de la tentación irresistible de Madrid de computar los ingresos del REF dentro de la financiación autonómica ordinaria. Y sin embargo Valido apoya la quita autonómica dentro de un modelo de financiación que Sánchez negoció primero con ERC para asegurarse su fidelidad como socio y luego ha endulzado con quitas como praliné para generar contradicciones entre las direcciones territoriales del PP.

Valido actúa así porque Fernando Clavijo está convencido de que por eso no se romperá su pacto con el PP en las islas, y menos aún cuando faltan diez meses para las elecciones. El presidente canario (y secretario general de CC) está dispuesto a apoyar el primer y único proyecto presupuestario de una legislatura agónica si inmediatamente antes se aprueba sin amputaciones el decreto Canarias. Clavijo ofrecerá el voto coalicionero con esa condición hasta el último minuto porque entiende que ese decreto –un concentrado de la agenda canaria– encierra una importancia estratégica para guarnecer la economía del país y mantener la cohesión social en los malos tiempos que se aproximan. Y, sin embargo, es perfectamente posible que la consejera de Hacienda, Matilde Asián, figura del PP de toda la vida y toda la visa, rechace la quita en el Consejo de Política Fiscal y Financiera o monte una pelotera furibunda siguiendo las órdenes militares de Génova. Uno sospecha que de todos los departamentos que Clavijo debió ceder para pactar con el PP en 2023 el que más le molestó entregar fue la Consejería de Hacienda y Relaciones con la UE. Ahora que se estrecha el camino y ruge la marabunta de la polarización y todo se encabrona hasta el paroxismo, Clavijo puede sufrir un choque con el PP que no solo podría tener consecuencias inmediatas, sino también consecuencias futuras en los pactos y acuerdos posteriores a las elecciones de mayo de 2027.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents