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Opinión | Azul y Blanco

María José Hernández García

Sobrenombres

Topuria avanza en Toledo que su nuevo apodo será "la Leyenda"

Topuria avanza en Toledo que su nuevo apodo será "la Leyenda"

En ocasiones, se añaden por un rasgo característico de una persona. También llamado apodo, con él se identifica a la persona mejor que con su propio nombre.

Los romanos, cuando se referían a alguien, ya lo identificaban por una acción que hubiera hecho o por una distinción merecida. Por ejemplo, Leónidas ‘el espartano’, se identificó como persona que se distinguió por el sacrificio por los demás, su coraje, disciplina y su espíritu libre; que dio su vida por su patria.

Otro ejemplo es ‘el africano’, sobrenombre de Escipión, debido a sus victorias militares en África. Gracias a ellas, Roma derrotó a Cartago en la segunda Guerra Púnica.

En otras ocasiones, los apodos obedecían a determinada particularidad física, moral o mental. Así, son los casos de Felipe ‘El Hermoso’, Pedro I ‘El cruel’, Juan ‘sin miedo’ o Fernando ‘el deseado’.

Siguiendo esta costumbre arraigada, nosotros la utilizamos a menudo, en nuestro lenguaje coloquial. Que si Paqui ‘la rubia’, que si Juan… ese no, el otro, ‘el guapo’. Martín el vecino, ‘el normal’.

En la Facultad eran famosos ‘el galleta’, en alusión a su apellido; ‘el paraguas’, por su manera de hablar; y ‘el bola de billar’, porque su mata de pelo no era abundante.

Después, están los más conocidos por estar de rigurosa actualidad. Tenemos a Leire, ‘la fontanera’; distinguida por recorrer los bajos fondos estatales para trabajar sin desmayo en desvirtuar sucedidos o inventarlos. Paco Salazar, el ‘cremallera baja’, que siempre olvidaba subirla a la salida del baño. Aprovechaba su cabeza olvidadiza en este punto, para acercarse a la funcionaria y, en descuido meditado, colocar el cerrojo deliberadamente abierto a la altura de su nariz.

José Luis Ábalos, por su trayectoria en los últimos años, responde a varios apodos. De ‘amante de sobrinas’ a prota en ‘Torrente ministro’ (todavía en fase de guion). Ello debido a sus fantasías llevadas a cabo en paradores y hoteles de toda España.

Begoña Gómez, alias ‘la catedrática’, deja a las claras su nivel académico.

Oscar López, ‘el investigador de saunas’, más tarde renunció a ese papel; tras abrazar recompensa. Con Patxi López como ‘el eterno estudiante’, terminamos este bloque con el último, que es el primero, Pedro Sánchez ‘El One’; que de él hacia arriba, nadie.

Otros, ya pasados pero aún reconocibles, son Juan Carlos I ‘el campechano’, que se puso a España por montera, y a alguna no española, también. O Urdangarín, ‘el duque empalmado’; que, por obvio, huelga todo comentario.

Ya en clave autonómica, destaca Miguel Ángel Revilla, alias ‘capitán anchoa’, que encumbró a este pez cántabro hasta mejor embajador de su tierra. No olvidamos a nuestro presidente, Fernando Clavijo, ‘el de la mochila azul’. No solo puso de moda este complemento en las reuniones ministeriales. También puso en el candelero la canción con mismo título.

Y queremos tener un recuerdo a los pseudónimos. Como ‘Liborio’ y ‘Honorio’… conocidos en esta Casa y presentes en el corazón de la prensa tinerfeña y canaria.

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