Opinión | Politikón
La psicología de la flexibilidad mejora tu bienestar

‘Conspiritualidad’: la conspiración y el bienestar / LP / ED
Me gusta decir que aceptar los imprevistos mejora nuestro bienestar. A veces, justo lo que no estaba planeado es lo que mayor felicidad nos aporta. La flexibilidad y la forma en la que la manejamos puede hacer crecer nuestro bienestar. Nuestra capacidad para adaptarnos a situaciones cambiantes y mantener intactos nuestros valores nos ayudará a vivir más y mejor.
La psicología clínica nos demuestra que cultivar esta habilidad es un predictor magnifico de poseer equilibrio emocional, un factor que reduce nuestra tendencia a sentirnos con ansiedad o con estados emocionales de tristeza. A nivel práctico lo aplicamos cuando, conscientemente, nos abrimos, mentalmente y voluntariamente, a vivir ese momento presente en el que nos coloca el contexto o la nueva oportunidad; más que resistirse, se trata de avanzar hacia esa situación, y a manejarla desde nuestros valores. La tendencia común es mostrar nuestra resistencia, e incluso nos lleva a colocarnos en una postura de mayor rigidez, que solo nos aleja de nuestro valor y nos aporta mayor tensión. Surfear, analizando cómo cogemos las olas es la única manera de salir con «vida emocional saludable» de esa gran ola inesperada…
Te animo a la reflexión de estas habilidades, que seguro te aportarán mayor esponja mental en tu forma de analizar una situación y, finalmente, en la forma de ver tu vida.
La primera habilidad es la aceptación; huir es una locura, aproximarse es conocer el problema y las posibles soluciones. Además, nos aporta menos tensión, menos duda y agiliza nuestra toma de decisión. Cuando aceptas, reduces el victimismo, y pasas a tomar un papel activo.
La presencia es una habilidad que me encanta; ampliar la consciencia de lo que nos ocurre en cada momento es maravilloso. No huyas hacia el futuro -incierto- ni te rescates en el pasado. A veces, saludamos a una persona practicando el contacto visual con la siguiente… Un acto cotidiano con ausencia de presencia, por ejemplo.
Elegir nuestros valores es esencial para no perdernos, ahí encontraremos el significado de eso que nos pasa, y la mejor manera de reconducirlo.
Accionar una y otra vez, dirigido por nuestros valores, es la base del éxito. Rumiar o pensar en exceso nos agota y nos deriva a nuestra ruina emocional. Dejémonos 72 horas, no más, de pensamientos constantes sobre el mismo problema que rota…
Otro tip esencial es diferenciar claramente lo que somos frente a lo que nos ocurre o experimentamos. Así, podremos accionarnos con mayor rapidez.
Y, por último, hay una palabra muy especial en todo este proceso que nos lleva a lograr una mayor flexibilidad; es la defusión. Nos referimos al ejercicio práctico que debemos aplicar, de no dar por ciertos todos los pensamientos que nos vienen y manejamos como válidos. Actuar en consecuencia nos desvía en ocasiones de nuestro centro. Por lo tanto, debemos evitar esa fusión de pensamiento y acción por el deseo de buscar una coherencia constante…
La rigidez psicológica es un predictor de ansiedad, depresión, abuso de sustancias, estrés y de muchos otros problemas. Nuestra tendencia a racionalizar nos hace analizar nuestra vida como un problema que debemos resolver; analizando cada circunstancia como un obstáculo… Sin embargo, un planteamiento menos racional nos ayudaría a analizarlo desde la perspectiva de un proceso y de fases diferentes; varias relaciones, trabajos diferenciados, circunstancias de pérdidas, amigos y amigas que ocupan lugares y momentos diferentes… Más que un fin, sería un recorrido.
¿Por dónde empezar?
Puedes empezar realizando un pequeño ejercicio lleno de contradicción, que despertará en ti la visión de que no podemos eternamente hacer que nuestras acciones busquen la coherencia, para obtener la validación de todos los pensamientos que circulan por nuestra mente; estar abierto a otras sensaciones, emociones, recuerdos, imágenes… Y tener la capacidad de tomar decisiones basadas en las cosas que nos importan y valoramos, es la clave. Nuestras técnicas de afrontamiento, ante las dificultades, nos facilitan el control de las situaciones; saber qué sucederá y aceptarlo como parte del proceso, nos equilibra.
Realmente, cuando somos flexibles no juzgamos si nuestros pensamientos son verdaderos o no; básicamente los analizamos desde el punto de vista de si nos ayudarán a conseguir nuestros objetivos o no, si nos hacen sentirnos mejor o no. Me encantaría que usaras en alguna ocasión «la técnica de la vista de pájaro»; sal visualmente, o espacialmente, de los escenarios que vives, e intenta verte desde la distancia… Practica esa disociación de ti y de lo que puedes ver en ti. Ya verás todo lo que aprendes de ti mismo y lo que te permite avanzar en tu desarrollo.
Nuestra flexibilidad psicológica es nuestro protector; como me gusta decir, «no es lo que nos pasa, sino lo que nos decimos y decidimos recordar de aquello que nos pasa».
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