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Opinión | Reflexión

Pedro Afonso

Canarias 2035: tres miradas sobre el futuro

Archivo - Billetes de 50 euros

Archivo - Billetes de 50 euros / EUROPA PRESS - Archivo

Los datos no predicen el futuro, pero ayudan a imaginarlo.

La economía tiene una peculiaridad que la diferencia de las ciencias exactas: trabaja con datos del pasado para intentar comprender un futuro que aún no existe. Se prevé crecimiento económico, moderación del desempleo y una inflación todavía elevada. Al mismo tiempo, se advierte sobre problemas estructurales como la vivienda, la productividad o la fragmentación regulatoria e, incluso, se alerta sobre riesgos para la competitividad y la calidad institucional nacional.

Pero ¿qué significan realmente estos datos?

La respuesta depende en gran medida de la interpretación. Por ello, más que realizar una predicción, propongo un ejercicio de prospectiva basado en tres escenarios plausibles: el optimista, el pesimista y el realista.

Escenario 1. El optimista: Canarias aprovecha la oportunidad

Los optimistas observan una economía que ha demostrado una capacidad de adaptación superior a la prevista en numerosos momentos recientes. Canarias continúa creciendo por encima de la media europea gracias a varios factores: Consolidación de las energías renovables, liderazgo turístico reforzado por la digitalización, potencia aprovechamiento de la inteligencia artificial para mejorar la productividad y la llegada de inversiones vinculadas a la transición energética y tecnológica. En este escenario, las administraciones públicas podrían acelerar la construcción de vivienda, reducir trámites y mejorar la colaboración institucional. La productividad comienza a crecer de forma sostenida y Canarias se posiciona como uno de los principales polos económicos del sur de Europa. Con ello, podríamos conseguir un crecimiento estable por encima de la media europea, una mayor convergencia de renta con las economías más avanzadas, reducción gradual de los problemas de acceso a la vivienda y la mejora de la competitividad internacional.

Escenario 2. El pesimista: los problemas estructurales se acumulan

Los pesimistas observan los mismos datos y llegan a una conclusión distinta. Consideran que el crecimiento actual descansa sobre factores coyunturales mientras los problemas estructurales siguen sin resolverse. La escasez de vivienda se agrava, dificultando la movilidad laboral y la emancipación de los jóvenes. La productividad permanece estancada. La burocracia continúa aumentando los costes empresariales y la fragmentación normativa limita la inversión. La presión demográfica y el envejecimiento incrementan las tensiones sobre las cuentas públicas.

La inteligencia artificial no logra compensar estas debilidades y amplía la distancia respecto a los países más innovadores. El resultado probable consistiría en un crecimiento económico progresivamente más débil, la pérdida de competitividad relativa, menor capacidad de generación de riqueza y aumento de las tensiones sociales vinculadas a vivienda y empleo.

Escenario 3. El realista: avances y limitaciones conviven

La realidad suele moverse entre los extremos. En este escenario, Canarias mantiene fortalezas significativas: turismo, infraestructuras, sistema financiero, energías renovables y capacidad de atracción internacional. Sin embargo, algunas reformas avanzan más lentamente de lo deseable y ciertos problemas estructurales persisten. La vivienda mejora parcialmente, pero sigue siendo un factor de tensión. La productividad crece, aunque por debajo de los países líderes. La inteligencia artificial genera ganancias de eficiencia, pero de forma desigual entre sectores. El país no experimenta ni un salto transformador ni un deterioro profundo. Por lo que las consecuencias probables estarían enmarcadas dentro de un crecimiento moderado y superior al promedio europeo, la mejora gradual de algunos indicadores estructurales la persistencia de desafíos relevantes en vivienda, productividad y regulación y el incremento de la renta y del bienestar, aunque a un ritmo contenido. La pregunta no es cuál de estos escenarios se cumplirá exactamente.

La pregunta es qué decisiones tomaremos hoy para acercarnos al escenario más favorable. Porque los datos describen el pasado. El futuro, en cambio, depende de la interacción entre millones de decisiones individuales, empresariales e institucionales. Y en sistemas complejos como una economía, tan importantes son las decisiones que se toman como aquellas que se retrasan o nunca llegan a tomarse.

No cabe dormirse esperando a que escampe.

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