Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La Tribuna

Carme Poveda

Impacto de la IA en el empleo

El cerebro y la IA: un mismo principio predictivo, dos arquitecturas distintas.

El cerebro y la IA: un mismo principio predictivo, dos arquitecturas distintas. / IA/T21

La irrupción de la inteligencia artificial generativa en el mundo laboral está siendo percibida con inquietud por algunas personas y con entusiasmo por otras. Lo cierto es que redefinirá nuestro mercado laboral y sus efectos no serán igual para todos. El papa León XIV también se ha manifestado al respecto en su primera encíclica. Como ha sucedido en revoluciones tecnológicas anteriores (ordenador o internet), el resultado final probablemente será un incremento del PIB y de la productividad, pero con ajustes en algunas ocupaciones durante la etapa de transición (desempleo tecnológico). En este caso no será diferente, aunque el proceso será más rápido y con mayor alcance, por lo que es importante identificar los colectivos más afectados y anticiparse a los cambios.

Los primeros datos disponibles apuntan a una transformación significativa de las ocupaciones, con impacto diferencial por género y edad. Según el estudio elaborado por el Observatori Dona, Empresa i Economia de la Cambra de Comerç de Barcelona, el 26% del empleo en Catalunya está expuesto en un grado alto o medio a la IA generativa. Dicha exposición alcanza al 30% de las mujeres frente al 23% de los hombres, lo que evidencia que la IA puede ampliar las desigualdades de género ya existentes en el mercado laboral.

Es importante aclarar que exposición a la IA generativa no es sinónimo de sustitución, sino de transformación del puesto de trabajo a través de la automatización de tareas o de la complementariedad con el trabajo humano. En la fase inicial que nos encontramos predomina el efecto complementariedad, lo que explica que, pese a la creciente adopción tecnológica, no se observe una destrucción generalizada de empleo.

Las ocupaciones más expuestas son especialmente aquellas de carácter administrativo, atención al público o procesamiento de la información, que ya venían ajustándose antes de la aparición de la IA pero que en los últimos meses se ha acelerado. Unas ocupaciones que presentan una elevada presencia femenina y se concentran sobre todo en la franja de edad de 35 a 54 años. En cambio, los hombres están sobrerrepresentados en actividades menos expuestas, muchas de ellas vinculadas a tareas manuales o físicas. En este grupo de mediana edad, cerca de una de cada cuatro mujeres ocupa puestos con alta exposición a la IA, frente a aproximadamente uno de cada diez hombres.

¿La IA ya está teniendo impacto sobre el empleo? Con datos para Catalunya durante el período 2023-2025, no se observa una relación clara entre el nivel de exposición a la IA y evolución de las nuevas contrataciones. Solo en aquellas ocupaciones altamente expuestas a la IA, que representan una fracción reducida del empleo, se observa una menor contratación de ciertos perfiles administrativos, de atención telefónica, gestión de nóminas, contabilidad, finanzas y programadores. De hecho, los primeros impactos de la IA tienden a manifestarse más en el ritmo de contratación que en los niveles agregados de ocupación –que sigue creciendo–, a través de fenómenos como una menor reposición de vacantes o la transformación de perfiles de entrada en el mercado laboral.

Donde sí empiezan a observarse señales más claras es en los procesos de ajuste empresarial. Los despidos colectivos han aumentado de forma significativa en el periodo 2023-2025 en sectores intensivos en conocimiento, como las actividades administrativas, las TIC o los servicios profesionales. Aunque no se puede atribuir de forma exclusiva a la IA, parece claro que algunas empresas están reorganizando los puestos de trabajo por el impulso de la digitalización. Además, estos despidos están afectando en mayor medida a las mujeres por su mayor presencia en los departamentos de gestión administrativa.

En conjunto, la IA generativa está transformando el empleo antes de sustituirlo. Afortunadamente, la economía española se encuentra en fase de crecimiento, lo que puede ayudar a reducir su impacto si se actúa con anticipación, tanto por parte de las empresas como de las políticas públicas de ocupación. No se trata solo de incorporar competencias digitales entre los empleados, sino también habilidades analíticas y relacionales que permitan complementar la tecnología y no ser reemplazados por ella.

Sabemos que la transformación tecnológica no es neutra al género, pero tampoco está predeterminada. Puede convertirse en una oportunidad para reforzar el papel de las mujeres en la transformación de las empresas, especialmente por sus habilidades relacionales, organizativas y analíticas. El futuro todavía no está escrito.

Tracking Pixel Contents