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Opinión | Politicón

Maite Fernández Valderas

¡Adelante, Andalucía!

El presidente del Partido Popular de Andalucía (PP-A), Juanma Moreno preside la reunión de la Junta Directiva Autonimica del PP-A. A 19 de mayo de 2026 en Sevilla, Andalucía (España). El presidente del Partido Popular de Andalucía (PP-A), Juanma Moreno, ha encabezado este martes en Sevilla la reunión de la Junta Directiva Autonómica del partido, la primera tras conseguir la victoria en las elecciones celebradas el pasado domingo.s 19 MAYO 2026 Francisco J. Olmo / Europa Press 19/05/2026. Juanma Moreno;Francisco J. Olmo

El presidente del Partido Popular de Andalucía (PP-A), Juanma Moreno preside la reunión de la Junta Directiva Autonimica del PP-A. A 19 de mayo de 2026 en Sevilla, Andalucía (España). El presidente del Partido Popular de Andalucía (PP-A), Juanma Moreno, ha encabezado este martes en Sevilla la reunión de la Junta Directiva Autonómica del partido, la primera tras conseguir la victoria en las elecciones celebradas el pasado domingo.s 19 MAYO 2026 Francisco J. Olmo / Europa Press 19/05/2026. Juanma Moreno;Francisco J. Olmo / Francisco J. Olmo / Europa Press

Me parece interesante cómo un partido político, Adelante Andalucía (AA), ha logrado con dos palabras derrochar alegría, propósito e identidad. En las recientes elecciones en Andalucía, donde están mis raíces, han convivido varios protagonistas. Ahora que estamos fuera de la elección, acompáñame a descubrir ese valor y contravalor de cada candidatura:

Antonio Maillo (Por Andalucía). Un querido profesor de latín, representa una izquierda clásica, sustentada por cierta emoción de tristeza, que genera una percepción de progresía encapsulada; era un poco «más de lo mismo». Llevó a los debates algunas líneas de intervención que le perjudicaron, generando polémicas quizás no deseadas; abrió temas que finalmente le unían a la candidata del Partido Socialista y, además, llegó a descolocarla cuando calificó de accidente laboral el triste fallecimiento de dos guardias civiles en acto de servicio. Ambos, mutuamente, se perjudicaban. Esa estrategia, pactada o no, de ir juntos al ataque de la candidatura del PP, no les funcionó; es más, Juanma Moreno lo rentabilizaba cuando consumían el tiempo en los debates, poniendo de manifiesto lo incómodo, para ellos, de la situación. 

María Jesús Montero no tenía que haberle hecho caso a su presidente. Me pregunto qué ha ocurrido en esta campaña; una persona acostumbrada a gestionar la comunicación política, cómo ha podido llegar a este despliegue público alejado de elementos de conexión con la ciudadanía, de reducida conquista. Una candidatura ‘Marca Moncloa’, sin identidad propia. La emoción percibida era de cierta contrariedad, como esa sensación de salvadora y, a la vez, sin sentimiento de esperanza. Más bien de obligación, candidata contra su voluntad. Y aunque el Partido Socialista tiene su comunidad y su suelo, que el presidente del país haya estado tan presente en la campaña, lo único que ha logrado es extender su propia gestión a Andalucía, con el riesgo que eso conlleva. Es complejo  disimular la ausencia de emoción cuando una candidata no quiere estar, muy complicado estar de invitada en una Comunidad siendo candidata. Su contravalor está unido al bajo nivel de renovación, innovación y frescura de futuro; desde el punto de vista psicológico, es más pasado que presente. 

Y llega AA, Adelante Andalucía. Esa nueva izquierda, esa izquierda andaluza (identidad). Esa izquierda que ha logrado hacernos ver que hay izquierdas diferentes. Un candidato que de psicología sabe mucho y ha sabido transmitir que se puede ser progresista desde la naturalidad, la alegría, la cercanía y el cariño, y no desde esa constante lucha. Básicamente porque las personas están cansadas de tanta ira y defensa; porque los seres humanos no fuimos psicológicamente programados para vivir en la contrariedad constante. Un buen candidato y una buena campaña. «Un partido progre» alejado de Pedro Sánchez; les ha funcionado ese potente mensaje. Además, hacía tiempo que no veíamos un candidato normal. Tan difícil y tan fácil a la vez; alguien con quien te gustaría sentarte a negociar. 

El presidente, Juanma Moreno; ese ‘Modo Andalucía’. Esa identidad que llevó a la canción de la campaña; con valor y coherencia,  porque el candidato ya había coqueteado con la música y le gusta. El ganador de esta elección, una Marca Personal con mucha penetración. Mi percepción es que ha sido una campaña clásica, de mucho territorio y quizás menos sectorial. Desde mi análisis estrictamente psicológico, lo percibía cansado, y quizás con necesidad de mayor soporte personal. En los debates no estaba feliz, porque su sello va por otra vía. Creo que a mí me hubiera pasado igual.  Sus rivales iban contra Moreno Bonilla y en frente encontraron a Juanma Moreno.

Vox y su gaditano serio, Manuel Gavira. Muestra una impronta creíble y acorde con su discurso, quizás unido a lo que muchas personas sienten, y a la vez con ese contravalor de «cómo lo vas a llevar a cabo». Esa emocionalidad y vehemencia puede restarle valor o credibilidad para la ejecución de sus ideas. Desde mi punto de vista, VOX debe de pedirle ayuda al PP para operativizar sus ideas. Quizás, la falta de operatividad es un contravalor de Vox. Hay muchísimas personas que lo apoyan, y eso ya merece un respeto, si creemos en la convivencia. Lo que ocurre es que no se puede estar en contra de todos; el candidato en los debates no trazaba puentes y, siendo conscientes de su posición, en la elección pudo alejarse de algunos indecisos, que retornaron al Partido Popular u otras opciones. Me gusta decir que Vox recoge apoyos de todas las opciones… Porque son personas que se sienten solas. 

Una elección es un proceso precioso, y así hay que disfrutarlo: ganes o no. 

Aunque seas ganador, este proceso funciona similar al de escalar una montaña; escalas, llegas a la cima y observas unos minutos, lo justo para poner la bandera y disfrutar; enseguida inicias el descenso, porque no se puede permanecer en la cima indefinidamente. Eso es ganar, un sentimiento volátil.

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