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Opinión | Retiro lo escrito

Cuando ZP agarró la botella

Manuel Fajardo, senador por Lanzarote: "Mi hijo no está investigado, solo Zapatero; preocupación cero"

Manuel Fajardo, senador por Lanzarote: "Mi hijo no está investigado, solo Zapatero; preocupación cero"

Como en todos los ámbitos territoriales de la organización, en el PSOE canario la reacción ante la imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido de indignación más o menos furibunda. Lo primero es el patriotismo de partido y luego, si eso, todo lo demás. Los socialistas canarios –como es habitual– tiran del argumentario de Ferraz, que en esta ocasión resulta más débil y tramposo que lo habitual. La misma portavoz del Gobierno espetó ayer que la investigación judicial se abrió por una denuncia de Manos Limpias, y aunque dos periodistas la corrigieron y recordaron que quien presentó una querella y lideró la investigación fue la Fiscalía Anticorrupción, Elma Saiz no se corrigió ni se desdijo. A lo largo de las horas el Gobierno de Sánchez se ha vuelto ligeramente más prudente, el partido, no tanto.

El horror que se extiende por el PSOE es, en el día de hoy, fruto de una decisión estratégica. Los partidos, como instituciones, necesitan obviamente un relato que les legitime y ordene sus hechos, actitudes, análisis y objetivos en un todo coherente. Pedro Sánchez, un relativo outsider, lo tenía muy claro. Su proyecto pasaba por despanzurrar al PSOE, metamorfosearlo en unos coros y danzas del progresismo y construir un liderazgo inatacable, un work in progress que realizó casi en un tiempo récord. Pero necesitaba reclamarse de una continuidad, disponer de un referente complaciente con los nuevos tiempos, para ocultar la operación de taxidermia con el partido. Felipe González no podía ser. Quedaba lejos y no toleraría (menos aún aplaudiría) que la cultura psocialista –aspiración socialdemócrata, moderantismo, exclusión de independentistas y comunistas como socios políticos, defensa de la cohesión territorial del Estado, constitucionalismo– se sustituyera por un proyecto personal. Rodríguez Zapatero, en cambio, suponía un candidato ideal. No solo lo conocía –siquiera someramente– como uno de los chicos aventajados de Pepe Blanco, secretario de Organización y ministro de Fomento –como después fue José Luis Ábalos–. Es que ZP estaba políticamente muerto después de su catastrófica segunda legislatura –que llevó a cientos de miles de pibes y pibas a concentrarse y protestar por su gestión de la crisis en toda España– y aceptaría cualquier oportunidad de resurrección. Ofrecerle ese papel a un oportunista como ZP era como regalarle un suministro de vodka diario a un dipsómano. Y el expresidente se agarró a la botella. No tenía límites. No mostraba ninguna reserva. Y acabó como mitinero de honor, embajador volante de Sánchez –se fue a Ginebra a negociar con Puigdemont– e interlocutor con independentistas vascos y catalanes para la investidura de Sánchez en 2023. El año 2018 fue el año bienaventurado de la llegada de Sánchez al poder y, al mismo tiempo, el del regreso de ZP con un propósito firme: convertirse en asesor, en lobista, y hacerse muy rico.

La diferencia de los socialistas canarios es que en el auto solo figura un paraje identificable: Lanzarote. En el auto del juez José Luis Calama figura como colaborador en la presunta trama capitaneada por Zapatero el majorero Manuel Aarón Fajardo, residenciado en Venezuela, e hijo de Manuel Fajardo, senador por la isla. Ya se sabe que el expresidente solía veranear en Lanzarote durante y después de su mandato. Todavía posee una casa en la isla y el PSOE conejero lo nombró «militante de honor» (sic). Se desconoce si el hijo del senador milita en el partido, pero dicen que Dolores Corujo, la crepuscular secretaria general de Lanzarote y expresidenta del Cabildo Insular, se ha encerrado en un búnker bajo tierra. Si finalmente el juez procesa a Zapatero empezará una larga travesía judicial en la Audiencia Nacional en la que no cabe excluir –más bien lo contrario– que Manuel Aarón Fajardo sea llamado a declarar como testigo. Y si finalmente ZP termina siendo acusado Canarias estará presente durante meses en las portadas de los periódicos españoles.

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