Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El recorte

Adiós virus, adiós

El crucero 'MV Hondius' en el puerto de Granadilla.

El crucero 'MV Hondius' en el puerto de Granadilla. / Europa Press Canarias - Europa Press

El puerto de Granadilla se convirtió en eso que los modernos llaman un photocall. Como en los desfiles de modelos o las galas de cine. Un escenario ante las cámaras de medio mundo que habían venido, como moscas a la miel del hantavirus. Los tres ministros plenipotenciarios que llegaron de Madrizzzz, con un representante de la Organización Mundial de la Salud, venían con la misión de colgarle a Moncloa una medalla salvífica. Por eso tuvieron que apartar a las autoridades del protectorado canario. No era el momento de gloria de los aborígenes.

Desde el punto de vista de la gestión, lo del barco de marras fue un desastre. Casi la mitad del pasaje se bajó en mitad de la travesía, cuando ya existían casos de contagio y un muerto. La evacuación del pasaje se podría haber hecho desde Cabo Verde, que mueve un millón de turistas al año en sus aeropuertos, porque los contagiados habrían llegado cuatro días antes a los hospitales de sus países, como el caso de la mujer francesa que está luchando por su vida. Pero la política los tuvo rebotando por el Atlántico hasta que la misma política los trajo a Tenerife. Madrizzzz locuta, causa finita.

Ayer en el Parlamento de Canarias se lanzó la traca final del espectáculo. ¡Ya era hora! No pasó nada que pueda interesar mínimamente a los canarios, como es habitual. La franquicia socialista y allegados defendieron a capa y espada a los jefes peninsulares y los socios del pacto de gobierno en Canarias los pusieron a parir. Más de lo mismo. Pero da la impresión de que entre los socialistas y los nacionalistas se han roto los puentes.

El presidente de Canarias se sintió insultado cuando le dejaron fuera de la primera rueda de prensa de las autoridades ante la nube de cámaras de televisión. O sea, cuando le restregaron por el hocico que el operativo lo iba a dirigir Madrizzzz. Y a partir de ahí se lió la mundial. Y de los empujones pasamos a los tonicazos. El Sanchismo predicaba la «cogobernanza», denigraba a la ultraderecha por su intención de recentralizar España y sus propuestas de «prioridad nacional», privilegiando a los ciudadanos españoles. Moncloa centralizó la crisis, apartó a la autonomía canaria y evacuó los primeros a los ciudadanos españoles. Y toma del frasco, Carrasco.

Estos días nos hemos enterado de que mientras a los canarios nos metían palos por las napias y nos obligaban a vacunarnos para sacar un «pasaporte Covid» y poder viajar, en un ministerio, como el que ocupan los que vinieron al virreinato, se expedían salvoconductos para los desplazamientos de las señoritas de compañía que un ministro se llevó a sus viajes por toda España. Eran «asesoras externas». Porque no solo de científicos viven los ministros. Debe ser por eso que en Moncloa le cogieron manía a los PCR que Koldo compró en pandemia por miles de unidades. Y por eso dicen que en Canarias no se pueden hacer. Nos han hinchado tanto las narices que ya no entra el palo. Ni siquiera el de José Luis Ábalos, que anda a palo seco.

La próxima cita con la prensa mundial es la visita de León XIV. A ver cómo se lo montan esta vez para quitarse de en medio a los jefecillos guanches. Aunque lo suyo sería que el Papa fuera para nosotros. Lo de ellos es la patata.

Tracking Pixel Contents