Opinión
Yauci Fernández
La diversidad de la Feria

Una mujer mira libros en La Laguna. / Maraía Pisaca
Hace una semana que terminó la Feria del Libro de Santa Cruz. Siempre es un placer volver al Parque García Sanabria para hablar de libros, ver novedades, conocer a los escritores y disfrutar de un paseo en mayúsculas.
Si sueles ir todos los años habrás notado que cada vez somos más escritores. Desde la pandemia ha habido un acercamiento mucho más notable de la sociedad en general hacia los libros en todos los sentidos. Sé que lo que suele decir todo el mundo es «ahora todo el mundo escribe». Pero no, todo el mundo no. Solo aquellos que son capaces de reunir la disciplina, el esfuerzo y el tiempo para conseguirlo. Tal vez no te guste. Tal vez no sea bueno. Aún así, considero que merece unas palabras de ánimo y una sonrisa. Eso nunca está demás.
Tengo bien guardado en la memoria el momento en el que, en una de las librerías más conocidas de Tenerife, una librera me dijo: «Yo no leo autores canarios porque no me gustan». Ahora sorprende, pero en aquel momento era algo habitual. Creo que podemos estar muy orgullosos como sociedad de que hayamos conseguido cambiar tanto esa tendencia. Hoy, oigo con mucha frecuencia eso de «me gusta leer a gente de aquí». Se apoya a las personas que han decidido tirarse al pozo de locura que es escribir. Porque hay que estar mal de la cabeza para hacerlo.
Por eso creo que debemos alegrarnos de que haya tantos escritores, tantas librerías y tantas editoriales de aquí. Hemos crecido tanto que quizá debemos empezar a plantearnos que, para próximos años, puede que necesitemos más espacio para nuestra Feria del Libro de Santa Cruz y que vuelva a ser únicamente de libros. Los autores de Canarias ya no solo escriben de Canarias. Ahora tenemos una diversidad de géneros maravillosa, disfrutamos de casetas muy dispares, exposiciones peculiares, promociones tan únicas como extravagantes. Y qué bien sienta eso. Ya saben eso de que, si no te gusta leer, es que no has encontrado el libro adecuado. Te guste lo que te guste, la Feria del Libro ahora es tu lugar.
Por eso debemos cuidar esa diversidad. Y para cuidarla necesitamos espacio para que puedan mostrarse y hacerlo con respeto hacia toda la cadena del libro. Cuidando a las librerías sin olvidarnos de las editoriales. Porque, si no cuidamos la cadena entera, desde el escritor hasta el lector final, se romperá y perderá valor. Nunca dejará de haber libros, pero estaremos de acuerdo en que hay libros que menos mal que se escribieron. Y menos mal que se editaron. Pudieron hacerlo porque tuvieron la oportunidad. En mi camino he encontrado a personas excepcionales que, por las dificultades que supone este sector, decidieron parar y ya nunca siguieron. Hemos perdido esos libros y ya nunca volverán.
Por supuesto que no es fácil tener todos estos factores en cuenta. Hacerlo requiere no solo trabajo sino reunión, acuerdo, colaboración. Empatía para entender que no somos iguales, pero merecemos espacio y respeto. Por eso, cuando pases por una caseta y veas a un escritor firmando, recuerda que para estar ahí ha luchado mucho y también ha sufrido mucho. Pero también recuerda que tu tiempo es tuyo, que no se puede leer todo y que eres libre y soberano de decidir qué te apetece leer. Solo que, con una sonrisa, la vida se hace más llevadera.
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