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Opinión | Retiro lo escrito

Errores y silencios

Varios pasajeros evacuados del MV Hondius

Varios pasajeros evacuados del MV Hondius / Andrés Gutiérrez

Los dirigentes del PSOE canario están encantados con el hantavirus. Por supuesto, confían en que no ocurre nada grave, no anhelan ningún apocalipsis zombi, pero el crucero MV Hondius les ha proporcionado las únicas auténticas alegrías políticas desde mayo de 2023. Han practicado una oposición evidentemente inútil en el Parlamento de Canarias durante casi tres años y, de repente, un cúmulo de circunstancias alrededor del brote vírico a bordo de un crucero holandés les ha proporcionado un arma contra Clavijo y su gobierno y la construcción de un relato denigratorio con varios medios de comunicación peninsulares tratando al presidente autonómico como un tipo ridículo, un analfabeto que cree que los virus son cosa del mal de ojo, un populista que disfruta sembrando miedo entre sus conciudadanos. En particular la diputada Nira Fierro, secretaria de Organización, ha mostrado un vibrante entusiasmo en redes sociales. Se la ve tan pletórica, tan feliz, tan realizada. Incluso parece que ha recobrado el color en las mejillas. Bendito sea el crucero que al mismo tiempo proclama y evidencia las virtudes progresistas y denuncia el egoísmo alarmista de los coalicioneros, salvajes, que son unos salvajes.

Las circunstancias. Por supuesto, Clavijo ha cometido errores. El primero ha sido - algo rarísimo en el presidente canario - perder la paciencia ante la racanería informativa del Gobierno central y, sobre todo, del Ministerio de Sanidad. En estas emergencias se suele repetir hasta la náusea que los políticos se limitan y deben limitarse a seguir ovejunamente las instrucciones de los científicos, pero eso es inexacto y falaz. Los científicos asesoran y en todo caso exponen pros y contras, los responsables políticos optan por una solución concreta entre otras evaluando ventajas, inconvenientes y peligros en un contexto más amplio que el estrictamente sanitario. No, la epidemiología no obligaba como única y fatal estrategia trasladar el buque al puerto industrial de Granadilla y proceder a desembarcarlos y expatriarlos con las máximas garantías de control. Otra fórmula: fondear el barco fuera de las instalaciones portuarias y trasladar a los pasajeros contagiados a buque de la Armada como el Juan Carlos I, que cuenta con varios quirófanos, dos laboratorios completos y una muy solvente Unidad de Cuidados Intensivos. También son buques de asistencia médica y logística el Esperanza del Mar y el Juan la Cosa. No defiendo personalmente esa opción, la cito como una alternativa. Y ese fue el otro error del presidente Clavijo: no concretar una opción alternativa a la que decidió el Ministerio de Sanidad, atendiendo al llamado de la Organización Mundial de la Salud con el apoyo inmediato del presidente Pedro Sánchez. Fernando Clavijo estaba legítimamente alarmado por el potencial peligro que suponía la infección que traía a bordo del crucero y entendió que su prioridad era proteger la salud de sus conciudadanos en una situación muy compleja. No creo que otros presidentes autonómicos hubieran mostrado una actitud sustancialmente diferente, y en el Gobierno central lo saben perfectamente. Pero no explicitar una alternativa fue entendido -y publicitado de inmediato - como una negativa rotunda a prestar ninguna ayuda, como puro nihilismo inhumano, una etiqueta que es realmente difícil de colgarle a Clavijo y su gobierno desde la experiencia con la migración irregular y, particularmente, la acogida de los menores migrantes no acompañados.

En los próximos días y semanas se podrá comprobar la evolución de los infectados, entre los cuales ya se puede contar con uno de los españoles. Lo que ha quedado claro es la capacidad de contagio entre seres humanos es tan activa como los brotes de hantavirus en la Argentina en el año 2018 (11 muertos) y el repunte de 2025 y 2026 (se saldó con 32 fallecidos). Los protocolos no se aplicaron con demasiado rigor que se diga con los que abandonaban el crucero, pero Mónica García no quiere escuchar ni una pregunta sobre eso. No tan comprensiblemente.

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