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Opinión | Observatorio

Teteras en el espacio y productividad del capital en Canarias

Archivo - Imagen de monedas y billetes de euro.

Archivo - Imagen de monedas y billetes de euro. / EUROPA PRESS - Archivo

Cuando se trata de debatir sobre algún hecho de la economía aplicada, es útil recordar la enseñanza de la tetera de Bertrand Russell. La imagen que Russell creó es la siguiente: si alguien afirmase la existencia de una tetera de porcelana entre Marte y el Sol siguiendo una órbita elíptica, tan pequeña que no pudiera ser detectada por ningún telescopio, nadie podría refutarlo. Sin embargo, sería absurdo exigir que nadie dude de dicha afirmación por no poder refutarla. El filósofo y matemático empleó este razonamiento para señalar que la carga de la prueba recae sobre quien afirma, no sobre el incrédulo.

También introducimos sesgos cuando generalizamos partiendo sólo de una evidencia muy parcial. Por ejemplo, puede conocerse el absentismo en una empresa, pero es arriesgado extrapolar esa experiencia a la totalidad de los más de 175.300 locales de trabajo que hay Canarias.

Estos sesgos los podemos cometer en Canarias cuando debatimos sobre la productividad del trabajo, la incapacidad laboral transitoria y el absentismo. Hay que andar con cuidado porque el debate se ha convertido en una cuestión recurrente en la opinión pública de las Islas, y tiene consecuencias nada despreciables para la cohesión social.

En cualquier caso, debatir sobre la productividad del trabajo es conveniente, aunque el hábito de vincular el debate con el absentismo y la incapacidad laboral transitoria es un error. El problema está en que son variables que dependen cada una de ellas de otras muy distintas y, además, existe evidencia estadística para unas y no para otras.

La productividad del trabajo y la incapacidad laboral transitoria pueden abordarse con datos oficiales y precisos obtenidos de la Contabilidad Regional de España y con la información publicada que procede de los registros exhaustivos de la seguridad social.

En cambio, el absentismo laboral presenta una dificultad: la información disponible es imprecisa. Por ejemplo, no hay evidencia estadística que permita determinar con exactitud qué parte de las bajas por incapacidad responden a fraude. Por tanto, cualquier afirmación al respecto se basa en lo que se denominan supuestos heroicos.

Ahora bien, la productividad en la empresa es la resultante de la combinación de capital, trabajo y organización. Pero, de capital y organización se habla mucho menos que de trabajo. Así que conviene dedicarle dos palabras.

Para no incurrir en los sesgos de la tetera y la generalización, cuando estudiamos la inversión y el stock de capital en una región, se debe contar con evidencias estadísticas. A diferencia del absentismo laboral, para este factor de producción sí contamos con telescopios, es decir, fuentes de información oficiales y acreditadas. La Contabilidad Regional de España ofrece datos anuales sobre la Formación Bruta de Capital, que permiten establecer relaciones con variables macroeconómicas. Asimismo, la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas han desarrollado una base de datos sobre el stock de capital en las comunidades autónomas.

Según el informe El stock de capital en España y sus Comunidades Autónomas (1995-2025). Los desastres naturales y la medición del stock de capital (Fundación BBVA e Ivie, 2026), el esfuerzo inversor en Canarias, es decir, el porcentaje de inversión sobre el PIB anual ha descendido considerablemente desde la crisis de 2008. Del 28,5% en el periodo 1995-2008, bajó al 18,1% en 2009-2013, y al 16,2% en el periodo 2014-2025, de media anual. Esta caída sitúa a Canarias como la comunidad con menor inversión relativa en España en el último periodo.

La crisis de 2007-2008 afectó especialmente a la inversión en activos inmobiliarios. Así, el porcentaje medio de inversión inmobiliaria respecto al total de la inversión, pasó del 62,6% en 1995-2008, al 55,2% en 2009-2013 y al 48,8% desde entonces.

Esta primera aproximación estudia la inversión como un flujo anual, pero también interesa estudiar el stock de capital. Para tener un conocimiento primario sobre la relación entre el stock de capital y la producción, se suele utilizar como indicador la inversa de productividad del capital, medida en euros de capital por euro de producto. Apenas ha variado: de 3,05 euros en 1995 a 3,14 en 2025 por unidad de producto. Pero la posición relativa de Canarias ha cambiado drásticamente, pasando de estar ligeramente por encima de la media española a situarse muy por debajo en 2025, ocupando la penúltima posición entre las comunidades autónomas.

Si invertimos el indicador, se concluye que cada euro de capital produce un alto nivel de producto, lo que implica una utilización intensiva del trabajo, debido al bajo nivel de capital invertido en TIC, I+D y activos inmateriales. Por esta razón, si no se atiende a la productividad del capital, el debate sobre la productividad laboral pierde sentido. En resumen, la pérdida de peso relativo de Canarias en el conjunto de las comunidades autónomas en lo que se refiere al contenido de capital por unidad de producto es uno de los aspectos más negativos de las tendencias económicas de las Islas.

Otro informe del BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, La productividad en España, 2000-2022, Informe OPCE 2025, indica que en Canarias la contribución del capital a la productividad total por hora trabajada es, tras Extremadura, la más baja de España.

El mismo informe calcula que la Productividad Total de los Factores, PTF, que mide la eficiencia conjunta del capital y el trabajo, es negativa, esto es, hay pérdida de eficiencia, y además es la mayor pérdida de todas las comunidades autónomas.

Volviendo al primero de los informes citados, la pérdida relativa en productividad del capital está relacionada con la composición del capital neto. En 2025, el 88,62% del capital neto de Canarias corresponde a activos inmobiliarios, de los cuales el 57,74% son viviendas, muy por debajo de la media nacional. Entre los activos no inmobiliarios, los de TIC, I+D y otros inmateriales destacan negativamente, también muy por debajo de la media de España.

El capital real por ocupado muestra una tendencia descendente: en 1995, Canarias usaba 178.052 euros de capital por ocupado, cifra que en 2015 bajó a 167.415 euros (en euros de 2020), solo por encima de Ceuta y Melilla y muy lejos de la media española. Es la única comunidad autónoma con descenso en este indicador. El mismo resultado aparece al medir el capital neto por habitante: Canarias solo supera a Ceuta y Melilla.

El capital neto destinado a servicios públicos en Canarias representa el 9% del total, por debajo de la media nacional y solo superior al de regiones con alto nivel de renta per cápita como Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Baleares.

En consecuencia, la economía de las Islas se caracteriza por el bajo nivel de productividad aparente del factor trabajo, caída del esfuerzo inversor, baja aportación del capital por unidad de producto y pérdida de eficiencia conjunta del capital y el trabajo. Las tendencias descritas invitan a reflexionar.

En primer lugar, ponen de manifiesto las notables limitaciones de la economía canaria, tanto en el mercado interno como con vista en la internacionalización: no se trata de falta de voluntad o conocimiento, sino de limitaciones de las pequeñas economías insulares que dificultan la adaptación a las exigencias de los mercados. En segundo lugar, viendo la evolución de la inversión y el stock de capital, sería conveniente revisar los incentivos que el Régimen Económico y Fiscal de Canarias establece. En tercer lugar, urge pensar en acciones para mejorar el capital en TIC, I+D y otros activos inmateriales. En cuarto lugar, es imprescindible razonar sobre la relación entre inversión, stock de capital y medioambiente. Por último, sería deseable no perder el tiempo en debates sobre si hay teteras de porcelana en el espacio.

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