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Opinión | El recorte

Me gusta la fruta

Atrapados en el mar: ¿cómo se contiene un brote de hantavirus en un barco?

Atrapados en el mar: ¿cómo se contiene un brote de hantavirus en un barco? / Strikernia

Cuando uno lleva el coche al taller y un experto te dice que tiene mal la batería pero al rato te informa que en realidad lo que está hecho polvo es el inyector y más tarde te asegura que lo que están fallando son los frenos, se tarda muy poco en deducir, sin ser mecánico, que o llevas el coche a la chatarra o te están engañando o el experto es un incompetente.

Estamos en el inicio de una alarma amplificada por la pésima gestión de las autoridades sanitarias. El caso del barco holandés Hondius está mostrando nuevamente las enormes carencias de quienes nos desgobiernan. Tres personas fallecieron a causa de un patógeno denominado hantavirus. Las primeras informaciones oficiales tranquilizaron a la población asegurando que es un virus que no se contagia entre humanos. Esas víctimas –dijeron– se habían infectado en tierra, en contacto con un foco puntual de contaminación.

Pues la primera en la frente. Un ciudadano francés que jamás pisó el crucero ha dado positivo en hantavirus. Se contagió, al parecer, en un vuelo de avión en el que viajaba un pasajero contagiado. Los expertos que minimizaron el contagio entre personas van a tener que revisar urgentemente sus teorías. Y habrá que perseguir activamente –ya se está haciendo– a todas las personas que han tenido contacto con los pasajeros que abandonaron el barco en la isla de Santa Elena, 23 viajeros. De ellos al menos tres estaban contagiados.

Es normal que la gente tenga miedo. Se lo metieron en el cuerpo las autoridades y los medios de comunicación con la pandemia del Covid-19, presentada casi como un apocalipsis mundial. Para generar tranquilidad en estas alarmas sanitarias hay que dar información veraz y tomar medidas claras. Y nada de todo eso se está viendo hoy en este nuevo e inquietante caso.

El Gobierno Peninsular, el mismo que miró para otro lado cuando llegaron a las Islas decenas de miles de migrantes africanos en cayucos y pateras, hacinados en muelles y galpones, ha apelado a razones humanitarias para ordenar que el crucero de lujo atraque en Granadilla con el despliegue de un dispositivo sanitario internacional. ¡Cuánto honor, pardiez! Cabo Verde, donde estaba fondeado el barco, no tiene grandes hospitales, pero sí un aeropuerto que mueve un millón de turistas al año. Evacuar en avión a los pasajeros, que es lo que se hará aquí, se podría hacer desde allí. Pero el Gobierno de Cabo Verde se ha quitado de en medio. Así que la papa caliente, para Canarias.

Al Gobierno canario le han tenido a dos velas. Se ha enterado de algunas decisiones de Madrid por los medios de comunicación. Se han tomado medidas sin tener la decencia de comunicárselo a las Islas. Han tratado con la OMS sobre Canarias sin contar con Canarias. Y mientras hasta Marruecos se ha negado a dejar aterrizar –para repostar– a un avión medicalizado que llevaba a Países Bajos dos contagiados de un virus que no se contagia, nos van a plantar el barco en la Isla. A las bravas.

Que Madrid haya actuado al margen de las Islas es indignante. Porque recuerden: es el mismo Gobierno que se declaró incapaz de obligar a las autonomías españolas a acoger a los niños africanos hacinados en Canarias. Y alguno dice que esto se hace por pura humanidad. Hay que ser…

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