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Opinión | Azul y Blanco

María José Hernández García

Prioridad Nacional

Imagen de archivo de la llegada de una patera a Canarias.

Imagen de archivo de la llegada de una patera a Canarias.

Se entiende por “prioridad” aquello o aquél que es anterior respecto de otra cosa o persona en tiempo o en orden. Los motivos son múltiples: por su importancia en la esfera social, protocolarias, razones políticas o, incluso, familiares.

Si padeces una dolencia o enfermedad graves, serás atendido antes en tu centro de salud; aunque hayas llegado el último. Los bebés e infantes esperan, normalmente, menos. Si subes al tranvía observas asientos reservados a personas con problemas de movilidad o mujeres embarazadas. Así también en nuestras guaguas. Estas prioridades son asumidas pacífica y naturalmente. Son tan lógicas como humanas.

De pronto, otra prioridad entró en el torrente virtual de las redes: la “prioridad nacional”. No es cosa de primos.

Hace unos años, tía Rosa quiso, por “concurso de traslados” trabajar en Barcelona. Se le contestó por la Generalitat de Catalunya que, mientras no acreditara el dominio del catalán, su solicitud sería denegada. Tía Rosa, de 32 apellidos españoles, era vetada en un trozo de patria. La prioridad era “nacional”: entendiendo por tal primero los catalanes y catalano-parlantes.

En nuestra Cámara Baja se habla catalán cuando se quiera; lengua que sólo la entienden los que la sepan, ni la quinta parte del total de habitantes de nuestro Estado. Salvo el independentista Rufián: inteligente, también habla castellano para que le entienda bien su nueva parroquia a convencer: los quebrados de (y por) Sánchez y los restados de Sumar; desde Los Pirineos hasta el Teide.

Los vascos no se quedan cortos. Ellos quisieron (y tienen) hasta su “ministro” vasco de interior, también por razones de “prioridad nacional”. Y es que, en este caso, hasta el concepto de “país” lo lucen, a gran gala, en el nombre de su autonomía (cuasi-nación).

La prioridad nacional es un concepto indeterminado, que cada cual rellena a su interés, forma o conveniencia.

En nuestras queridas Canarias, tierra, fragmentada y pobre, la “prioridad nacional” se ve de forma distinta. Clavijo, nuestro presidente canario (de CC), junto a Domínguez (PP) trata de dar salida a tanto cayuco y patera que entra sin control. Tan pronto pueden, los arribados se derivan a otras comunidades más ricas y grandes.

¿Cuál es la “prioridad nacional canaria”? Aquí, una de las regiones más pobres de España, poco hay. Los sueldos, bajos, casi no dan para sustento. Las subvenciones y las ayudas públicas mantienen, a duras penas, nuestro escaso sector primario. Con un sector secundario casi inexistente, el resto es sector servicios.

La gente de aquí (hay casos) vive en caravanas, en cuevas, en infraviviendas; en condiciones de salubridad deplorables. A los inmigrantes se les ve deambular por el municipio lagunero sin nada que hacer. Los servicios se resienten, se hipersaturan, se colapsan. Es simple: mismo de algo a repartir entre más, toca a menos para todos. No hay truco. Las personas ricas, nuestros políticos y otros agraciados no verán esta realidad; porque su prioridad es otra.

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