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Opinión | En el camino de la historia

La manipulación de la inseguridad, una constante

La Cruz del Señor denuncia abandono e inseguridad en el barrio

La Cruz del Señor denuncia abandono e inseguridad en el barrio / Andrés Gutiérrez Taberne / ELD

La inseguridad no ha dejado de estar presente a lo largo de la existencia humana. Científicos y antropólogos han encontrado evidencia de restos humanos que datan de casi 12.000 años correspondientes a la era glacial. Cuya inseguridad puso a la especie humana al borde de la extinción . Y más adelante al vivir a la intemperie se recrudecieron los tiempos, llegando temporales donde la subida de los mares se llevó como juguetes a seres humanos desvalidos ante esa fuerza descomunal.

Más tarde, la inseguridad de la selva con sus trampas cerradas e inhóspitas vio roto su silencio por cantos de pájaros y rugidos lejanos de leones, a los que hubo que mantener a raya. Sin embargo, a pesar de todo, el hombre de la selva antes de convertirse en cazador- recolector se obligó a buscar sitios de paz de manera que las distintas tribus pudieran estar a salvo de los insufribles elementos atmosféricos y de la voracidad de los animales salvajes.

Todo se anduvo desde aquel momento en que se entendieron las enseñanzas refrendadas encaminadas hacia el equilibrio entre el medio y el hombre. Apareciendo, entonces, una cierta armonía ecológica.

Pero como a veces acontece lo inesperado y aquellos hombres capaces de resguardarse de la lluvia y el viento, así como de la ferocidad de los animales, se encontraron con un nuevo enemigo, que era ni más ni menos que el que tenía al lado. El que le había ayudado a sobrevivir se convirtió en su más acérrimo depredador. Había descubierto la riqueza de los territorios y lucharon al principio con armas rudimentarias, como lanzas piedra con la punta envenenada; pero andando el tiempo lo hicieron con otras más sofisticadas desde las bombas incorporadas a drones, hasta misiles que se desplazan a miles de kilómetros.

Y para sentar su preponderancia se llegó a situaciones donde «el hombre es un lobo para otro hombre» como sentenció el filósofo inglés Thomas Hobbes.

Pero ahí no quedó la cosa, empeñándose en trabajar la energía nuclear creando el primer reactor por el Nobel de Física de 1938 Enrico Feri, con el afán de superarse unos sobre los otros para ver quién sumaba más megatones como poder oculto tras las pulsaciones de los botones rojos .

Y cansados de subterfugios rudimentarios desde las espadas de madera, hasta los arcabuces de los Templarios, los «héroes del mundo» intentaron con la aportación de dos guerras mundiales un nuevo experimento que apenas costaría alguna muerte, aunque pasaron de millones, pero que vendría la paz mundial ya definitiva con una dosis de más destrucción tras lanzar las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki .

Lo cual desde 1914 hasta 1945 fue el gran patrimonio de la vergüenza universal inventando, por si fuera poco, un espacio histórico denominado Teoría de la Disuasión, como un recodo de la Guerra Fría, donde la vergüenza universal pasó por alto considerándolas batallitas de poca monta la de los Balcanes, Vietnam, Corea, Irak o la interminable de Ucrania para satisfacer ansias de poder a unos y a otros para no cesar en viejas venganzas.

Y actualmente con la que está cayendo en el estrecho de Ormuz se transitará por el camino de siempre, o sea, las conversaciones que se mantienen, no se sabe por cuántas partes, en enmarañado circunloquio, terminarán cediendo el protagonismo, como siempre, a la inseguridad permanente.

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