Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EN EL CAMINO DE LA HISTORIA

La era de la demolición

El análisis señala que las democracias occidentales, lideradas por EEUU, enfrentan un nuevo orden mundial que desestabiliza su supremacía, con un nacionalismo en auge

Trump condena fallo del Supremo contra sus aranceles y anuncia nueva tasa global del 10 %

Trump condena fallo del Supremo contra sus aranceles y anuncia nueva tasa global del 10 %

Recientemente, me encontré con una frase paradigmática traída por el recuerdo de pasados escritos que viene a poner de relieve que algo no previsto está a la espera para demoler lo que las democracias occidentales en un afán de supremacía, como si tuvieran una venda en los ojos, ignoraron, o tal vez quisieron no enfrentarse a lo que se avecina.

Es como si contempláramos el reverso de la Historia donde los acontecimientos nunca dejaron de establecerse, pero se pensaba, desde altas tribunas, que los barruntos no iban con uno, que lo que se pregonaba se quedaría en un mal sueño.

Apareció el marxismo, que se fue diluyendo atravesado por el socialismo utópico, más tarde el socialismo científico y este por el revisionismo de Bernstein, que dispuso que había que dotar al marxismo con un rostro más amable, tomando presencia la socialdemocracia que se ha desarrollado en el tiempo histórico pero que hoy se encuentra enquistado en un callejón que busca salida.

Paralelamente, llegaron las ideas liberales reforzando los predicamentos de Locke, avanzados por los pensamientos utilitaristas de Stuart Mill, teniendo su máximo exponente en Hayex, Milton Friedman. Y como pregonero Fukuyama, miembro fundador del Proyecto para el nuevo siglo americano con su obra cumbre, El fin de la historia y el último hombre, donde una vez derrotado el comunismo el liberalismo mandaría enviando al trastero de la historia a las revoluciones trasnochadas.

Pues resulta que en los andares del nuevo orden estos se desarrollan desde el cogollo de Norteamérica dejando atrás los posicionamientos de este alumno aventajado de Samuel Hustington , adentrándonos en este momento en un capítulo inesperado.

Las potencias occidentales comandadas por EEUU, que fueron los que acudieron a socorrer a una Europa sometida al nazismo, hicieron posible la supremacía de las democracias occidentales siempre bajo cooperación americana.

Y ahora ¿qué ha acontecido? Pues que el nuevo orden ha desordenado a Occidente, ya no llega a su socorro, se queda en el escenario de un nacionalismo que lleva el marchamo de los viejos dictadores que se ha escapado de la democracia. Construyendo una nueva visión del mundo en un nacionalismo de nuevo cuño distribuido entre los EEUU, la Rusia de Putin y la China de Xi Jinping.

Y vemos a una Europa, por su lado, que se encuentra con el paso cambiado hablando de rearme nuclear donde las disidencias, por pura estrategia política, dan la cara, apareciendo la disconformidad entre sus socios, entre los que destaca Pedro Sánchez.

Cuestión preocupante que viene a rememorar La decadencia de Occidente de Oswal Spengler, como si estuviera en el espacio colectivo de los EEUU la deconstrucción de Occidente donde Europa se ve avejentada, sometida a presiones de incertidumbre que inician, como dijo desde la cárcel Antonio Gramsci , que cobra actualidad ante una Europa que tiembla no de frío sino de incertidumbre.

«La crisis consiste en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer, en este interregno aparece una gran variedad de sistemas mórbidos». Y lo mórbido consiste en la demolición de Europa, con la caída de la socialdemocracia y el liberalismo confundido en proclamas electorales que se entrecruzan con posicionamientos contrapuestos donde el dictador de nuevo cuño dictará qué hacer, pero lo hará de hoy para mañana, lo que provoca expectación, temor y desconcierto.

Tracking Pixel Contents