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Opinión | La cantina ilegal

Fomentar el botellón

Coso del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife

Coso del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife / María Pisaca Gámez / ELD

¡Qué raro me pareció el día de ayer, viernes de piñata! Un día aparentemente tranquilo, como si no hubiera carnaval, y, de pronto, surge un coso infantil que inunda Santa Cruz de color, alegría y diversión. Si algo quedó demostrado es que tenemos una cantera que garantiza que la fiesta perdurará muchos años.

Sobre la medianoche apareció por aquí mi amigo Toni ‘el hipocondriaco’, apodo que le pusimos porque es raro el día que no lo ves yendo al médico o en la puerta de una farmacia. Me contó que salió el lunes por la noche a bailar y los precios de los kioscos estuvieron a punto de darle un disgusto. Mi amigo estuvo primero, en la zona del Orche, donde le cobraron por dos cañas y una botella de agua la friolera de 14 euros; creo que estuvo media hora esperando que saliera de alguna de las dos cañas Frank Sinatra cantando el My Way, pero ni rastro. Mas tarde, bajó a la zona de la plaza de España y se acercó a un autobar donde le pidieron seis euros por un perrito caliente y, por más que tiró de la salchicha, no salió del perrito Pepe Benavente cantando El Polvorete que le habían pegado. Finalmente, tuvieron que llamar a una ambulancia cuando, en el mesón brasileño, le cobraron diez euros por un pincho y una caña.

No sabemos si esto está motivado por los precios que tienen que pagar por estar los diez días del Carnaval o porque los chiringuitos quieren hacer su agosto en febrero. Mi amigo Toni puede llegar a entender que el Mesón Brasileño, que ha pagado 65.000 euros, tenga esos precios pero sitios como el Orche, que no han pagado ni un 10% de lo que pagó el Mesón... Es para mear y no echar gota.

Con razón, cada vez más vemos a los jóvenes, y no tan jóvenes, bajar con la bebida en sus bolsas de plástico y bailar alrededor de ellas en el suelo cual si fuera un ritual, dado que lo que están consiguiendo los kioscos con esos precios no es otra cosa que fomentar el botellón.

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