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Opinión | Retiro lo escrito

Nacionalismos buenos y malos

Puigdemont llama a Cataluña a "despertar" ante su "colapso" y exige el cese de Paneque

Puigdemont llama a Cataluña a "despertar" ante su "colapso" y exige el cese de Paneque / PI STUDIO

Y luego dicen (yo mismo lo he suscrito) que la red X es un lazareto, un frenopático, una cháchara miserable. No es falso, pero también en otras muchas cosas. En la antigua Twitter los partidos políticos prueban y evalúan retóricas y eslóganes. Un ejemplo de las últimas semanas: el PSOE afeando a CC ser «muy poco nacionalista» o no serlo en absoluto. No hace demasiados años el PSOE mantenía una sana desconfianza hacia los nacionalismos. Al menos, hacia los que no compartían los valores constitucionales o lo hacían bajo muchas impugnaciones y reservas, en el fondo, de naturaleza derogatoria. Eso ha cambiado. No se puede sostener semejantes argumentos cuando Pedro Sánchez debe su continuidad como presidente del Gobierno, después de perder las elecciones generales de julio de 2023, al apoyo inestable y mercachifle de fuerzas independentistas como Junts per Catalunya y Esquerra Republicana. Así que la narrativa -ese invento- pasa a ser otra. Ahora se trata de distinguir entre buenos nacionalismos, como los arriba citados, y nacionalismos malos o falsarios, como el que representa a la siempre malvada, despreciable, ridícula e incoherente Coalición Canaria, apenas votada por 200.000 ciudadanos, según voces tan imparciales como Nira Fierro, secretaria de Organización del PSOE canario, que está intentando introducir esta averiada mercancía verbal en el debate público.

Los nacionalismos catalanes de Puigdemont y Junqueras son buenos y responsables y aman a su país, aunque hayan proclamado la independencia de Cataluña rompiendo el orden constitucional y abrogando el Estatuto de Autonomía. Los independentismos de derechas y de izquierdas de Cataluña sí saben gestionar sus competencias y supongo que la prueba más evidente es que Cataluña cargue con una deuda pública de 90.000 millones de euros, cerca de un 30% de su PIB, con una ratio de 10.915 euros por habitante. Canarias, gestionada por nacionalistas malos (que por cierto siempre han contado con el apoyo parlamentario y con consejeros y directores generales del PP y del PSOE) tiene una deuda pública de 6.097 millones, un 13,2% de su PIB, y 2.920 euros por habitante. Cataluña -el principal cliente del Fondo de Liquidez Autonómico- le debe al Estado español 78.400 millones mientras que la deuda de Canarias con el Estado es de 1.290 millones de euros. El coste de la televisión y la radio públicas de la Comunidad canaria es de unos 65 millones de euros; los cinco canales televisivos de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales consumen más de 341 millones de euros cada año. Las listas de espera para consultas e intervenciones quirúrgicas son un 30% más elevadas en la sanidad catalana que en el Servicio Canario de Salud; uno de los principales compromisos de Salvador Illa en su discurso de investidura fue acortar rápidamente los tiempos de espera. Cataluña -es un titular de El País de 2017- sufrió los peores recortes sanitarios en los años del procés. La sanidad catalana perdió 2.400 profesionales y más de 1.100 camas hospitalarias durante los gobiernos de Artur Mas. Porque el procés fue, entre otras muchas cosas, una gigantesca tramoya política y emocional para ocultar la pésima y manirrota gestión de la Comunidad catalana por los gobiernos nacionalistas, sin excluir los tripartitos presididos por Pascual Maragall y José Montilla. Respecto al PNV, sería muy interesante analizar la hipótesis del desarrollo económico y competencial de Euskadi sin mediar el cupo vasco, un privilegio territorial abusivo que convierte al País Vasco es la comunidad autónoma mejor financiada de España sean cuales sean las circunstancias económicas y fiscales.

No es que sea una bajeza exaltar la probidad y el buen gobierno a fuerzas independentistas cuyos dirigentes fueron condenados por el Tribunal Supremo a graves penas de cárcel e inhabilitación, frente a un nacionalismo, el de CC, siempre respetuoso con la Constitución y el Estatuto y que ha gobernado la Comunidad con el centro derecha y el centro izquierda españoles. Es una idiotez pueril, una machangada indigna de un partido como el PSOE.

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