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Opinión | El recorte

Celebraciones

Red Eléctrica ha contado con el barco cablero Cable Enterprise, de la flota de la compañía Prysmian, que se ha adelantado sobre el programa previsto por las buenas condiciones del mar en la zona

Red Eléctrica ha contado con el barco cablero Cable Enterprise, de la flota de la compañía Prysmian, que se ha adelantado sobre el programa previsto por las buenas condiciones del mar en la zona / Red Eléctrica

Los canarios somos muy agradecidos. No sé si por ingenuidad o indigencia mental. Red Eléctrica acaba de inaugurar -por fin- el cable submarino que une La Gomera con Tenerife, conformando un único sistema eléctrico. La puesta en marcha fue una especie de romería. Una celebración especial. Se ha presentado como una cumbre de la ingeniería. Como el túnel del Canal de la Mancha. Una proeza. El cable más profundo del mundo, han dicho, con 36 kilómetros de largo, llegando a 1,2 kilómetros de profundidad. Lástima que los de Sicilia y Cerdeña, que les unen con la península italiana, estén a más de dos kilómetros de profundidad.

Es más, desde 2012, Baleares está interconectada con la Península por una red de cables submarinos, el ‘proyecto Rómulo’, donde se invirtieron casi quinientos millones de euros en cables situados a 1,4 kilómetros de profundidad. También hay un enlace Mallorca-Menorca, en servicio desde 2020 con una inversión de 84 millones de euros y 42 km de longitud. Y está en marcha otro nuevo cable de 390 kilómetros para ‘reforzar’ la seguridad del suministro, con una inversión que supera los quinientos millones de euros. Si se hubiera repartido un folleto con estos datos, a las autoridades canarias, que celebraron alborozados la inauguración, igual se les habría atragantado la pella de gofio. Ciento cuarenta millones ha invertido Red Eléctrica en el cable canario. ¡Gracias bwana! ¡Qué generosidad!

En todo caso, la celebración de esta magna obra de ingeniería, comparable a las pirámides de Egipto, plantea una serie de incómodas preguntas. Al poner en un mismo sistema a La Gomera y Tenerife, ¿se potencia la seguridad o se aumentan los riesgos? Considerando que en el último concurso para reforzar la generación en las islas se ha dejado fuera a la Isla Colombina, que tiene unos equipos generadores que datan de la época de Don Pelayo, cabría preguntarse lo que pasaría en Tenerife si algún día le saltan los plomos a Casimiro Curbelo. Lo que nos llevaría a la conclusión de que en vez de aumentar la seguridad hemos incrementado el riesgo.

Después del concurso de generación convocado de manera urgente para resolver el problema del sistema eléctrico de las islas -por lo que ‘solo’ ha tardado trece años en concluirse- Red Eléctrica ha dejado un inquietante comentario: considera que la potencia adjudicada en el concurso es insuficiente para garantizar el suministro en todas las horas, al cubrir únicamente la demanda prevista y no la reserva operativa necesaria. Es verdad. Y el problema afecta al sistema Tenerife-La Gomera.

Como las autoridades peninsulares deben considerar que los canarios somos absolutamente toletes -incluyendo algún ministro peninsulero de reciente adopción- se ha celebrado el concurso casi como el cable gomero. Un hito extraordinario. Pero en realidad ha sido una chapuza. Gran parte de lo que debería ser nueva generación se va a cubrir parcheando generadores obsoletos que ya están para mandar al tinte. Cuatro islas siguen en riesgo de apagón. Y los Gobiernos, de aquí y de allí, no han aprovechado para discriminar a favor de empresas canarias, con lo que seguiremos en manos del oligopolio de Endesa. Una copita de champán para brindar, por favor.

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