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Opinión | La cantina ilegal

Manolo Monzón

Edición anterior del Concurso de comparsas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Edición anterior del Concurso de comparsas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Me alegró mucho saber que la Canción de la Risa, que se celebró este viernes, lo hiciera en el Colegio Santa Catalina de Siena; antes Las Dominicas. Porque se suma al Carnaval un centro cuyo director, Fernando Llombet, es, además de un gran amigo, un enorme carnavalero con el que coincidí mediada la década de los ochenta en Los Triqui-Traques. De hecho, pensé que se daría un salto anoche a mi Cantina una vez acabado el concurso, pero no le vi... y fue una pena.

Los concursos del carnaval siguen su ritmo y esta noche toca disfrutar con el enorme espectáculo que dan nuestras comparsas, que nada tienen que ver con las gaditanas o, en sus fantasías y forma de actuar, con aquellas comparsas, orfeones o estudiantinas que recorrían animando las calles de Santa Cruz a principios del siglo XX. Las comparsas que concursan hoy deben su razón de ser al que llamamos Padre de las comparsas de Canarias, un Manuel Monzón que, a pesar de no estar entre nosotros, su legado se mantiene firme y más atractivo que nunca. Nombrado hijo ilustre de Tenerife por el Cabildo de Tenerife e Hijo Predilecto de Santa Cruz por nuestro Ayuntamiento, Manolo emigró a Venezuela a principios de los sesenta y a su regreso, inspirado en unos grupos cubanos que llamaron su atención, funda la comparsa decana de Canarias, Los Rumberos, que actualmente siguen en liza gracias a la herencia que sus hijos obtuvieron de tan ilustre carnavalero. Bien es verdad que, si bien ya nos han dejado entusiastas comparseros como Esteban Reyes, Vicente Cruz, Isauro Rivero o don Carlos y doña Juanita, la pérdida de Manolo significó que la modalidad actual quedase huérfana de su padre, de aquel parrandero que se mantuvo al frente de su grupo hasta que una cruel enfermedad hizo que entregara la batuta a sus hijos.

Mucho ha evolucionado esta modalidad y poco se parece a aquella, cuyos grupos asombraron en su primer concurso, allá por el año 1966. A pesar de ello, siempre perdurará en nuestra memoria quien los creó y quien los hizo grandes: el eterno Manolo Monzón.

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