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Opinión | Día Mundial contra el Cáncer

Andrés Orozco Muñoz

Cáncer en Canarias: el futuro empieza hoy

Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer nos invita a mirar de frente a la primera causa de muerte, a una realidad que afecta a miles de personas en Canarias y, al mismo tiempo, a mirar con responsabilidad y esperanza. El 4 de febrero es un día para tomar conciencia y renovar el compromiso con la prevención, la atención y el acompañamiento a quienes conviven con la enfermedad.

El cáncer exige una atención integral que tenga en cuenta las necesidades físicas, psicológicas y sociales de pacientes y familiares. Humanizar la atención sanitaria es una condición imprescindible de la calidad asistencial y una responsabilidad de todo el sistema.

Hablar de cáncer es hablar de personas, de familias, de proyectos de vida que se ven interrumpidos, aunque , cada vez con más frecuencia, tienen la oportunidad de volverse a retomar. Hoy sabemos que muchos tipos de cancer se pueden prevenir, diagnosticar a tiempo, tratar mejor y, cada vez más, curarse, y en el camino de la enfermedad, asegurar para cada persona un cuidado, alivio y acompañamiento digno y humano..

En Canarias, cada año se diagnósticas 13.000 nuevos casos de cáncer. Tenemos retos pendientes y uno de ellos es la escasez estructural de médicos especialistas, lo que en ocasiones se traduce en demoras, en sobrecarga profesional y en incertidumbre y miedo para las personas que esperan un diagnóstico o un tratamiento, en uno de los momentos más delicados de su vida.

Las listas de espera publicadas por la Consejeria de Sanidad lo reflejan. Hay pruebas esenciales para detectar a tiempo el cáncer, como es el caso de las endoscopias o las ecografías, que acumulan importantes demoras. Para el cáncer, el tiempo es un factor determinante. Cuando el tiempo se alarga, la angustia crece y también el riesgo aumenta, afectando no solo a la evolución clínica, sino también al bienestar emocional de pacientes y familias.

A esta situación se suma la insularidad, que introduce factores de inequidad. El lugar donde una persona vive no puede condicionar su pronóstico ni su acceso a una atención de calidad. Reducir desplazamientos innecesarios, reforzar la atención especializada en todas las islas, impulsar la telemedicina y la atención domiciliaria no son opciones, sino obligaciones de un sistema sanitario moderno, cercano y justo.

La prevención es, además, una responsabilidad compartida. Solo el 35 % de las personas invitadas por el Servicio Canario de la Salud a realizarse la prueba de test de sangre oculta en heces para el cribado del cáncer de colon acudieron a la cita. La detección precoz salva vidas, y para que funcione necesitamos implicación de la población. Participar en los programas de cribado, adoptar hábitos de vida saludables y cuidar de nuestra salud es una responsabilidad de cada uno de nosotros.

El cáncer no espera. Nos exige actuar, decidir y priorizar. Invertir en cáncer es invertir en salud, en equidad territorial y en futuro. Canarias no puede quedarse atrás. Y no lo hará si somos capaces de convertir los datos en decisiones, la preocupación en compromiso y la ciencia en humanidad.

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