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Opinión | Retiro lo escrito

Politiquería psocialista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, durante el pleno extraordinario de este martes en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, durante el pleno extraordinario de este martes en el Congreso. / José Luis Roca / EPC

La orden llegó pronto desde arriba. En realidad la orden sólo subrayaba el principio que han establecido Pedro Sánchez y su círculo órfico desde la legislatura pasada. Con Coalición Canaria y sus circunstancias las relaciones podían ser mejores o peores pero tenían un límite: jamás, en ningún caso, se podía llegar a acuerdos que proyectasen un triunfo político para los nacionalistas. Primero, porque Coalición gobernaba con el PP, y no solo en la Comunidad autónoma. Y segundo porque el PSOE ya tenía demasiados independentismos y nacionalismos a los que atender, cuidar, masajear, mimar. Afortunadamente CC sólo tenía un diputado en el Congreso y un par de senadores diluidos en la Cámara Alta. Así que todos los consensos –incluso después de julio de 2023, cuando los socialistas perdieron las elecciones generales– sería acuerdos low cost que podrían cumplir, o cumplir a medias, o cumplir cuando se 0quisiera: las ayudas económicas a La Palma, la distribución de los migrantes menores no acompañados y la contribución a su mantenimiento, los solicitantes de asilo, las inversiones presupuestarias, el traspaso de las competencias en Costas. El papel del PSOE canario, que desde siempre ha seguido una vocación sucursalista, se limitaba y limita a justificar todo lo ruidosa y arteramente que puede el comportamiento de Sánchez y sus ministros y deslegitimar cualquier reivindicación, cualquier negociación en la que los coalicioneros tomen la iniciativa. Es exactamente lo que hicieron ayer cuando Sebastián Franquis, el portavoz del grupo parlamentario socialista, anunció que no asistiría a la reunión convocada por el presidente Fernando Clavijo para entre todas las fuerzas parlamentarias refrendar el contenido del llamado decreto Canarias en la propuesta que se elevará finalmente al Gobierno central.

Como Clavijo y equipo no habían admitido hasta ayer ninguna propuesta del PSOE al documento previamente publicado, Franquis, en una de sus habituales bobadas histriónicas, advirtió que su grupo no apoyaría un documento que no incorpora ninguna propuesta socialista. En lugar de asistir a la reunión y defender las mismas prefiere no estar, y prefiere no estar, simplemente, para reventar el cónclave. Esta chafarmejada irresponsable se acompaña de una exhibición estomagante de ignorancia, porque la mayoría de las propuestas del PSOE son, competencial y reglamentariamente, propias del Gobierno autónomo. ¿Cómo va a incluir un decreto estatal desarrollos normativos y presupuestarios de ámbito plenamente autonómico? Es una astracanada tan grotesca que sólo se explica, en efecto, por el propósito de abortar cualquier acuerdo. Por desgracia Nueva Canarias ha decidido actuar de la misma manera, argumentando que no está dispuesta que Coalición la arrastre a un enfrentamiento con el Gobierno central porque, evidentemente, NC prefiere enfrentarse a un Gobierno presidido por un nacionalista que molestar siquiera un minuto al presidente de un Gobierno socialista. Yo no creo que el partido de Luis Campos vaya a reducirse a un par de diputados en junio de 2027 por la irrupción de Primero Canarias, sino sobre todo por ese incompresible seguidismo que ha acabado con cualquier vestigio de autonomía política y credibilidad ideológica.

La propuesta del Gobierno autonómico recoge sustancialmente lo pactado entre el PSOE y Coalición Canaria en los presupuestos generales del estado de 2023 –aún bochornosamente prorrogados – y en ningún momento conculca el Estatuto de Autonomía de Canarias de 2018: más bien contribuye positivamente a darle cumplimiento, a materializarlo cotidianamente en beneficio de la propia Comunidad autónoma. En una situación cada vez más delicada nacional e internacionalmente, cuando el país necesita con urgencia inversiones, gastos e instrumentos jurídicos para garantizar en los próximos años su cohesión territorial y social, el PSOE y NC ponen la dignidad política por debajo de la politiquería y su politiquería por encima de Canarias. n

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