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Opinión | La cantina ilegal

Santa Cruz de Tenerife

El manual del murguero (1)

2. Bambones

2. Bambones / Arturo Jiménez

A pesar de que anoche trabajé como un descosido, por la cantidad de gente que vino por mi Cantina, me reí mucho con mi amigo Javi el Rabieta, apodo que le pusimos cuando era pequeño porque siempre se cogía un berrinche por la más mínima tontería. Menos mal que ha cambiado y hoy en día, no solo no se pone perretoso, sino que nos divierte con sus ocurrencias. Me dejó una pequeña guía que, al parecer, le entregaron a la entrada al Recinto, con una serie de normas a seguir, dirigida tantos a murgueros, como a seguidores y público en general. El Rabieta me dijo que era muy práctica.

El libreto decía así: Al llegar al recinto, por favor, haga bien la cola y no intente saltársela. Si lleva una bolsa en la mano, cuidado con los perros de la Unipol porque huelen hasta el Baron Dandy. Una vez dentro no corra a coger sitio: por mucho que se apure la fase empieza a la misma hora. No guarde un montón de sitios para sus colegas, no sea carota. Una vez empiecen las murgas, estese quieto, no esté todo el rato levantándose y sentándose que hay gente detrás. Y a los de detrás, que se callen coño, que al recinto se va a escuchar a las murgas, no a alegar. Si lo que quiere es hablar un rato, salga a la calle que enfrente tiene el Palmetum.

Si no le importa aplauda a todas las murgas, es gratis. Si va al baño, por favor hágalo por dentro y tire de la cisterna, no sea cochino. Si está en la cola del baño de señoras y entra en el de hombres porque va más rápido, luego no se lo diga a Irene Montero. Si va a los kioscos del recinto y vuelve a hacer cola, no pasa nada, pero usted es masoquista. No se olvide de llevar su vaso; los de los kioscos son de plástico, que no contamina y cuestan un euro. Por cierto, que el Rabieta me dijo que no dejara de leerlo, que era el manual del buen murguero.n

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