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Opinión | La cantina ilegal

Cuestión de gustos

Hay que tener en cuenta que es imposible contentar a todo el mundo y, sobre todo, en algo tan popular como el carnaval, donde lo que pa´ mi es blanco, pa´ ti es negro y viceversa

Primera fase de murgas adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 - Redoblones  | 26/01/2026 | Fotógrafo: Rafael Arturo Jiménez Rivero

Primera fase de murgas adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 - Redoblones | 26/01/2026 | Fotógrafo: Rafael Arturo Jiménez Rivero / Arturo Jiménez

Voy a aprovechar que este año para formar los jurados de los concursos están apostando por personal del SEPE para que me asesoren sobre la contratación de empleados para mi cantina, porque no doy abasto y uno ya tiene su edad. Lo digo porque anoche otra vez me dieron las tantas, después de acabar la primera fase de murgas adultas y mi negocio se pusiera como los kioscos de las terrazas del Recinto. Me da cosa, sobre todo por mi viejita, que, con la edad que tiene, siento que estoy abusando de ella por la trabajera que le estoy dando.

Las conversas de anoche versaron sobre las decisiones de los jurados y, en concreto, sobre lo acertado o desacertado del fallo. La mayor discusión la tenían formada los de la mesa del fondo; un grupito ya de asiduos que suelen ser de lo más escandaloso. Que el fallo de las murgas infantiles fue un desastre porque ésta merecía aquello y la otra merecía lo otro... en fin, lo de siempre, cada uno barriendo para casa.

Tanto me hicieron calentar, que acabé sentado con ellos hasta que cerré explicándoles que las normas son las normas, que los fallos de los jurados, como bien dicen las bases, son inapelables, y que lamerse las heridas solo sirve para cabrearse más.

Es curioso: hay miles de personas en el recinto y gana la murga que más le gustó a nueve de ellas. El porcentaje es ridículo pero, insisto, las normas son las normas y, cuando se publican, uno tiene dos opciones: aceptarlas o no. Pero si se aceptan no queda otra que acatarlas, entre otras cosas porque cuestionarlas lleva implícita una falta de respeto a los ganadores, que tampoco es plan.

Hay que tener en cuenta que es imposible contentar a todo el mundo y, sobre todo, en algo tan popular como el carnaval, donde lo que pa´ mi es blanco, pa´ ti es negro y viceversa. Yo ya hace tiempo que al hablar de fallos de los jurados suelo dar por zanjada la polémica inmediatamente diciendo aquello de: amigos, es cuestión de gustos.

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