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Opinión | Azul y Blanco

María José Hernández García

El guapo y el feo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un mitin del PSOE en Huesca

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un mitin del PSOE en Huesca / EUROPA PRESS

Hay dos líderes que últimamente llaman la atención, por querer achicar más a la España que conocemos. De por sí, tenemos dos territorios, el País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra, que gozan del ‘cupo’. En resumidas cuentas, cobran sus tributos y los gastan como ellas decidan… a no ser que les venga un vendaval, un temporal, una hecatombe, una ‘Filomena’ helada o cualquier problema gordo imprevisto. Entonces sí que llaman a España, la misma que no les interesa ver, ni tampoco estar en ella.

Días atrás se reunieron ‘el guapo’, nuestro presidente Pedro Sánchez, atlético, joven, bien plantado; con ‘el feo’, el líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Oriol Junqueras. El primero, que quiere mantenerse en el poder a toda costa, convocó a Junqueras para asegurarle una financiación singular, negociada sólo de forma bilateral.

El líder de Esquerra quiere, a largo plazo, un sistema parecido al cupo vasco. Por eso tiene un ojo puesto en Cataluña (el bueno) y el otro (el torcido y perverso) lo tiene virado para España, una España que rechaza completamente.

Para colmo, con la coronilla de la cabeza pelada (como un cura de antaño) toma la apariencia de una persona persuasiva en la palabra, preparada para dar ‘el sermón de las cuatro estaciones independientes’ desde el alto del Montserrat al ‘guaperas’.

En principio, Cataluña es la tercera comunidad que más aporta al Estado. Madrid es la primera. Según el razonamiento catalán, debe recibir como tal; y no como casi la última, al mismo nivel que Canarias, que somos una de las regiones que recibe más de lo que recauda.

De ahí tenemos a nuestro presidente canario, Fernando Clavijo, poniendo el grito en el cielo para que estos dos, ‘el guapo’ y ‘el feo’, no firmen lo prometido en privado. La cantidad por habitante decaería en todas las comunidades autónomas de régimen común salvo en Cataluña, por supuesto. Nuestras islas recibirían un 3,3% menos por habitante.

Canarias siempre está en un puro desasosiego, sin apenas peso en el Congreso ni en el Senado. Llegados a este punto, no se entiende que todos los diputados y senadores del PSOE, CC, PP, Podemos y otros no firmen un ‘pacto entre caballeros’ (si es que todavía queda alguno) para defender lo que interesa aquí y ahora. Somos un territorio pobre, alejado de la península, con mucho por hacer. Lo básico, la alimentación, es de peor calidad y más cara que en el resto de España; vaya, también, por los arbitrios que le suman.

El portavoz del Ejecutivo canario, Alfonso Cabello (que de tanto pensar, su cabeza perdió el apellido) advierte que están muy atentos a lo que suceda y no se permitirá que se distraiga ni un solo euro de la financiación para Canarias, como también de sus singularidades. A seguir bregando.

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