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Opinión | La cantina ilegal

Santa Cruz de Tenerife

Erre que erre

4. Castorcitos

4. Castorcitos / María Pisaca

Chacho, chacho. Tremenda paliza de trabajo la que me dieron anoche al finalizar el concurso de murgas infantiles, cuando mi Cantina se inundó de gente; tanto, que a las dos de la mañana tuve que ir a la bodega de guardia en Ravelo a buscar setecientos litros de caldo, porque el que tenía duró menos que la obertura de la gala de Rafael Amargo.

Y, a eso de las tres, alguien advirtió que había entrado a mi negocio la letrada esa canariona que, junto a Felipe Campos y Los Perenquenes, quieren cargarse el carnaval de Santa Cruz, tal y como han hecho con el carnaval de la calle en Las Palmas. Parecer ser que dicha abogada ha venido a dar una charla que, disfrazada bajo el título de “El derecho al descanso de los vecinos”, intenta impartir un máster que puedan utilizar aquí para acabar con una fiesta que es historia, cultura, industria, tradición, forma de vivir y, también, por qué no, una forma de olvidar las penas durante diez días.

Mis clientes desconocen si el argumentario a utilizar será el mismo con el que ha conseguido que, en la isla de enfrente, celebren de forma totalmente silenciosa el carnaval de Maspalomas, la Fiesta de la Rama en Agaete, la noche de San Juan en Las Canteras o las Fiestas del Pino en Teror. El caso es que se ha cargado el Carnaval de las Palmas y, por ello, en mi negocio no es bien recibida, y así se lo hice saber al ponerle un plato de garbanzas frías y una cuarta de vino picado que tenía separado en un lado para desatascar el fregadero.

Tengo un amigo que acaba de comprar un piso en Tres de Mayo y le diré que vaya a la charla, a ver si consigue que le quiten el Centro Comercial Meridiano porque no soporta el ruido de los coches que colapsan los alrededores. Le deseamos a la letrada que su conferencia sea un éxito, y que acudan lo menos seis personas, y al Perenquén, que siga a lo suyo, erre que erre. n

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