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Opinión | Reflexión dominical

Pedro Afonso

Crecemos, pero nos empobrecemos en términos relativos

Turistas en el municipio de Puerto de la Cruz, al norte de Tenerife.

Turistas en el municipio de Puerto de la Cruz, al norte de Tenerife. / El Día

España crece. Canarias crece.

El PIB aumenta y el empleo también. Pero los datos muestran algo incómodo: la riqueza generada por persona pierde peso frente a Europa.

España pasó de converger con Europa en 2010 a situarse hoy en torno al 90-91%. Canarias ha caído hasta el entorno del 83-85 %.

La economía es mayor, pero cada ciudadano medio es relativamente más pobre que hace quince años.

La causa es clara:

España y Canarias han perdido productividad relativa, creamos empleo y actividad, pero no suficiente valor por trabajador, el crecimiento ha sido extensivo: más población, más empleo, más presión sobre los servicios públicos… pero sin una base productiva más fuerte que lo sostenga.

Si hubiéramos mantenido la productividad alcanzada en el año 2010 hoy tendríamos más renta por habitante, más margen fiscal, y menos tensión sobre el estado del bienestar.

Este no es un debate ideológico ni reactivo. Es un debate estratégico. Si no abordamos ahora productividad, competitividad y fortalecimiento del tejido empresarial, las decisiones futuras se tomarán a la defensiva, cuando el margen sea menor.

Hace falta diálogo social, políticas económicas eficientes y empresas fuertes.

Sin productividad no hay convergencia y sin convergencia, el bienestar se debilita.

La pregunta es sencilla: ¿Queremos seguir creciendo en número o empezar a crecer en valor antes de que decidir sea solo evitar empeorar?

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