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Opinión | La cantina ilegal

Santa Cruz de Tenerife

Se levanta el telón

Mamelones

Mamelones / Arturo Jiménez

Y llegó el gran día; el día en el que podremos disfrutar en el Recinto Ferial del escenario principal de la fiesta, una creación del canario Sergio Macías que ha levantado muchas expectativas; no en vano, lleva una dilatada carrera como diseñador escénico que, junto con los trabajos que ya ha realizado en el vecino carnaval canarión, y los detalles adelantados por la organización, provoca que todos tengamos la vista puesta en su obra para el que es, su primer año con nosotros. Según cuentan, es el mayor, y más imponente, de cuantos se han hecho desde aquel lejano 1996 en el que se celebró el primer carnaval en esa ubicación santacrucera.

Comienza hoy con las murgas infantiles, el carnaval de los concursos y galas, el que para muchos es el más importante, no por la repercusión económica o el ambiente en la calle, sino porque es mucha la gente que se juega el trabajo de seis meses, de noches de ensayo, de abandonar otros quehaceres en pro de la fiesta de la máscara. Serán días de mucho trasiego en los que el Recinto será el epicentro de nuestras carnestolendas, desde hoy viernes, hasta el momento en el que el presentador de la gala diga aquello de: Santa Cruz de Tenerife, ya tiene reina.

Pasará por la instalación propiedad del Cabildo más gente que por la cola del paro en el SEPE. Estará todo controlado para que nada falle; estará la Cruz Roja, la Policía Local, empleados de seguridad, el personal del recinto, el del Fiestas, la UIP, Protección Civil, Bomberos, medios informativos... veremos incluso a los perros de la Unipol meter el jociko en tu bolsa de bocadillos sin la disculpa del agente que lo agarra. Los kioscos ubicados en la terraza, serán un hervidero de gente especialmente en la semana de las murgas adultas, en la que seguro que recaudarán en dos días, lo que han pagado por estar presentes en todos los actos. Te cobrarán cincuenta céntimos por el vaso plástico de las cañas y refrescos en lo que es un mero afán recaudatorio porque, si la preocupación fuera el impacto ambiental, no los venderían. Los taxis ubicarán una parada excepcional para quien quiera regresar cómodo a casa o para quien tenga los dedos como espárragos, después de estar cinco horas de pie viendo la final de murgas.

Mi Cantina será como una cabalgata por la que desfilarán amantes del carnaval, entendidos de la fiesta, protagonistas de los actos y hasta enteraditos, si, esos que saben más que nadie, y a los que les avala el haber estado dos años en un grupo de carnaval del que salieron mal parados. Atentos todos, que ya está todo preparado... ¡ya se levanta el telón! n

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