Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El recorte

Los aeropuertos son nuestros

El presidente y Consejero delegado de Aena, Maurici Lucena.

El presidente y Consejero delegado de Aena, Maurici Lucena. / Diego Radamés - Europa Press - Archivo

Aena es una empresa de mayoría pública que gestiona la red de aeropuertos españoles. Su consejero delegado, Maurici Lucena, está puesto por el Gobierno. Así que cuando habla está trasladando la opinión de su principal accionista. El otro día dijo que cualquier acuerdo de transferencia de aeropuertos a terceros, por mucho que un gobierno hipotético quisiera imponerlo, (…) en el consejo de administración de Aena sería nulo de pleno derecho.

Lucena parecer demostrar que no ha vivido en los últimos años en España y que confunde el consejo de administración de una empresa pública con el Congreso de los Diputados. Empezando por el final: quien decide sobre la gestión de los aeropuertos públicos españoles no son los consejeros de su empresa, sino los diputados que representan al pueblo español. Pero es que, además, tenemos un Gobierno capaz de cambiar de la noche a la mañana la histórica posición de España sobre el Sáhara y hacer constitucional una amnistía política que no cabía en la Constitución. Aunque Lucena no se haya enterado, si a Pedro Sánchez se le mete entre ceja y ceja es capaz de darle la gestión de los aeropuertos a los chinos.

Al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, la salida de pata de banco de Lucena le subió la bilirrubina. «La cogestión (de los aeropuertos) está en el Estatuto de Autonomía, por tanto es un derecho, no es una dádiva ni una gentileza del presidente de Aena», le contestó en los medios. Además, dijo que es muy poco democrático que el responsable de una empresa pública haga ese tipo de afirmaciones. Y ya después, de postre, como un frangollo con miel de palma, aseguró que «Aena está ordeñando a los aeropuertos de las islas, con subidas de tasas no consensuadas, para tapar agujeros y darle beneficios a sus socios privados». Más de trescientos millones, calculan empresarios de las islas, ha dado solo el aeropuerto Tenerife Sur.

A pesar de las palabras del responsable de Aena, dando un portazo a la participación de las Islas en la gestión de sus aeropuertos, el ministro canario, Ángel Víctor Torres, ha anunciado la apertura de un diálogo bilateral entre Madrid y Canarias para hablar de nuevas competencias en materia de Régimen Económico y Fiscal y, precisamente, la cogestión de los aeropuertos.

Canarias vive del turismo y, como archipiélago europeo alejado del continente, necesita la mejor conectividad. Los puertos y aeropuertos son los pulmones a través de los que respiramos. Y no puede ser –no debe ser– que las decisiones relevantes sobre un cuello de botella estratégico para nuestra economía se tomen en Madrid y solo por criterios de pura rentabilidad. Ya es hora de acabar con el oligopolio aéreo que exprime como un limón la ruta subvencionada entre el Archipiélago y la Península. De pedir que se conceda a Canarias la quinta libertad, para rentabilizar nuestra posición atlántica. Y de exigir la cesión de los aeropuertos o la cogestión de esas infraestructuras, con capacidad de influencia en la toma de decisiones.

Está en el Estatuto de Autonomía, aunque no se haya cumplido. Porque en este país las leyes solo las cumplen los ciudadanos. Igual ha llegado el momento de empezar a enseñar los dientitos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents