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Opinión | La bolsa y la vida

Groenlandia, aranceles y batacazo del bitcóin

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un acto en la Casa Blanca (archivo)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un acto en la Casa Blanca (archivo) / Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dp / DPA

Los analistas que siguen al dedillo la evolución de la cotización del bitcóin repetían en las últimas semanas que la cota de los 100.000 dólares parecía imposible de franquear a corto plazo y que la criptomoneda de referencia estaba inmersa en una tendencia bajista, o a punto de ella. Ante una indefinición cuántica (subir, quedarse igual o bajar), el consenso de los analistas parece acertar. Pero es que una nueva variable apareció para consolidar ese predominio de ventas, la obsesión del presidente de EEUU, Donald Trump, con Groenlandia y las amenazas arancelarias intercambiadas con Europa. El resultado de tanta tensión ha cansado por ahora a los inversores inquietos, que decidieron apostar más por el oro que por las criptos. Para colmo, la normativa sobre criptomonedas estadounidense se hace esperar por falta de consensos.

El analista de eToro Simon Peters destaca que el estancamiento en la aprobación de la ley estadounidense Clarity Act —que busca establecer un marco normativo claro para los criptoactivos— y el resurgimiento de los temores en torno a nuevos aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea no hacen más que poner frenos a la revalorización de bitcóin. Varios actores clave del ecosistema cripto han retirado su apoyo a la ley, principalmente por la controversia en torno a la posibilidad de ofrecer rendimientos sobre stablecoins. Mientras que los bancos defienden que esta práctica podría desincentivar los depósitos tradicionales y amenazar la estabilidad financiera, representantes del sector cripto acusan a la banca de querer eliminar la competencia neobancaria.

Para Peters, los inversores estarán pendientes de dos datos clave esta semana: el gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, y el crecimiento del PIB de Estados Unidos, ambos previstos para este jueves (a las 14.30 horas). "Unos datos más débiles de lo previsto podrían reavivar las expectativas de recortes de tipos y dar impulso a los precios de los criptoactivos", opina.

Pero la amenaza de la Casa Blanca de imponer aranceles del 10% a ocho países europeos a partir del 1 de febrero, con un posible aumento al 25% para el verano, se ha convertido en una pesadilla imprevista para bitcóin. La intención de Donald Trump de convertir a EEUU en la capital mundial de las criptomonedas ha convertido a las criptomonedas y al bitcóin en particular en una especie de activo estadounidense. Como pasó con Tesla y el paso por la política de Elon Musk (que devaluaron la empresa temporalmente), la identificación de las criptos con EEUU puede lastrar su cotización también a escala internacional si la tormenta Trump sigue o se acrecienta.

Con la escalada del conflicto comercial entre la UE y EEUU, es probable que las trayectorias de bitcóin y los índices bursátiles estadounidenses vuelvan a converger. Se separaron en el cuarto trimestre, y una de las razones fue el boom de la IA. Esta impulsó el crecimiento de las acciones e impidió el de bitcóin. Según Jefferies, el desarrollo de la computación cuántica socavará gravemente la fiabilidad de las billeteras de criptomonedas. La seguridad para almacenar fondos en ellas disminuirá, lo que reducirá la confianza en los activos digitales y contribuirá a un desplome de sus precios. La compañía ha reducido la participación de criptomonedas en sus carteras en un 10%. Otros opinan que la computación cuántica va más lento de lo previsto y no hay que temer desplomes por esa razón.

La posible abolición de los aranceles universales sería favorable para las acciones estadounidenses y podría provocar una corrección en el oro. La salida de capitales permite esperar que una parte de esos recursos líquidos se destine a las criptomonedas. Pero por el momento, lo que puede causar una mejora de la situación es que Trump de un paso atrás en sus intenciones sobre Groenlandia, algo que por ahora no parece vaya a concretarse. Pero en Davos podría haber algún milagro.

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