Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La cantina ilegal

Gala de alto riesgo

El cantante puertorriqueño Manny Manuel

El cantante puertorriqueño Manny Manuel / EFE

Entre que era domingo, y lo desapacible que estaba el tiempo, el de ayer fue uno de esos días que aprovecho en tenerlo todo a punto para cuando empiecen a visitarme esas cantidades ingentes de carnavaleros que suelen pasar por mi Cantina, ávidos de saborear unas buenas garbanzas, después de haber estado en alguno de los concursos que comienzan el próximo fin de semana.

Antes de empezar, eché un vistazo al periódico para ponerme un poco al día y me llevé las manos a la cabeza cuando leí que Manny Manuel, será uno de los artistas invitados a participar en nuestra gala de la Reina. Y es que aún perdura en mi memoria, la de Las Palmas del 2019 en la que, la entonces concejal de carnaval, Inma Medina, acabó teniendo que subir al escenario y quitarle el micrófono de las manos al susodicho porque, bajo los efectos del alcohol, o a saber de qué, estaba protagonizando la actuación más bochornosa que se recuerda en la gala canariona, entre abucheos y gritos del público presente. Aquello fue de órdago. Miedo me da porque, aunque todos merecemos otra oportunidad, hay un dicho que dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Esperemos que el esperpento no se repita porque, de ser así, a ver quien es el guapo que canta “dicen que los hombres no deben llorar”.

Si yo fuera Caraballero, incluiría alguna cláusula en su contrato que nos autorice a hacerle una analítica antes de subir al escenario. Además declararía día festivo de alcohol, cerrando bares, restaurantes, kioscos, cantinas legales o ilegales, tiendas de gasolinera, veinticuatro horas y todo aquel establecimiento que pueda vender alcohol, incluyendo farmacias. Le pondría al artista una escolta formada por la Unipol, con perros detectores de sustancias extrañas, la UIP y hasta un batallón de élite paracaidista que evite que le tiren del aire, si quiera un chupito. Quizás me llamen desagerado pero, después de Amargo o Bertín Osborne, contratar a alguien con esos antecedentes hacen que el espectáculo se convierta en una gala de alto riesgo.

Tracking Pixel Contents