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Opinión | La cantina ilegal

Santa Cruz de Tenerife

Una papa caliente

Pedro Mengíbar, en la presentación de su libro 'Cantina Ilegal', en 2020.

Pedro Mengíbar, en la presentación de su libro 'Cantina Ilegal', en 2020. / El Día

Anoche, una vez acabada la mini gala de presentación de candidatas, pasó un montón de gente por mi Cantina a echarse unas garbanzas y un fisco de vino de Ravelo, para mitigar el frío que habían pasado en las gradas habilitadas frente al Cabildo, junto al mar; y es que hay alguno que es pa’ matarlo porque se plantó a ver la gala con solo una rebequita. Uno fue Teto El Ibuprofeno, apodo que le pusimos al comprobar que todo el que se para a alegar con él acaba con dolor de cabeza.

Tremendo cabreo traía porque, al parecer, había visto en las redes sociales la foto de la presentación del disfraz de uno de los grupos coreográficos y, más que un disfraz, parecía la presentación de una malla. Una de las asignaturas pendientes que tiene la organización es poner un poco de ídem en un concurso que parece el ejército de Pancho Villa: Un grupo se presenta con treinta componentes, otro con ciento veinte, otro con un disfraz muy carnavalero, alguno con una simple malla de hacer gimnasia, algunos son grupos de niños amateurs que viven el carnaval mientras que otros son academias profesionales de baile que trabajan todo el año y que, incluso, participan en certámenes nacionales. Y el cabreo de Teto venía porque la foto del grupo cuyo disfraz había visto era eso, una simple malla de color malva. Igual, me dijo ‘El Ibuprofeno’, les hicieron la foto antes de ponerse el disfraz.

El caso es que esos grupos, que además de cobrar cuotas a sus componentes perciben una subvención de dinero público, deberían poner un poco más de interés en vestir una fantasía que podamos decir que es una modalidad de carnaval y no un grupo de niños y niñas que se han colado en una cabalgata. Creo que además de poner orden en este colectivo, se hace necesaria una fiscalización posterior del gasto, aunque solo sea por respeto al que se gasta dicha subvención, multiplicada por cinco. No es solo Teto, muchos clientes de mi negocio piensan que ahí tiene Fiestas también, una papa caliente.

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